Después de 1973 se terminó la época de oro a nivel mundial, el expansionismo, el poder de compra y comenzó un período de decadencia y una crisis que golpeó fuertemente a nivel mundial. Se produjo un aumento de la inflación y muchos países entraron en una etapa de bajo crecimiento económico. Precisamente en este período económico, marcado por una elevada inflación y una economía estancada, se acuñó el término “estanflación”. Se produjo una caída estrepitosa del PBI y una fuerte inestabilidad económica, cuyos efectos negativos permanecieron hasta finales de 1982.
En el Cono Sur esta crisis, como toda crisis que golpea con más fuerza a las economías capitalistas dependientes, vino acompañada de la misma receta: ajustar y reprimir. La clase obrera argentina llegaba fortalecida después del Cordobazo, el Viborazo y el Villazo. Los obreros organizados en comités de huelga y comités de fábrica, como señalaba Lenin, “el proletariado totalmente organizado debe defenderse, y nosotros hemos de utilizar estas organizaciones obreras para defender a los obreros contra su Estado…”. La clase obrera seguía defendiendo sus derechos. Venía de combatir a la dictadura sangrienta de Onganía y de hacerle frente constantemente a la Triple A, una organización parapolicial vinculada al Estado que actuó durante el gobierno democráticamente electo de Perón y luego de Isabel Perón, persiguiendo y asesinando a militantes obreros, estudiantiles y políticos. Después del Rodrigazo en 1975, para el gobierno la cuestión principal era cómo implementar el ajuste. El Plan Cóndor, que ya estaba en marcha en 1975, permitía operaciones de inteligencia y el asesinato de opositores. En ese contexto esa capa de luchadores debía desaparecer. En esta campaña de represión política y terrorismo de Estado no solamente participaron las Fuerzas Armadas, también contaron con el protagonismo oscuro de partidos políticos, la Iglesia y sectores de la clase burguesa, los empresarios, los banqueros y los terratenientes. El Plan Cóndor comenzó en Chile, continuó en Uruguay y de allí se extendió a la Argentina.
La dictadura en Argentina fue cruel, feroz, brutal, inhumana, con secuestros, represión, asesinatos y desaparición de personas. Hoy sabemos que fueron más de 30.000. Esto para garantizar las ganancias de la clase capitalista, tratar de imponer un ajuste fenomenal que el gobierno de Estela Martínez ya no podía llevar adelante después del Rodrigazo, y cortar a través de la creciente y militante autoorganización de la clase obrera, que en ese momento de crisis capitalista, ponía en cuestionamiento el dominio de la burguesía.
A 50 años del golpe tenemos un gobierno negacionista que quiere borrar todo atisbo de organización colectiva a través de una reforma laboral, una ofensiva para quitar derechos a los trabajadores, para sostenerlos como esclavos y en peores condiciones que los mismos esclavos. El mismo Milei que dijo que venía a destruir al Estado y la casta, ahora ha pactado con la CGT, con sectores de la UCR y con algunos parlamentarios del PJ en su cruzada contra los derechos de la clase trabajadora. Hoy están en total colaboración con el gobierno libertario. Mientras que la burocracia sindical, después del pacto, ha llamado a un paro tardío y se esconde detrás de la justicia para judicializar una lucha por los derechos de los trabajadores. Esto expone con claridad la situación en que están los trabajadores. Por un lado el gobierno libertario y los partidos políticos que se unen para llevar adelante contrarreformas sobre los derechos de la clase trabajadora. Por otro lado, la burocracia sindical que colabora con los representantes de los empresarios, los terratenientes y los banqueros en defensa de preservar sus privilegios y no defiende los derechos de los trabajadores. En estas condiciones se aprobó una ley que hace que los laburantes tengan una vida infrahumana, con un trabajo inestable y legaliza condiciones precarias.
Hoy hay que reivindicar la organización y lucha de la clase trabajadora, trayendo no solo a la memoria sino a la acción la organización de asambleas, comités de huelga y comités de fábrica para defender cualquier puesto de trabajo en peligro.
Debemos tener presente lo que demuestra frecuentemente la historia argentina que en los momentos de cada crisis que vienen golpeando con fuerza el país, los partidos políticos del régimen que defienden siempre los intereses de los capitalistas no tienen otra respuesta que recurrir al ajuste y la represión para buscar que sea la clase trabajadora que pague la crisis. Esta es la receta que tiene la clase capitalista y nosotros los trabajadores debemos reconocer que lo aplican todos los gobiernos que se enfrentan a una crisis capitalista de tal magnitud. La última dictadura militar fue la expresión más sangrienta de ese cálculo burgués, y ahora Milei no quiere quedar atrás.
Este 24 de marzo no solamente vamos a recordar, sino que vamos a llegar a la clase trabajadora para organizar un plan de lucha, debatir en asambleas cómo salir a las calles a recuperar y pelear por nuestros derechos. Esa organización colectiva nos va a llevar a conquistar los derechos.
Salió en las noticias que Milei está evaluando indultar a los milicos genocidas de la última dictadura por un cálculo político faccional. Esto tendrá efecto envalentador en las capas más reaccionarias de las fuerzas armadas y en todas las fuerzas represivas, que hoy nos reprimen a los trabajadores en la calle, para que el gobierno pueda pasar el ajuste. Frente a esto, la única respuesta que tenemos es la lucha callejera y la autoorganización obrera.
Llamamos a que este 24 de marzo sea una expresión contundente a toda la política reaccionaria de Milei. Será la propia clase trabajadora, organizada desde abajo en sus lugares de trabajo y en sus barrios, la que nos lleve a crear en lucha comités de fábrica y comités de huelga, encaminándonos hacia la huelga general, para tirar abajo la reforma laboral, la reforma educativa y los planes de ajuste y represión del gobierno de Milei.
Por el triunfo de todas las tomas de fábrica
Abajo la reforma laboral
Por memoria, verdad y justicia
Fueron 30 mil
Por un gobierno de los trabajadores







