“La necesidad de control obrero”: Acto de Alan Woods con trabajadores petroleros de PDVSA

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aw_monagas_09_th.jpgEn la última jornada de una visita muy exitosa del camarada Alan Woods a Maturín, se celebró un acto con más de cien obreros petroleros en el club los Pinos de Campo Rojo, Punta de Mata municipio Ezequiel Zamora del Estado Monagas.

 En la última jornada de una visita muy exitosa del camarada Alan Woods a Maturín, se celebró un acto con más de cien obreros petroleros en el club los Pinos de Campo Rojo, Punta de Mata municipio Ezequiel Zamora del estado Monagas.

venezuela-aw_monagas_09.jpgEl camarada Alan, como ya hizo en otras ocasiones, insistió en la vigencia de las ideas del marxismo. Insistió una vez más, en que la crisis mundial del capitalismo era una crisis de sobreproducción que está causando la destrucción de 25 millones de puestos de trabajos tan solo en los países capitalistas atrasados y que estaba afectando seriamente a países como Venezuela.

Alan explicó que en un sector tan clave como el automovilístico, había un exceso de capacidad a nivel mundial de un 30%. Esto quiere decir que se podría cerrar una tercera parte de las empresas automovilísticas del mundo, y aun así tendrían dificultades para encontrar un mercado para los stocks existentes. “Están cerrando fábricas y atacando a los trabajadores en muchos países. Aquí, en Venezuela, la General Motors ha cerrado su fábrica durante tres meses y los dueños de Toyota también están atacando a los trabajadores. El ataque más preocupante está en Mistsubishi, en Barcelona estado Anzoátegui, donde quieren despedir a 156 obreros, entre los cuales están 11 dirigentes sindicales. No entiendo cómo es posible que en una revolución socialista se ataque a obreros de esta manera. En Mistsubishi, la policía ha matado a dos obreros, esto es intolerable”, dijo el dirigente marxista.

El tema de Mitsubishi ha estado presente en todos los actos de Alan, incluyendo un programa de radio con una amplia difusión ayer, cuando hizo un llamado a todo mundo a acudir en defensa de estos trabajadores. También hizo hincapié en la problemática de la fábrica ocupada de Gotcha en el estado Aragua, donde 40 trabajadoras llevan más de un año ocupando las fábricas y exigiendo expropiación. En una escuela de cuadros de PDVSA en el día de ayer fueron aprobadas mociones de urgencia sobre ambos casos, y los principales dirigentes obreros de PDVSA Maturín se comprometieron a lanzar iniciativas de solidaridad.

En la parte final de su discurso el camarada Alan hizo un balance crítico de los últimos 11 años de la revolución bolivariana, insistiendo en la necesidad de llevar la revolución hasta las últimas consecuencias mediante la expropiación de la oligarquía. También hizo hincapié en la necesidad de luchar contra la burocracia: “Ya es hora de que las bases obreras tomen el control del proceso revolucionario”, afirmó mediante aplausos entusiastas.

En el debate que siguió su discurso, los obreros petroleros explicaron cómo tomaron el control de las instalaciones petroleras durante el paro petrolero de 2002-03. Un obrero llamado Julio Díaz dijo: “El otro día estaba leyendo mis apuntes de aquel periodo, con un sentimiento de gran honor. Nuestros gerentes eran todos pro-yankee reaccionarios. Ellos dijeron que no era posible hacer funcionar las instalaciones durante por lo menos tres meses alegando la falta de inversiones. Nosotros sabíamos que era mentira. Nos reunimos en secreto y decidimos tomar control de la empresa, hasta hablábamos en clave cambiando el nombre de las estaciones que teníamos tomadas, para que no descubrieran el plan. Luchábamos por que el petróleo debía pertenecer a todo el pueblo venezolano y no a un puñado de ricachones. Hay camaradas aquí en este acto que participaron en esa acción. Dijimos: ‘hay suficiente presión para sacar el petróleo y lo vamos a sacar ahora mismo’. Demostramos lo que éramos capaces de hacer. Discutimos, analizamos y finalmente lo logramos. Yo me río cuando dicen que ya tenemos socialismo en Venezuela, cuando hay empresas privadas que explotan a los trabajadores. En PDVSA sabemos lo que queremos: La abolición total de la propiedad privada. Tenemos que comprometernos aquí mismo a destruir el estado burgués. Si no lo hacemos podemos acabar como en la Comuna de París. No se trata de cambiar a gobernadores y alcaldes por otros. Tenemos que desarrollar los consejos comunales y otros organismos de poder popular de la base. Tenemos que destruir el Estado burgués y sustituirlo por el Estado de los trabajadores. El capitalismo tiene que morir para que el socialismo pueda vivir ¡Patria, socialismo o muerte!”

Otros camaradas hicieron duras críticas a los gerentes de PDVSA, insistiendo en el papel dirigente de la clase obrera y la necesidad del control obrero. Otros preguntaron cuál era la actitud del camarada Alan hacia el llamado del comandante Hugo Chávez de crear la V Internacional.

En su respuesta, el camarada Alan explicó que el marxismo no estaba en contradicción con el bolivarianismo: “Simón Bolívar fue un gran revolucionario, pero era un revolucionario de la época de la revolución burguesa democrática. Tomó su inspiración en la revolución francesa, y aplicó estas ideas de una forma creativa a las condiciones concretas de América Latina. Carlos Marx también era un gran revolucionario, pero de otra época – la época de la revolución proletaria y del socialismo”.

Alan hizo hincapié en el papel dirigente del proletariado en la revolución bolivariana. Haciendose eco de las maravillosas intervenciones de los camaradas obreros que dirigieron la ocupación de las empresas en el 2002-03 Alan declaró: “Si somos capaces de manejar las empresas petroleras, por qué no vamos a ser capaces de administrar la sociedad y el Estado?” En conclusión, Alan señaló las enormes posibilidades de una federación socialista de América Latina: “Este gran continente tiene de todo: Riqueza mineral, petróleo, selvas, ríos, agricultura fértil y, sobre todo, recursos humanos sin límites. Tenemos todas las posibilidades de crear un paraíso en este mundo. Pero la burguesía y las oligarquías en los últimos doscientos años desde la muerte de Simón Bolívar han dividido el cuerpo vivo de América Latina, reduciendo lo que debería de ser un hermoso jardín en un desierto de miseria, hambre y explotación.”

Alan insistió en que la revolución bolivariana era un punto de referencia para millones de obreros campesinos y jóvenes en América Latina y en el resto del mundo: “Hay que llevar la revolución socialista hasta el final. Si hacemos una llamada a los obreros y campesinos de América Latina, el dominio de las oligarquías no durará una semana y la revolución bolivariana podría ser el punto de partida del triunfo de la revolución socialista, no sólo en América Latina sino a nivel mundial”.

El discurso del camarada Alan Woods fue recibido con aplausos entusiastas de los asistentes. Muchos se anotaron a la Corriente Marxista Internacional y compraron el libro Reformismo o Revolución.