Ucrania: la crisis de los refugiados y la hipocresía de Occidente

Más de tres millones de personas han huido de Ucrania desde que comenzara la invasión de Rusia el pasado 24 de febrero. Según declaraciones de Naciones Unidas,  es la crisis de refugiados de más rápido crecimiento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Millones de personas han empatizado con aquellos que huyen de la guerra. Cientos de miles de personas incluso se han ofrecido a abrir sus hogares a los desplazados. La ‘generosidad’ de los gobiernos de Occidente, sin embargo, huele a hipocresía.

La fuerza fronteriza de la UE, Frontex, dibujó un anillo de hierro alrededor de la UE en los últimos años, permitiendo que miles de refugiados que huían de las guerras imperialistas en el Medio Oriente se ahogaran en el Mediterráneo. Financiaron a Erdogan para meter refugiados en campamentos miserables y dispararon gas lacrimógeno para repeler a los refugiados africanos que intentaban entrar en el territorio español de Ceuta. Mientras tanto, la administración Biden sigue separando a los niños de sus padres en la frontera mexicana. El trato relativamente hospitalario que vemos hoy con los refugiados ucranianos no se basa en el humanitarismo. Es un movimiento cínico para apuntalar a la opinión pública detrás del imperialismo occidental, en contra de Rusia.

Además, el trato a los refugiados ucranianos no ha sido tan generoso como las clases dominantes occidentales quieren hacernos creer. Mientras que algunos países han recibido un gran número, otros han aceptado un puñado escaso, a pesar de que estos reptiles imperialistas son los principales responsables de la guerra de Ucrania, para empezar. Rechazamos sus lágrimas de cocodrilo y decimos: ¡no a las fronteras, no a la guerra, abajo el imperialismo, abajo el capitalismo!

Hipocresía

La UE dice que está preparada para otorgar a los ucranianos un derecho general a permanecer, estudiar y trabajar en cualquiera de sus 27 países durante un máximo de tres años. Obviamente, los marxistas creemos que todos los refugiados (no solo de Ucrania, sino de cualquier zona devastada por la crisis capitalista y la guerra) deberían recibir el máximo nivel de solidaridad y apoyo. Es irritante que tales disposiciones surjan de la misma «Europa Fortaleza» que gastó millones de euros durante la última década para repeler brutalmente a los refugiados de sus fronteras.

Las políticas fronterizas de la UE han provocado miles de muertes en sus fronteras al fomentar una enorme dificultad y peligrosidad. Recientemente, en 2020, se otorgó un contrato de 91 millones de libras esterlinas a una empresa de armas para construir drones para Frontex, la Agencia de Fronteras y Guardacostas de la UE. Los drones se centran en la zona de búsqueda y rescate de Libia, lo que permite a los guardacostas realizar «retrocesos» violentos contra los barcos que intentan cruzar el Mediterráneo, bloqueando a los refugiados de las costas de Europa. Mientras tanto, cualquiera que logre hacer el viaje puede estar seguro de enfrentar la pobreza, el desempleo y la persecución legal a su llegada.

Las políticas fronterizas de la UE han provocado miles de muertes en sus fronteras al fomentar una enorme dificultad y peligrosidad. / Imagen: Sandor Csudai

La gran mayoría de los refugiados ucranianos han llegado a Polonia (alrededor de 1,7 millones), aunque muchos también han viajado a Hungría, Eslovaquia, Moldavia, Alemania, Francia, Irlanda, entre otros lugares. El gobierno polaco se comprometió a establecer un fondo de 8.000 millones de złoty (£ 1.340 millones) para las personas que huyen de la guerra, incluido un pago único de 300 złoty (£ 50) por cada refugiado. Hace solo unos meses, el país se vio envuelto en una disputa geopolítica con el presidente bielorruso Lukashenko, por los miles de refugiados desesperados de Irak, Siria y África atrapados en medio de sus fronteras.

Lukashenko hacinó a estas personas en las fronteras de Polonia-Bielorrusia y Lituania-Bielorrusia en represalia contra las sanciones de la UE. Al no poder regresar a Bielorrusia, fueron rechazadas por la policía en la frontera de la UE. Sin otro lugar a donde ir, al menos 19 refugiados murieron en los bosques helados de la tierra de nadie. Lejos de ver a estos refugiados como seres humanos que necesitaban ayuda, el primer ministro lituano los describió como armas en un “ataque híbrido” contra su país.

Desde entonces, Polonia ha intensificado sus medidas de control fronterizo, como la aprobación de un muro de £ 300 millones con cámaras térmicas y sensores de movimiento, el bloqueo de grupos de ayuda y el despliegue de tropas para repeler a los refugiados. El gobierno británico, que ahora llora lágrimas de cocodrilo por el destino de los refugiados ucranianos, incluso envió miembros del ejército para ayudar a Polonia a reforzar su frontera.

Vimos un cambio radical similar en Grecia, que actuó rápidamente para enviar mantas, tiendas de campaña y mascarillas a los refugiados ucranianos. Hasta ahora, el gobierno derechista de Nueva Democracia de Grecia sirvió como un gendarme leal de las fronteras de Europa. Un informe publicado la semana pasada por la ONU expuso los abusos violentos contra los derechos humanos a los que se enfrentan los refugiados a lo largo de la frontera terrestre y marítima griega: hombres, mujeres y niños obligados a meterse en el agua, o despojados y empujados de regreso en condiciones climáticas adversas.

La Comisión Europea ha invertido 700 millones de euros en la construcción de «campos» de refugiados (en realidad, prisiones) en las islas del mar Egeo. También conviene recordar el acuerdo entre la UE y Turquía sobre refugiados en 2016, por el cual la UE pagó al régimen reaccionario de Erdogan 6.000 millones de euros para garantizar que los refugiados que llegaban a Grecia fueran «devueltos» a Turquía. Allí, fueron sometidos a un trato brutal y mantenidos en campamentos en condiciones de miseria.

Y este mes, literalmente al mismo tiempo que el gobierno español daba la bienvenida a los refugiados ucranianos, apareció un vídeo en el que se ve a guardias fronterizos españoles golpeando brutalmente a inmigrantes del norte de África. En respuesta a estas imágenes, el gobierno español dijo que las Fuerzas Armadas de España actuaron “dentro de un marco legal y con un criterio de adecuación y proporcionalidad”.

Avivando el racismo

Las clases dominantes de Europa nunca han dudado en suscitar una retórica reaccionaria contra los refugiados en el pasado, para distraer a la clase trabajadora de los verdaderos criminales en casa. Se acusó a los refugiados de reducir los salarios, drenar las finanzas públicas, ocupar camas de hospital y viviendas, etc. Recordemos al presidente francés, Emmanuel Macron, quien se refirió a los refugiados que huían de la toma de Afganistán por los talibanes el año pasado como posibles «amenazas ilegales», y agregó que Francia solo daría la bienvenida a refugiados que “compartan nuestros valores”.

Por supuesto, el doble rasero hipócrita de las clases dominantes europeas en Europa de ninguna manera sugiere que vayan a dejar de azuzar el racismo contra los refugiados en el futuro. Como dijo el primer ministro búlgaro, Kiril Petkov: “Estos no son los refugiados a los que estamos acostumbrados… estas personas son europeas. Estas personas son inteligentes, son personas educadas… Esta no es la ola de refugiados a la que estamos acostumbrados, gente de la que no estábamos seguros de su identidad, gente con un pasado poco claro, que podrían haber sido incluso terroristas…»

¡Estas actitudes racistas, que resultaron políticamente convenientes en el pasado, también se extienden a los inmigrantes no europeos de Ucrania! A muchas personas negras y árabes se les ha expulsado activamente de las fronteras, como muestran algunos vídeos subidos a las redes sociales bajo el hashtag #AfricanosEnUcrania, refugiados a los que se les impide abordar trenes para salir del país, y se les dice que solo “los ucranianos pueden subir a bordo”.

No se trata de unos cuantos guardias de tren racistas. Como dejó claro el embajador de Ucrania, Vadym Prystaiko, al intentar justificar la segregación racial en las fronteras del país, se trata de una política gubernamental con evidentes connotaciones racistas:

“Los problemas surgen cuando se prioriza a los jóvenes extranjeros sobre las mujeres y los niños de ciudadanía ucraniana que intentan subirse a los mismos trenes.

“Quizás pondremos a todos los extranjeros en algún otro lugar para que no sean visibles y no haya conflicto con los ucranianos que intentan huir en la misma dirección. Es algo de lo que tenemos que ocuparnos y lo haremos”.

A pesar de la brillante cobertura en Occidente, este es el verdadero carácter del gobierno de Zelenskey.

Sin pretensión de generosidad

Mientras tanto, algunos gobiernos occidentales apenas mantienen una apariencia de generosidad. Estados Unidos, por ejemplo, a pesar de ser el principal responsable de provocar este conflicto, hasta ahora solo ha aceptado unos pocos cientos de refugiados ucranianos. Y nadie puede competir con la repulsiva doble cara de la clase dominante británica. La secretaria de Relaciones Exteriores, Liz Truss, afirmó: “Quiero transmitir un mensaje rotundo de que el Reino Unido da la bienvenida a los refugiados”. Sin embargo, este «mensaje rotundo» es una farsa patética.

El gobierno conservador en el poder se ha esforzado constantemente por fomentar un entorno hostil de discriminación y acoso hacia los refugiados. Y ahora, ni siquiera cumple con los estándares hipócritas que cumplen sus homólogos europeos. Miles de ucranianos han sido expulsados del paso fronterizo en Calais o están atrapados en centros de visados en toda Europa. La única manera de que los refugiados ucranianos vengan al Reino Unido es a través del patrocinio de una persona o empresa, o un ‘Programa familiar de Ucrania’, donde los refugiados con pasaporte pueden solicitar visas si tienen una familia establecida en el Reino Unido.

La última “concesión” es una nuevo esquema de visas llamado ‘Hogares para Ucrania ‘, según el cual el gobierno de los tories pagará a individuos u organizaciones benéficas £ 350 por mes por albergar refugiados ucranianos. Lo que esto significa en la práctica es que el gobierno está tomando atajos para albergar a los refugiados desviando la responsabilidad hacia los ciudadanos comunes y anunciando: «si la gente quiere darles la bienvenida en sus propios hogares, pueden hacerlo».

¿Y cómo obtienen los refugiados estas visas? A través de las “rutas humanitarias personalizadas” del Reino Unido a los centros de visados del Reino Unido en Europa, solo existen uno o dos en cada país de la UE. Estos centros, gestionados de forma privada por TSLContact, no ofrecen citas gratuitas, sino una gama de «servicios adicionales» como £90 por escanear documentos o £60 por agendar una «cita flexible».

El director ejecutivo de la empresa matriz de TSLContact se jactó de que habían alcanzado «nuevos récords de crecimiento» en 2021, aumentando un 25 por ciento sus ingresos hasta alcanzar los 7.100 millones de euros. En otras palabras, se están beneficiando de la explotación de los migrantes, quienes, desesperados por huir de una guerra destructiva, se ven obligados a desembolsar tarifas exorbitantes por una visa. No es una novedad, sin embargo, para la ex ministra del Interior, Priti Patel, quien ha dejado claro que su prioridad no es proporcionar un refugio seguro a los refugiados y renunciar a todos los requisitos de visa, sino «proteger la seguridad del Reino Unido » precisamente ampliando estos ‘centros’ extraterritoriales para el procesamiento de visas.

La inutilidad del proceso de solicitud de visa hace que, a pesar de que más de 100,000 hogares británicos se ofrecen para brindar refugio a los refugiados, es probable que solo una fracción obtenga la aprobación para quedarse. El Partido Laborista bajo ‘Sir’ Keir Starmer ha pedido un número ilimitado de refugiados, pero en la práctica está apoyando a la clase dominante, exigiendo visas de protección de emergencia que se pueden dar ‘de camino’ al ‘santuario’ de Gran Bretaña. En otras palabras, dejar a miles de refugiados que se las arreglen solos a merced de los explotadores centros de procesamiento de visas, tal como lo proponen los tories. Así que, el imperialismo británico ha tratado de ganar puntos, pero se queda muy por debajo de sus homólogos europeos.

Hace apenas unos meses, ante los miles de personas que huían de las guerras iniciadas por el imperialismo occidental, la clase dominante afirmaba que sus países estaban “llenos”. Ahora millones de ucranianos han sido desplazados por una invasión rusa, ¡y por arte de magia! Resulta que existen los medios para acogerlos.

Esta última crisis de refugiados, como las crisis que la precedieron y otras que están en curso, pero aparecen menos en los medios, es otro producto más del imperialismo. Millones de ucranianos están huyendo de una guerra interimperialista provocada en última instancia por el constante avance hacia el este de la OTAN y las políticas del régimen reaccionario de Maidán respaldado por Occidente, así como por el imperialismo ruso. Al mismo tiempo, estos gobiernos están canalizando enormes cantidades de armas a Ucrania como parte de su guerra indirecta con Rusia, en sus esfuerzos por prolongar el derramamiento de sangre. Si bien a la clase dominante le gustaría presentarse como salvadores de los refugiados ucranianos, en realidad son parte de la razón por la que estas personas se vieron obligadas a huir. Es su violento sistema el responsable de las catástrofes que están causando estragos en todo el mundo.

Es predecible que las clases dominantes de Europa se desentenderán de los inmigrantes ucranianos tan pronto como hayan cumplido su propósito. Después de todo, vimos cómo la clase dominante en Alemania dio la bienvenida a los refugiados en 2015, en parte reflejando la presión del común de los alemanes para mostrar solidaridad con los que huyen de la guerra; y en parte como fuente de mano de obra barata, y cómo la misma clase dominante ha fomentado el sentimiento antirrefugiados para satisfacer sus necesidades políticas desde entonces.

Debemos denunciar la hipocresía de las clases dominantes de Europa y exigir el mismo trato para todos los refugiados huyendo de la pobreza y las guerras provocadas por el imperialismo. Los seres humanos obligados a abandonar sus hogares deben recibir alojamiento, trabajo y seguridad. Nos dirán que no hay suficientes casas para todos, que no hay suficientes trabajos para todos, que no hay dinero para financiar tales programas. Pero cuando se trata de financiar guerras, de invertir en el Ejército, de rescatar a los capitalistas, el dinero se encuentra rápidamente. Las empresas de armas se están beneficiando de la guerra, sus acciones se disparan en la bolsa de valores. Nosotros abogamos por la expropiación de la industria armamentística, apoderarnos de los beneficios de los capitalistas para poder dar trabajo y vivienda dignos a todos.

Si de verdad queremos mostrar solidaridad hacia los refugiados y poner fin a la razón por la que estos se ven obligados a huir de sus hogares, hay que llevar a cabo una lucha internacional contra el capitalismo y por el socialismo.

Es necesario derrocar este podrido sistema capitalista para resolver esta crisis. En una sociedad socialista sin fronteras, guerra e imperialismo, no habría razón por la que las personas no pudieran moverse por el mundo de manera pacífica y libre según sus necesidades.

Necesitamos grabar en nuestra bandera las palabras del Manifiesto Comunista: “¡Trabajadores del mundo, uníos!”