La crisis capitalista golpea fuerte a Brasil

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Caída de comercio exterior, déficits comercial, fuga de capitales, problemas fiscales, depreciación de la moneda, derrumbe del crecimiento, despidos en masa… Los números de la economía brasileña que se van conociendo desde hace dos meses vienen a desmentir todos los ´sesudos´ análisis de los economistas y escribas a sueldo de los grandes intereses transnacionales sobre la fortaleza de la economía brasileña.

Caída de comercio exterior, déficits comercial, fuga de capitales, problemas fiscales, depreciación de la moneda, derrumbe del crecimiento, despidos en masa… Los números de la economía brasileña que se van conociendo desde hace dos meses vienen a desmentir todos los ´sesudos´ análisis de los economistas y escribas a sueldo de los grandes intereses transnacionales sobre la fortaleza de la economía brasileña.

El alumno aventajado en problemas

Los elogios a la política de Lula, a la apertura de la economía brasileña, su propuesta como modelo a seguir por los demás países de la región, la ambición imperial de ingresar al G-8 y al Consejo de Seguridad de la ONU, el crecimiento con mejoras sociales, la fortaleza interna que lo blindaba de la crisis mundial (con sus más de u$s 200 mil millones de reservas), la idea de que la región estaba al margen del derrumbe de la economía, todo esto se ha visto objetado al empezar a conocerse los datos de fines de 2008 y comienzo de 2009.

Así como los capitales afluían en masa durante el auge especulativo de los últimos años, desde octubre la Inversión Directa Extranjera ha caído enormemente en toda la región, especialmente en Brasil, destino privilegiado de esos capitales junto a Europa de Este y hoy dos de las áreas más afectadas por la fuga de capitales. Producto de la misma, y como medida desesperada, el gobierno depreció la moneda de 1,6-1.7 a 2,3-2.5 reales por dólar.

Por primera vez desde marzo de 2001 se registró en enero un déficit comercial, de u$s 518 millones, debido a la caída de exportaciones (-22.8 % comparadas con enero de 2008) y de la baja en los precios de las materias primas. 

Se espera una reducción del crecimiento del PIB. En septiembre de 2008 estimaban que crecería un 4,8% para 2009; en diciembre, 2,4%;  en enero esperaban 2%, y en febrero sólo 1,7%. Las tasa de interés han caído del 12% al 10% y la inflación, pese a la crisis, no se reduciría del 4,5% proyectado por el gobierno.

La industria, en el país más poderoso del subcontinente, comienza a ocupar el centro de la crisis con una caída de la producción industrial de 15% promedio contra enero de 2008 (-27% en  automotriz, -25% en metalurgia), se registró un 4% menos de consumo de energía eléctrica y un 9.1% menos de tráfico de carga (datos de la Fundación Getulio Vargas).

Incremento del desempleo

Hubo 655 mil despidos en diciembre de 2008 y otros 300 mil en enero, llegando a 68 mil despidos en un sólo día.  Las cifras oficiales dan aumento del desempleo del 6,8% en diciembre al 8.2% en enero. Es la mayor caída del empleo desde la crisis ¨Caipirinha¨ de 1998-99 y afecta sobre todo a los empleos de los Estados industriales: Sâo Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais.

En febrero el 31% de los paulistas estaba desempleado y otro tanto teme perder su empleo (según consultora Datafolha). El Estado de Sâo Paulo es la región más industrializada del país y representa un 40% del PBI nacional.

Ahora, el gobierno hace grandes esfuerzos para mantener un elevado superávit fiscal, lo que en medio de la crisis significa ajuste de los gastos sociales. El paquete de obras públicas es de sólo u$s 45 mil millones, inversión muy modesta para las dimensiones del país.

Además ha decidido realizar un salvataje del sector privado: el Estado otorgará créditos a unas 4.000 empresas brasileñas y extranjeras para el pago de deuda externa privada, de hasta u$s 36 mil millones en 2009.

Pese a todo, la popularidad de Lula no parece verse afectada, en parte por los beneficios obtenidos por los trabajadores en años anteriores y en parte por el terror que causan las crudas propuestas de ajuste de la oposición de derecha. Sin embargo si se continúa la política pro capitalista será inevitable un incremento en las tensiones dentro del PT, con oportunidades para el desarrollo de su ala izquierda.