Masacre de Cromañón

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A días de cumplirse el primer aniversario de la Masacre de Cromañón, la crisis política abierta en la ciudad de Bs. As. tras la suspensión de Ibarra, abre nuevas perspectivas.

La crisis política en la Ciudad de Buenos Aires

A días de cumplirse el primer aniversario de la Masacre de Cromañón, la crisis política abierta en la ciudad de Bs. As. tras la suspensión de Ibarra, abre nuevas perspectivas.

Se instala la crisis en la Capital

Pero ni la suspensión en sí misma, ni la posible destitución son los elementos centrales para identificar dicha crisis política. El elemento central de esta crisis es que los políticos burgueses no pueden desenvolverse en los marcos «tradicionales» con libertad, esto es: roscas, prebendas, acuerdos espurios, etc.
De ahí que la movilización activa de familiares y sobrevivientes hizo pública toda su podredumbre, al extremo que votaron cediendo a la presión de los mismos, y ahora no tienen normativa para conformar una Sala Juzgadora ni el Juicio Político, algo que en otro contexto ya hubieran resuelto con la misma rapidez con la que se pasan de partido, votan leyes antiobreras, etc.
La magnitud de la crisis es tal que no deja asomar a Macri, obligado a mantener bajo perfil, por el alto rechazo popular que genera su figura; incluso el Juicio Político mañana puede ser un “boomerang” para la gente del PRO.
El viernes 12 de noviembre los legisladores de la ciudad -integrantes de listas sábanas, perfectos desconocidos gracias al sistema electoral argentino- se aprestaban una vez más a burlarse de todos, a seguir la farsa de que debaten y votan a favor «de la gente». Era un hecho consumado que encontró un escollo insalvable: la presencia y presión inclaudicable de familiares y sobrevivientes, pese a la posterior tergiversación y los ataques de la prensa toda y los políticos burgueses molestos por la activa militancia de los padres.

El valor de resistir

Como las Madres de Plaza de Mayo, Abuelas, Hijos, etc, la organización y movilización de los padres y sobrevivientes, es un ejemplo de la importancia de la lucha organizada contra la impunidad, que niega una vez más los llamados de los políticos, opinólogos, medios de prensa, y la burguesía toda, a «confiar en la justicia” de manera pasiva.
Pero es necesario alertar: si no se conforma una Comisión Investigadora Independiente formada por familiares y sobrevivientes llamando a movilizar contra la impunidad, denunciando la justicia y la legislación al servicio de qué intereses están, denunciando a Macri y los contubernios vergonzosos de la Legislatura Porteña, toda la cuestión de Cromañón -más allá del honesto anhelo de justicia y de que ésta se alcance parcialmente- será un trampolín que la derecha utilizará impunemente para alcanzar el gobierno de la Ciudad.

Buscar justicia es también construir otra alternativa

¿Esta gente es la que puede juzgar a Ibarra? Seguro que no, ya sea porque permanezcan los mismos, o los recién asumidos. Han demostrado que no soportan la presión de la gente organizada, respirándoles en la nuca, pues los incomoda para «negociar». Porque es obvio que van a la legislatura cuando quieren sus patrones para votar alguna ley especial, y que nunca, en definitiva, votan a favor del pueblo. Son la verdadera y asquerosa cara de la «representatividad de las instituciones burguesas».
La caída de Ibarra no puede ser un hecho aislado en la lucha contra la impunidad, porque no debe quedar ningún responsable suelto, sean funcionarios, policías, bomberos, médicos, etc. Pero tampoco puede ser permisible que, subiéndose a la memoria de los pibes, se le allane el camino a la derecha, poniendo los recursos de la ciudad a los pies de Macri: un empresario experto en obtener grandes ganancias a cualquier costo. La Masacre de los pibes no habrá servido para mucho si se repite alguna parecida por continuación de la cadena de corrupción, por más «progre» que sea el gobierno de turno, o si los trabajadores y la juventud tienen que afrontar un gobierno de la derecha.
Organizarse es indispensable para encontrar Justicia para los pibes primero, pero luego ese camino continúa, y es el que nos debe llevar a superar las opciones políticas propatronales y del sistema en sus diferentes variantes, sean Macri o Ibarra, y construir una alternativa socialista para Bs As y el país todo; que ponga en manos de los trabajadores y el pueblo pobre las decisiones más importantes que en última instancia nos afectan a todos, entre ellas, aunque no las únicas, la seguridad y la justicia.