La crisis del PJ, fantoche de democracia

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Congreso partidario del PJ y gran escándalo. Es tal la crisis del PJ que no pudo evitar que Chiche Duhalde se refiriera al mismo como una «cáscara vacía» y un partido «vacío de contenido». Congreso partidario del PJ y gran escándalo. Es tal la crisis del PJ que no pudo evitar que Chiche Duhalde se refiriera al mismo como una "cáscara vacía" y un partido "vacío de contenido".
En el mismo sentido, aunque con distintos fines, se expresa Kirchner y su entorno. Pero unos y otros muestran el nivel de hipocresía y decadencia en el que se encuentra el partido que alguna vez los trabajadores consideraran como propio.

La pelea entre Kirchner y Duhalde

Lo que hay detrás de la crisis es la lucha por el control del PJ entre Duhalde y Kirchner. Kirchner pretender "remozar" un PJ que perdió casi toda su autoridad sobre los trabajadores y los sectores populares, para convertirlo en un instrumento capaz de contenerlos dentro del sistema.
Los sectores duhaldistas, los gobernadores provinciales y los menemistas se resisten a perder sus privilegios, prebendas y poder político. El PJ sigue siendo un partido de los gobernadores, intendentes, diputados, senadores y funcionarios varios; el partido que favorece a las empresas y los patrones; un partido que cobija la política clientelar y la corrupción, que tiene como régimen interno los favores políticos, el chantaje, y la elección a dedo; un partido cerrado para los trabajadores y el pueblo quienes no tienen ni voz ni voto allí. Y no muestran intenciones de cambiar nada de ello. Pero, por otro lado, Kirchner y su entorno está demostrando, a mediano y largo plazo, no ser tan distinto de lo que él critica y cuestiona duramente.
Kirchner dice representar lo nuevo, el cambio luego del cimbronazo, pero de a poco se va desenmascarando. Es cierto que no es "chirolita" de Duhalde, tal como lo representaba el menemismo, ¿pero qué cambio real representa quien pacta su gobernabilidad con el duhaldismo, los artífices de la megadevaluación, los buitres externos e internos que provocan sangrías extraordinarias que paga el pueblo y los responsables de la masacre del Puente Pueyrredón? Y eso por no hablar de quiénes fueron los verdaderos beneficiados con la política económica y social del actual gobierno.
Estos señores ni siquiera pueden jugar "a la democracia" dentro de sus propias filas, por lo tanto ¿qué podemos esperar cuando nos hablan de respetar la democracia y las reglas de juego de la misma?
Pero la ceguera no es tanta como para llevar a estos hábiles tramposos sencillamente al abismo.
Duhalde ya dio cuenta de su esposa, que perdió un tanto el control. Propuso solucionar todo mediante internas con lista única que contenga a todos los sectores.
Sin embargo, cuando parecía que todo entraba en la senda del acuerdo entre ambos bandos, la coyuntura política del país llevó de nuevo la crisis del PJ a un punto de ruptura. Con el arrinconamiento social a que ha sido sometido el gobierno de Kirchner por la crisis de inseguridad, éste intentó zafarse de las críticas responsabilizando a Duhalde por lo mal que manejó la situación del país durante su etapa presidencial tras el "Argentinazo", lo que obligó a Duhalde a responderle diciendo que Argentina seguía siendo un país "poco confiable" durante la actual etapa kirchnerista. Ahora, Duhalde se opone al enjuiciamiento de su antiguo enemigo Menem, buscando rearmar alianzas con la débil ala menemista del PJ para enfrentar a Kirchner quizás porque intuye que sería un mal precedente que un expresidente de la nación termine en la cárcel por corrupción, lo mismo que otros funcionarios duhaldistas, y que Kirchner aparezca como el hombre que limpia el país de corruptos y ladrones, fortaleciendo su posición dentro y fuera del partido.
Sin embargo, tanto el expresidente como Kirchner son lo suficientemente astutos como para darse cuenta que si el PJ se desintegra, la burguesía y sus intereses se verían en una situación delicadísima; por ello ambos evitarán cuanto les sea posible un casi seguro salto al vacío.
Los vientos del 19 y 20 de diciembre, si bien se atenuaron, aún no se detuvieron. Esos vientos casi liquidaron a la centenaria UCR, y no han permitido que las figuras más emblemáticas de la "vieja y podrida política" levanten cabeza. Y el PJ no ha escapado a todo ello. Y esto no es menor ya que las empresas y patronales no pueden gobernar sino a través de partidos políticos afines, que gobiernen a favor de mantener o aumentar sus ganancias, con la superexplotación y el hambre de los trabajadores. El PJ es hoy, una de las últimas chances que tiene la burguesía para perpetuar este régimen de explotación. Claro está que con esto, no queremos decir que sea suficiente, al contrario.

Los trabajadores necesitamos un partido propio

Y es que por otro lado, va quedando claro que nuestra clase trabajadora no puede esperar más de quienes no están dispuestos a romper las cadenas de explotación externa e interna, de quienes siguen ajustando a costa del hambre del pueblo, de quienes siguen honrando deudas que el pueblo no contrajo, de quienes conjugan un fantoche al que llaman democracia, y que no es más que un régimen donde las condiciones de vida de las mayorías, son decididas por minorías parásitas y enriquecidas, se llamen radicales, peronistas o cualquier nueva fuerza política propatronal como es el ARI o fue el FREPASO alguna vez.
Esta realidad debe abrirnos los ojos a los trabajadores, sobre la necesidad de construir un partido político propio, donde se respete el disenso y las diferencias, basados en la más absoluta democracia obrera, partido que nos sea propio y útil, en nuestra lucha por un gobierno de los trabajadores para acabar con todo tipo de explotación del hombre por el hombre, y por la revolución que abra paso al socialismo.