Perú: farsa de adelanto electoral no resuelve nada

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La montaña parió un ratón. Ayer el congreso peruano volvió a considerar la cuestión del adelanto electoral. A todas luces un sector de la clase dominante en Perú entiende que debe reformar el sistema político para tratar de aplacar la enorme ola de indignación que levantó el golpe congresual contra el presidente Castillo el 7 de diciembre.

La brutal represión, que ha dejado ya casi 30 muertos, el estado de emergencia, el ejército en las calles, el toque de queda, … por si mismos no garantizan el retorno a la estabilidad burguesa.

Pero el propio carácter extremadamente fragmentado de la representación político, finalmente frustró el plan de anticipar las elecciones a 2023. Después de horas de deliberaciones y propuestas variadas, el congreso peruano votó (con la oposición de Perú Libre y la mitad del Bloque Magisterial) adelantar las elecciones … ¡¡a abril de 2024!!

Además, la decisión, que usa el mecanismo de la enmienda constitucional, además tiene que ratificarse en una nueva sesión parlamentaria en febrero de 2023.

Lo que era una maniobra para aplacar el movimiento insurreccional de obreros y campesinos contra todo el régimen, se convierte en una farsa que no contentará a nadie.

El 11 de diciembre, un editorial del Financial Times (el órgano autorizado del imperialismo británico, que obviamente se preocupa por Perú por ser un país rico en recursos minerales) justamente exigía una amplia reforma política, incluyendo la Constitución, como única manera de garantizar la estabilidad del orden capitalista en el país (y por lo tanto los negocios de las multinacionales mineras):

«El progreso es improbable sin una reforma política de gran alcance. Perú arrastra una Constitución autoritaria redactada por Alberto Fujimori, un presidente que cerró el Congreso y gobernó por decreto en la década de 1990. Su parlamento unicameral de 130 miembros puede ser disuelto por el presidente si rechaza dos veces su elección como primer ministro.»

«Los partidos políticos han proliferado gracias a un sistema de representación proporcional mal diseñado, que ha creado un congreso muy fragmentado en el que el presidente debe regatear constantemente. Una ley arcaica, nunca bien definida, permite a los legisladores destituir a un presidente por «incapacidad moral», un instrumento muy útil para obtener concesiones.»

«La mayoría de los partidos son poco más que vehículos para la ambición personal de sus líderes o la promoción de grupos de intereses especiales. No es de extrañar que las encuestas muestren que la mayoría de los peruanos desprecian a toda la clase política. Todo esto hace aún más notable que Perú haya sobrevivido a múltiples crisis políticas en la última década con su democracia intacta. Es poco probable que su suerte se mantenga, a pesar de la despreocupación de los inversores.»

«Es urgente que el Congreso y la nueva presidenta se reúnan y acuerden un paquete de reformas políticas para dotar al país de una base institucional sólida y permitir que se aborden sus arraigados problemas sociales. De lo contrario, un futuro intento de golpe de Estado podría tener éxito.»

Pero, al parecer, los representantes políticos de la clase dominante en el congreso peruano, son incapaces de escuchar las voces razonables que les explican cual es el interés general de su clase.

Todas las instituciones del régimen democrático burgués están extremadamente desacreditadas, con razón. Segun una encuesta de IEP para La República, el 83% de la población está a favor de anticipar las elecciones, un 71% está en desacuerdo con que Dina Boluarte haya asumido la presidencia y un 80% está descontento «con el funcionamiento de la democracia».

Le encuesta del IEP es también interesante en cuanto al nivel de aprobación del intento de Castillo de cerrar el congreso. En total, un 53% está en contra, peru un significativo 44% a favor. Por grupos socioeconómicos, los más ricos (A/B) están masivamente en contra (69%), pero los más pobres (D/E) a favor (52%). La división de clase se superpone a la división regional, con el Perú rural a favor (52%) y Lima metropolitana en contra (63%). Por regiones, la macrozona sur está a favor (58%), al igual que la macrozona centro (54%).

Según otra encuesta de IPSOS Perú, el 62% de la población quiere elecciones anticipadas CON reforma política y electoral.

Cuando las masas de obreros, campesinos y estudiantes en las calles de Arequipa, Ayacucho, Apurímac, La Libertad, etc. gritan «cierren el congreso», no quieren decir «cierren el congreso en 16 meses para que se vuelvan a elegir los mismos».

En un momento en que el pueblo trabajador en las calles exige «que se vayan todos, cierre del congreso corrupto», el congreso decide que se van … ¡en año y medio!

La decisión del congreso, esa cueva de ladrones, no va a tener el efecto deseado de aplacar al pueblo trabajador en la calle y menos ahora que la lucha ha dejado casi 30 muertos, asesinados por el ejército y la policía.

Es obvio que en los últimos días el movimiento ha bajado de intensidad, como consecuencia de la brutal represión pero también por la ausencia de una dirección clara del mismo. Sin embargo, esto no ha terminado.

En algunas zonas se mantienen los bloqueos de carreteras, los trabajadores del gas de Camisea amenazan con tomar «las medidas más radicales», miles marchan en Cusco provenientes de las zonas rurales, y ni el congreso ni la usurpadora Dina Boluarte han recuperado ni un ápice de legitimidad, al contrario.

Urge más que nunca dar una estructura orgánica al movimiento, uniendo a todos los sectores y organizaciones, tanto las ya existentes como las que han surgido en estos días, organizaciones sindicales, campesinas, agrarias, estudiantiles, ronderas, comandos unitarios de lucha, frentes de defensa regional, en una gran Asamblea Nacional Revolucionaria de Obreros y Campesinos, para dar dirección a la lucha y plantearse tomar las riendas del país.

¡Que se vayan todos – que gobierne el pueblo trabajador!