Tras el paro nacional del 14 de julio:

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La Huelga general del pasado 14 de julio marcó un nuevo punto de partida en la lucha de los trabajadores peruanos. Este paro nacional, que estuvo precedido por las puebladas de Ilave y Ayacucho en el sur del país, y por las luchas de los campesinos cocaleros y de los estudiantes de diversas universidades, tuvo su origen en la presión de las bases de la confederación sindical CGTP descontentas con la política conciliadora de sus dirigentes hacia el gobierno de Toledo.

La clase obrera y la juventud se ponen en movimiento

La Huelga general del pasado 14 de julio marcó un nuevo punto de partida en la lucha de los trabajadores peruanos. Este paro nacional, que estuvo precedido por las puebladas de Ilave y Ayacucho en el sur del país, y por las luchas de los campesinos cocaleros y de los estudiantes de diversas universidades, tuvo su origen en la presión de las bases de la confederación sindical CGTP descontentas con la política conciliadora de sus dirigentes hacia el gobierno de Toledo. Como declaró Mario Huaman, principal dirigente de la CGTP, en un canal de TV cable días antes del Paro: "Si nosotros no llamamos al Paro Nacional, aquí puede suceder un Argentinazo o Bolivianazo y eso es justamente lo que no queremos".

La demanda de los sindicatos fue exigir un cambio en la política económica del gobierno, pero sin incluir demandas parciales y concretas sobre salarios, empleo o vivienda; y la convocatoria de una Asamblea Constituyente, como si una nueva Constitución pudiera terminar con el desempleo, los salarios bajos, el empleo en negro y la pobreza. En la realidad concreta de Perú, esta consigna juega un papel reaccionario porque desvía a los trabajadores del objetivo de la toma del poder cuando las propias luchas están rompiendo los moldes del Estado burgués.

Con la excusa de no generar incidentes, los dirigentes de la CGTP llegaron hasta el extremo de no convocar marchas y manifestaciones en ninguna ciudad del país, solamente mítines.

Balance de la huelga

A pesar de todo el paro tuvo un acatamiento alto. Lima parecía un día feriado. El transporte era muy limitado. Unos 5 mil trabajadores confluyeron en la Plaza 2 de Mayo para participar del Mitin convocado por la CGTP. Paralizaron Educación, Construcción, Puertos, Aeropuertos, Trabajadores estatales, Universidades, un sector de Transportes, etc.

En Lima fue esencialmente "pacífico", mientras que en el interior del país fue mucho más fuerte, especialmente en algunas provincias del sur como Arequipa, Puno, Cusco, Iquitos y otras. En Lambayeque salieron 20 mil trabajadores, en Ancash se movilizaron miles, etc.

Lo más destacable fue la creación de nuevos organismos de tipo frente único como el Comando Unitario de Lucha de Lambayeque que movilizó cerca de 20 mil trabajadores llegando a tomar la Plaza de Armas prohibido por la autoridad edil o el Comité Vecinal de Comas que movilizó miles de trabajadores del Cono Norte de Lima.

En cualquier caso, el paro tuvo efectos positivos porque permitió al movimiento obrero peruano comprobar el poder de su fuerza colectiva e identificar la debilidad política de sus dirigentes y del gobierno.
Toledo tuvo que ofrecer algunas concesiones, reduciendo algunos impuestos que afectaban a los campesinos y trabajadores, aumentando el salario mínimo a 460 soles, y anunciando para una fecha indeterminada la convocatoria de una Asamblea Constituyente, lo que demuestra que la burguesía no teme a esta consigna. Pero reafirmó su política de recortes del presupuesto social, pagar la deuda externa, dar en concesiones las carreteras, firmar el TLC, etc.

Las tareas a plantear

A pesar de todo, el gobierno de Toledo es incapaz de atender las demandas sociales y un gran número de sectores: campesinos, estudiantes universitarios y trabajadores tomaron de nuevo el camino de la lucha.

Ahora hay que generalizar e impulsar los organismos de frente único surgidos en la base y las asambleas populares como formas de organización popular y embriones de poder obrero. Al mismo tiempo hay que dar una pelea dentro de los sindicatos para desalojar a las actuales dirigencias reformistas y conciliadoras, tomando como eje de acción el levantamiento de un pliego de reclamos amplio que englobe a todos los sectores obreros y populares y exigir un nuevo paro nacional de 48 horas. Este pliego debe contener desde las demandas más básicas sobre empleo, salarios, demandas campesinas y estudiantiles, hasta el no pago de la deuda externa, y la nacionalización de los principales recursos productivos y financieros del país, sin indemnización y bajo el control de los trabajadores y campesinos pobres.

Por último, hay que agrupar a la vanguardia de luchadores obreros, estudiantiles y populares en una corriente socialista revolucionaria en la perspectiva de construir un verdadero partido revolucionario de masas en el Perú como lo demanda la situación.