Paraná Metal: Un sabor amargo luego de un mes de corte

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¿Qué enseñanzas nos deja el conflicto de Paraná Metal?

Del lado de los trabajadores podemos contar con la práctica de la democracia para la decisión de las medidas a tomar. La Asamblea, como referencia indiscutida para cada acción. La discusión, el debate, escuchar cada posición para tomar las medidas más difíciles. Solo de esa manera se puede comprender que por más de un mes se haya cortado la autopista que une Rosario y Buenos Aires.

¿Qué enseñanzas nos deja el conflicto de Paraná Metal?

Del lado de los trabajadores podemos contar con la práctica de la democracia para la decisión de las medidas a tomar. La Asamblea, como referencia indiscutida para cada acción. La discusión, el debate, escuchar cada posición para tomar las medidas más difíciles. Solo de esa manera se puede comprender que por más de un mes se haya cortado la autopista que une Rosario y Buenos Aires.

Del lado de los trabajadores también ponemos la solidaridad de distintos gremios, las movilizaciones, paros regionales. La comprensión de que la pérdida de un puesto de trabajo afecta no sólo a ese trabajador, a esa empresa, a esa ciudad, sino a la clase como un todo. Y ahí estuvo, nuevamente, la unidad de los trabajadores ocupados y desocupados y de los estudiantes. Sólo de esa manera podemos comprender cómo se pudo sostener el corte de la autopista.

De lado de los trabajadores, sumamos el apoyo de las organizaciones políticas y sociales. También contamos con las dos alas de la CTA, que atravesaban su campaña electoral, reconociendo que fue un sector, ligado a la Lista 7 y la 1, quien convocó en la zona y en Capital Federal movilizaciones masivas en apoyo a los trabajadores.

Pero también del lado de los trabajadores, contamos con el papel nefasto de la dirección de la CGT que, muy suelta de cuerpo, señalaba que Paraná Metal es inviable como empresa.

Del lado de la patronal, contamos con Cristóbal López, empresario dedicado al rubro del juego, que de una forma u otra condujo a que terminara como terminó un conflicto que se originó hace ya tiempo por la desinversión de la empresa y que tuvo su punto culminante en agosto, cuando los trabajadores dejaron de percibir sus salarios ya recortados.

López, que operó durante todo este mes para desgastar el conflicto y sacar la mejor tajada posible.

López, que es,hoy el único beneficiario de toda esta lucha.

¿De qué otra manera podemos analizar que 600 trabajadores queden con subsidios por 6 meses a cargo del Estado o acepten el retiro voluntario? ¿De qué otra manera podemos entender que sólo 220 trabajadores quedan en la planta y se reducen los delegados y la democracia sindical al interior de Paraná Metal?

Pero Cristóbal López cuenta con aliados. Como dijimos antes, la dirección de la CGT que "explicaba" la inviabilidad de la empresa, para de esa manera justificar los resultados del "acuerdo".

También cuenta con el gobierno nacional que, con su polític,a sigue subvencionando a los patrones en vez de expropiar para que la empresa se ponga a producir bajo control obrero. El gobierno nacional, que sigue privilegiando que haya patrones como Cristóbal López.

Pero Cristóbal cuenta también con el gobierno "socialista" de la provincia de Santa Fe que, como en el caso de Mahle hace apenas dos años, y al igual que el gobierno nacional, buscan apoyar, subvencionar, dar todas las garantías para que las patronales sigan haciendo fabulosos negocios. Mientras que para los trabajadores, para aquellos que producimos la riqueza de la que no participamos, apenas arrancamos subsidios para "capacitarnos" o "indemnizaciones al 100%".

El conflicto de Paraná Metal sigue latente, y hoy deja una gran enseñanza, la unidad de los trabajadores intacta y la necesidad y la convicción de que necesitamos una herramienta política que expresa nuestros genuinos intereses.