Es urgente poner en pie una corriente antiburocrática en los sindicatos

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En los próximos meses los trabajadores enfrentamos una pérdida de nuestros ingresos reales. Termine como termine el conflicto del gobierno con los propietarios rurales, llegue antes o después el coletazo de la crisis mundial, sea cual sea la dimensión del aumento de las tarifas, los trabajadores sufrirán un ataque que superará lo conseguido en las paritarias. Y responderán luchando, con las limitaciones de su situación actual, ganando y perdiendo, realizando un aprendizaje invalorable. Ante estos dtos desafíos los activistas obreros debemos encarar seriamente un trabajo en los sindicatos, construyendo una corriente antiburocrática nacional en todas las ramas de la producción y servicios, que parta de la experiencia inconclusa del MIC. En los próximos meses los trabajadores deberemos enfrentar una creciente pérdida de nuestros ingresos reales. Termine como termine el conflicto del gobierno con los propietarios rurales, llegue antes o después el coletazo de la crisis mundial, sea cual sea la dimensión del aumento de tarifas de las privatizadas, los trabajadores sufrirán un ataque que superará lo conseguido en las paritarias. Y responderán luchando, con las limitaciones de su situación actual, ganando y perdiendo, realizando un aprendizaje invalorable. Ante estos desafíos los activistas obreros debemos encarar seriamente un trabajo en los sindicatos, construyendo una corriente antiburocrática nacional en todas las ramas de la producción y servicios, partiendo de la experiencia inconclusa del MIC.

Ya sea con un compromiso intermedio en el porcentaje de las retenciones a las exportaciones o con un sabotaje a la producción por parte de los propietarios rurales y exportadores, el final del conflicto gobierno-entidades rurales forzosamente hará que los trabajadores debamos enfrentar aún mayores aumentos en los precios de los alimentos básicos. A la inflación estructural debida a la falta de inversiones también habría que agregarle el aumento de las tarifas de servicios públicos estatales y privatizados que ya ha comenzado (impuestos municipales y provinciales, boleto de transporte, etc.) y los próximos en gas, electricidad, etc. Y debemos prever las consecuencias de las crisis económica mundial (sea por la disparada de los precios del petróleo y los alimentos, como por la posible caída de la demanda, barreras proteccionistas, devaluaciones, guerras comerciales, etc.)
Todo este panorama revierte la recupe-ración de los ingresos de los trabajadores, que se dio desde 2004 hasta 2007. Es de prever entonces que nuestros salarios reales vayan deteriorándose.

Nueva camada de luchadores

Pero los trabajadores no aceptarán mansamente este nuevo escenario. El ingreso al empleo de toda una nueva generación, joven, fuerte y sin el peso de las derrotas de los 90, y el incremento numérico, marcan la nueva situación de la clase obrera. Por supuesto, que esto está dado en un marco de precariedad, fragmentación y falta de experiencia. Pero los trabajadores saldrán a luchar con todas esas limitaciones, y lo harán valientemente, como se expresó estos meses en Fate, Dana, Mafissa, Casino, etc. Y como años antes lo hicieron en Telefónica, Subte, ferroviarios, docentes, etc. Además, se confirma lo que venimos sosteniendo desde 2002, los trabajadores comenzarán sus reclamos a través sus herramientas tradicionales de lucha, los sindicatos, pese a la dirección burocrática que estos puedan tener.

Pero para evitar que se sigan repitiendo experiencias aisladas que puedan ser derrotadas mediante la triple presión de la patronal, el estado y la burocracia sindical, el activismo sindical clasista debe encontrar la forma de organizar una oposición antiburocratica unificada en todos los sindicatos, a lo largo y ancho del país. Además, esto permitiría agrupar a los trabajadores honestos aislados y a los delegados y organizaciones antiburo-cráticas pequeñas, que encontrarían así un marco de referencia donde encontrarse y crecer.

Conspiran contra esta construcción necesaria la actitudes sectarias que dividen en líneas políticas a las organizaciones sindicales clasistas, creando corralitos donde, lo más importante, es conseguir un par de militantes para el “partido”, no importa qué pase con la organización de los trabajadores del sector ni con el movimiento en su conjunto. Esta locura divisionista tuvo su máxima expresión en la decena de actos diferentes por el 1º de mayo en Capital, símbolo del frente único de la clase obrera internacional.

También conspira contra esta construcción otra tendencia, en este caso pesimista, que ve todas las dificultades y limitaciones de la situación (fragmentación, falta de experiencia de la clase) y no registra los cambios operados desde las jornadas del Argentinazo. A estos sectores debemos el inmovilismo que hizo languidecer al MIC.

Avancemos a la unidad del activismo sindical

Nuestro compromiso es seguir aportando a la unidad de los sectores clasistas desde el Encuentro Sindical de Base. Confiamos en que los sectores del MIC con los que compartimos algunas de estas preocupaciones, como la Corriente Político Sindical, el Bloque Piquetero y otros, podamos convocar a la brevedad a un encuentro o plenario donde intentemos llegar a un acuerdo para poner en pie esa corriente antiburocrática en los sindicatos.