Apuntes sobre 17 de Octubre

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Este 17 de octubre se cumplen 68 años del nacimiento del movimiento político más influyente, poderoso y vibrante de la historia política de nuestro país.

El Peronismo, hecho maldito del país burgués, tenia su bautismo de fuego de la mano de una clase obrera que exhibiendo sus potentes músculos marcaría la historia para siempre. 

Antecedentes

La clase obrera Argentina tiene una larga y compleja historia. Las diferentes inmigraciones de españoles, italianos, polacos, franceses, etc. traían una experiencia de lucha desde el viejo continente, se importaba con ellas un amplio abanico de ideologías y de experiencias de organización. Los grandes y poderosos sindicatos de industria en el siglo XX, que pusieron a la clase obrera como protagonista de la historia argentina, fueron objetos de persecuciones y matanzas.

Anarquistas, Socialistas, Comunistas, Sindicalistas Revolucionarios fueron las expresiones políticas e ideológicas que marcaron a fuego a la clase obrera Argentina, con un bagaje de aciertos y errores.

Las Jornadas históricas como el 1 de mayo de 1890 donde se realizó el acto en Buenos Aires, Rosario, Bahía Blanca y Chivilcoy, bajo la bandera de las “ocho horas de trabajo”. En el manifiesto aprobado en Buenos Aires expresaban:

“El pueblo trabajador de la Argentina, levanta por primera vez su potente voz compuesta de millares de desheredados, en demanda de la protección legislativa al trabajo y a los obreros… Unámonos al fin, levantemos en masa nuestra voz… Esta petición debe ser el primer paso eficaz en la unión de nuestras fuerzas”.

El mitín obrero consideró que era necesario organizar una Federación Obrera, y aprobó un Petitorio de 12 puntos al Congreso Nacional, solicitando la sanción de una lista de “leyes protectoras de la clase obrera”.

El Petitorio Obrero del 1º de mayo de 1890 reclama al Congreso: 1) Jornada de 8 horas; 2) Prohibición del trabajo de los menores de 14 años; 3) Abolición del trabajo nocturno, con excepción de las industrias que no lo permitan; 4) Prohibición del trabajo para la mujer cuya naturaleza afecte su salud; 5) Abolición del trabajo nocturno para mujeres y menores de 18; 6) Descanso no interrumpido para todos los trabajadores de 36 horas semanales; 7) Prohibición de trabajos y sistemas de fabricación perjudiciales para la salud; 8) Prohibición del trabajo a destajo o por subasta; 9) Inspección de los talleres y fábricas por delegados remunerados por el Estado; 10) Inspección sanitaria de las habitaciones, vigilancia sobre la fabricación y venta de bebidas y alimentos, castigando a los falsificadores; 11) Seguro obligatorio para los obreros contra los accidentes a cargo exclusivo de los empresarios y el Estado;12) Creación de tribunales integrados por obreros y patronos, para la solución pronta y gratuita de los diferendos entre unos y otros.

No se trata de hacer un análisis histórico en este artículo sobre los orígenes de la clase obrera argentina, pero sí determinar aspectos que nos parecen relevantes hasta llegar al 17 de octubre del ’45. Queremos nombrar hechos fundamentales de décadas de luchas e intentos de organización como ser la UGT, FORA y CORA (1900-1909). En 1904: el Partido Socialista y Derecho laboral. La masacre del 1º de Mayo y la semana roja de 1909. Unidad y división sindical: dos FORAs. Sindicalización de los trabajadores rurales. La Revolución rusa (1917) forjaron a nuestra clase.

El Peronismo

La emergencia del peronismo a partir de 1943 va a reconfigurar completamente el movimiento obrero argentino. El peronismo es un hecho histórico complejo, consecuencia de las características inusuales en las que se ha desarrollado la Argentina, en el que se combinarán el sindicalismo anterior a 1943 impulsado por la masiva inmigración europea, las nuevas migraciones internas del siglo XX, la sustitución de importaciones desarrollada ampliamente a partir de 1930, el auge de las empresas estatales desarrolladas desde la década de 1920, y el “nacionalismo obrero” que venía evolucionando desde la década de 1910.

Poco después de las elecciones que le dieron el triunfo a Perón, los diferentes partidos que integraban la coalición que lo apoyó se disuelven para fusionarse en el Partido Justicialista. De ese modo desaparece el efímero Partido Laborista Argentino de Cipriano Reyes.

El movimiento obrero fue considerado la columna vertebral del Partido Justicialista. La CGT unificada adquirió un enorme poder. Sus afiliados pasaron de 80.000 en 1943, a 4.000.000 en 1955. La CGT participaba de las reuniones de gabinete. En el Parlamento, un tercio de los diputados correspondía a la rama sindical, que funcionaba como bloque. La nueva provincia del Chaco que tomó como nuevo nombre el de Presidente Perón se conformó como un Estado sindical. Y cuando en los años finales del gobierno peronista, se expropió al diario conservador opositor “La Prensa”, el mismo fue entregado a la CGT. Se sancionó la Ley 14.250 (de Convenios Colectivos de Trabajo), ratificando el papel central de los sindicatos, al establecer la aplicación de los convenios colectivos a afiliados y no afiliados.

La detención de Perón es recibida con júbilo por las clases medias y altas, y por el movimiento estudiantil, y organizan un acto masivo sin precedentes en la Plaza San Martín, frente al Circulo Militar. El país entra en un estado caótico y pre-revolucionario. En los días siguientes se anuncia en las fábricas que los convenios colectivos quedan sin efecto, y se despide a miles de delegados sindicales. El día 16 de octubre la quincena se cobra sin los adicionales de las leyes laborales sancionadas en los dos últimos años. La CGT convoca a una “huelga general revolucionaria” para el 18 de octubre.

Sin embargo los líderes sindicales locales no esperan y el día 17 de octubre de 1945 se produce la manifestación obrera más importante de la historia argentina. Cientos de miles de trabajadores, hombres y mujeres, de las zonas marginales, invadieron la ciudad reclamando la libertad de Perón. El gobierno militar llegó a cortar los puentes que separan la ciudad de las zonas fabriles, pero la movilización fue indetenible y tomó por sorpresa a los sectores medios y altos de Buenos Aires. Se hizo famosa entonces la frase de un dirigente político radical unionista: “es un aluvión zoológico “. La presión de la multitud obligó al gobierno militar a liberar a Perón esa noche. La propia multitud exigió que Perón saliera a uno de los balcones de la Casa Rosada, lo que finalmente hizo, por primera vez.

La movilización del 17 de octubre de 1945 obligó al gobierno militar a llamar a elecciones, que se realizaron cuatro meses después, resultando elegido presidente Juan D. Perón, con el apoyo del recientemente creado Partido Laborista y de un gran número de sindicatos.

Pasado y Presente: un hilo conductor que persiste

La irrupción de los “cabecitas negras” en la escena política representara un hito imborrable en la conciencia colectiva de los trabajadores, de ayer y de hoy.

Ese octubre obrero, ya nunca más será olvidado y su experiencia y lecciones han pasado a engrosar el capital político de nuestras actuales luchas.

La respuesta obrera, ante la agresión directa de oligarquía y militares, será el punto de partida para un movimiento político que extrae sus fuerzas de entre los trabajadores. Esta será la impronta histórica que tendrá el Peronismo, su fortaleza, su vigorosidad, su dignidad y coraje no son otra cosa que la fortaleza, la vigorosidad, la dignidad y el coraje de las masas obreras.

Esos nadies, los sin rostro, los sin voz descubrirán su fortaleza, su rostro y su voz en las largas columnas descamisadas que avanzaban imparables desde los barrios populares. Avellaneda, Ensenada, La Plata, Lomas de Zamora, Valentín Alsina, los barrios obreros se ponían de pie.

El peronismo se organizara: en las fábricas, en las villas, en las universidades. El 17 ya no podía ser detenido.

Las detenciones, los bombardeos, los fusilamientos, las proscripciones, las calumnias, la prohibición de palabra y pensamiento se utilizaran sin descanso contra ese pueblo que defendía a su líder porque en él se sintetizaban las grandes conquistas como,aumento de salarios, sindicalización, mejoras en el nivel de vida, pero no sólo a esta mezquindad puede limitarse ese 17 de octubre. No sólo serán las conquistas materiales obtenidas lo que lanzará a miles y miles de trabajadores a las calles, sino el sentimiento de dignidad y orgullo, transformado en ira hacia las clases dominantes.

A la violencia de los opresores se le oponía la violencia, legítima, de los pueblos que se organizan para la defensa de sus intereses históricos.

El Peronismo será Revolucionario o no será

Hoy, que todavía el eco de aquellas jornadas llega a nuestros oídos, podemos tomar lo mejor de aquella experiencia. ¿Qué mejor que un 17 de octubre para profundizar el proceso político abierto tras el Argentinazo? ¿Qué mejor que un 17 de octubre para avanzar en mayores conquistas? ¿Qué mejor que un 17 de octubre para que quede claro que no estamos dispuestos a retroceder? ¡Crear dos, tres, muchos 17 de octubre es la consigna!

Basándonos en la fuerza de la movilización, concientización y organización de los trabajadores no tenemos más que perder que nuestras cadenas, en cambio tenemos un mundo por ganar.

De lo que se trata es de conectar ese 17 de octubre con las experiencias posteriores que nos indican que sólo avanzando de manera decidida sobre el poder real es posible lograr la liberación. Romper con la trampa de la conciliación de clases y asimilar que los intereses de de los empresarios, banqueros y terratenientes son antagónicos a los nuestros, es la forma en la que el peronismo puede ser.

La justicia social solo puede ser realizada de manera ascendente e indetenible si somos capaces de visualizar al capitalismo como su principal obstáculo.

Los problemas sociales complejos que nos han azotado históricamente se derivan, sin excepción, de una sociedad donde una pequeña minoría controla las empresas, las tierras, los bancos y las finanzas y los utiliza para su exclusivísimo beneficio personal.

Son ellos los verdaderos dueños de la Argentina, son los monopolios, las corporaciones, los especuladores de la timba financiera. Son los que tiraron las bombas en el ‘55 y los que por ahora tiran balas de tinta.

Solucionar los problemas y postergaciones de nuestro pueblo van a contra mano con los intereses de los sectores dominantes. Los problemas sociales deben ser solucionados atacando de raíz el problema.

Nacionalizar, bajo el control democrático de los trabajadores, la palancas fundamentales de la economía y utilizar esos colosales recursos para acabar de una vez por todas con los males que aquejan a nuestra gente es posible y necesario. Lo que los trabajadores producen debe ser para los trabajadores.

Si la fuerza del 17 de octubre es capaz de conectar con la necesidad de superar al capitalismo la emancipación definitiva de nuestro pueblo estará más cerca que nunca. Pongamos las patas en la fuente.