Entrevista a Jorge Rossel, militante del ala izquierda del PS chileno

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El próximo 26 de abril, tan sólo unos meses después de la victoria de la candidata socialista Michelle Bachelet en las presidenciales chilenas, se celebrarán elecciones internas para todas las estructuras del PS chileno, desde el Comité Central (CC)hasta las direcciones regionales, locales y comunales (agrupaciones).

Es imposible resolver los problemas sociales dentro del sistema capitalista

El próximo 26 de abril, tan sólo unos meses después de la victoria de la candidata socialista Michelle Bachelet en las presidenciales chilenas, se celebrarán elecciones internas para todas las estructuras del PS chileno, desde el Comité Central (CC) hasta las direcciones regionales, locales y comunales (agrupaciones).

El chileno-venezolano Jorge Rossel, fue portavoz del Comité de Jóvenes con Bachelet -que impulsó la campaña en apoyo a Bachelet en Venezuela- milita en el Comunal de Venezuela del PS chileno (así como en la CMR venezolana) y es candidato por la corriente de izquierda “Socialistas como Allende” en las elecciones. Con Jorge hablamos sobre la situación chilena tras la victoria de Bachelet, el debate dentro del PS y la revolución bolivariana y su importancia para todo el continente.

Miguel Campos: Tu fuiste miembro del Comité que hizo campaña entre los chilenos residentes en Venezuela a favor de Bachelet. ¿Cómo analizas la victoria de Bachelet, el gobierno que ha formado y las perspectivas para el mismo?

Jorge Rossel: Bachelet fue electa por su historia de lucha más que por su programa concreto. Su padre fue asesinado por Pinochet, ella misma fue dirigente de la Juventud Socialista durante la revolución de 1970-73, bajo el gobierno de Allende, y fue torturada por la dictadura de Pinochet. Después de exiliarse en Alemania regresó a Chile para luchar contra la dictadura y llegó a tener relaciones con distintos grupos de resistencia contra la dictadura, entre ellos el Frente Patriótico “Manuel Rodríguez” (FPMR). Esto hace que el pueblo la perciba como una luchadora, como una mujer de izquierda y esa es la causa fundamental de que fuese electa.
Además, Bachelet en toda una serie de aspectos utilizó un discurso diferente al de su predecesor Lagos, que aunque también fue candidato del PS nunca ha militado en el partido y es un neoliberal convencido. Mientras Lagos reconoció al gobierno golpista de Pedro Carmona y apoyó el golpe de abril de 2002 contra Chávez aquí en Venezuela, Bachelet dijo que Chávez era un dirigente que merecía todo el respeto porque estaba luchando por justicia social y soberanía para su pueblo; mientras Lagos planteó que la prioridad de las relaciones internacionales de Chile debía ser Estados Unidos, Bachelet ha insistido en las relaciones con el resto de América Latina; Lagos ha hecho todo lo posible por borrar la memoria histórica del gobierno de la Unidad Popular, Bachelet ha reivindicado, al menos hasta cierto punto, a ésta.
Por los mecanismos normales de la Concertación -la alianza que desde la caída de la dictadura mantiene el PS con otros pequeños partidos socialdemócratas (el PPD y el PRSD) y con el partido derechista y burgués Democracia Cristiana (DC)– Bachelet nunca hubiese sido elegida. De hecho, inicialmente la candidata de la Concertación iba a ser la dirigente demócrata–cristiana Soledad Alvear, cuyo esposo fue uno de los líderes chilenos que más apoyó el golpe del 11 de abril de 2002 en Venezuela). Pero en cuanto se presentó Bachelet y se hizo una encuesta entre militantes de base y votantes de los partidos de la Concertación y particularmente entre las bases socialistas se evidenció que el apoyo a Bachelet era enorme. Finalmente, Alvear se retiró porque las encuestas daban un apoyo de 80% a Bachelet ante unas posibles primarias. Había mucha ilusión en Bachelet y en distintos lugares de Chile, espontáneamente, se conformaron Comités de trabajadores, pescadores y otros sectores para apoyar su candidatura.
Esta ilusión de las masas fue la que llevó a Bachelet al poder a pesar de todas las carencias y contradicciones de su programa y de las divisiones internas en la Concertación, en la cual muchos sectores de la DC apoyaron en realidad al candidato de la derecha, el empresario Sebastián Piñera. En realidad, para la victoria de Bachelet con el 54% de los votos no fueron decisivos los votos de la derecha y la DC , como dice un sector de ideólogos reformistas del partido para justificar las políticas pro-capitalistas, y continuistas respecto a Lagos, que defienden. Los votos que dieron la victoria a Bachelet fueron los de las bases obreras y populares del PS, los de la base social del PPD y PRSD ,que aunque sus dirigentes sean socialdemócratas que han apoyado las políticas neoliberales de Lagos, se considera inequívocamente de izquierdas, y sobre todo, ese 5% de votos que aportó el apoyo del Partido Comunista. El apoyo del Partido Comunista, que dirige la mayoría de los sindicatos y muchas otras organizaciones populares y juveniles, fue decisivo para vencer a una derecha que cerró filas alrededor de Piñera.

Miguel Campos: ¿Cuál es la situación ahora y qué está haciendo Bachelet?

Jorge Rossel: Bachelet, en lo económico, está planteando seguir con el modelo heredado de Lagos con algunas pequeñas modificaciones en cuestiones secundarias. Este modelo en realidad es el mismo modelo neoliberal y privatizador que Lagos heredó de los presidentes democristianos y que en líneas generales dejó configurada la dictadura pinochetista. La mayor diferencia entre Bachelet y sus antecesores de la Concertación es que ésta tiene un discurso contradictorio. Plantea seguir, en esencia, con el modelo legado por Lagos pero respetando la ecología, dice que los trabajadores no deben ser explotados, que debe cesar la discriminación hacia las mujeres, que debe haber educación para todos, etc. Pero estos deseos son absolutamente contradictorios con ese modelo económico que califica de exitoso. La acumulación de la burguesía chilena y su participación en el mercado mundial se ha basado durante las dos últimas décadas precisamente en esos ataques brutales al movimiento obrero y popular que Bachelet dice que hay que rectificar.
Ella parece creer honestamente que dentro del modelo capitalista se pueden resolver los problemas sociales de la sociedad chilena y de las sociedades latinoamericanas, pero eso es imposible. El modelo neoliberal, las políticas de privatización de servicios públicos, ataque a los gastos sociales y a los derechos fundamentales de los trabajadores, los jóvenes, las mujeres y en general los más humildes no son casuales, no es una aplicación mala o equivocada del modelo, es el único modelo posible en este momento de crisis estructural y decadencia en que se encuentra el capitalismo. El capitalismo, para mantenerse, necesita del neoliberalismo. Dentro de este sistema no hay posibilidad alguna de resolver los problemas de los trabajadores y de la sociedad chilena y latinoamericana. Bachelet, si quiere resolver los problemas sociales y responderle a su base social, debería expropiar los medios de producción, los bancos, los monopolios y los latifundios, y ponerlos bajo control de los trabajadores.
Esto es lo que, en mi opinión, las bases socialistas y las corrientes de izquierda que existen en el partido, debemos demandar. Para que el PS juegue el rol histórico que le corresponde, los marxistas, o sea los verdaderos socialistas, debemos tomar la dirección del Partido. Debemos sacar al partido de la Concertación y unirnos en un bloque de izquierda, un frente unitario con todos los demás partidos de los trabajadores como el PC, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y otros grupos de izquierda revolucionaria que se declaran marxistas y defienden un programa de clase. Al mismo tiempo, deberíamos hacer un llamado a las bases de izquierda del PPD y el PRSD para ir organizando y desarrollando un programa genuinamente socialista y estar preparados para cuando surja una coyuntura revolucionaria en el país y poder aprovecharla.

Miguel Campos: El Partido Socialista de Chile es uno de los partidos socialistas del mundo con una tradición más revolucionaria y combativa. Por lo que dices son muchos los militantes que quieren recuperar esa tradición y que están luchando hoy mismo por un PS con un programa mucho más a la izquierda.

Jorge Rossel: Sí, yo mismo participo en una corriente del partido que se define como marxista y que se llama “Socialistas como Allende” (www.elquecallaotorga.cl). El PS chileno nació como una organización profundamente revolucionaria. De hecho, lo que estamos pidiendo es que se cumplan los principios fundacionales del partido que rechazan la colaboración de clases y proponen la expropiación de los capitalistas. Para entender esto es necesario hacer un breve repaso por la historia de nuestro Partido.
El PS fue fundado el 19 de abril de 1933. Un año antes, en 1932, un grupo de militares con simpatías marxistas dieron un golpe de estado y proclamaron la República socialista de Chile. La República, encabezada por Marmaduke Grove Vallejo, duró sólo 12 días pero en esos escasos días promulgó varias leyes revolucionarias que tuvieron un efecto sobre la conciencia de las masas y sirvieron durante el gobierno de Allende para llevar a cabo toda una serie de avances en beneficio de los trabajadores y los oprimidos.
La República socialista de 1932 no se pudo sostener porque careció del apoyo del Partido Comunista que, dominado completamente por el estalinismo, recibió órdenes de Moscú de oponerse a la idea de una revolución socialista y decidió apoyar a los enemigos del gobierno de Grove. El PC tenía apoyo social suficiente para haber ayudado a avanzar en dirección al socialismo. Fruto de esta experiencia, los líderes de la República socialista de 1932 comprendieron que habían fracasado porque les faltaba un partido revolucionario enraizado en las masas y que hubiese movilizado a estas, y deciden crear el PS. Este nace como el primer partido de masas marxista no estalinista de América Latina y siempre ha tenido una tradición revolucionaria, antiimperialista e internacionalista.
Esta tradición se refleja todavía hoy en nuestro escudo: el hacha mapuche (el único pueblo indígena que logró derrotar la conquista de los invasores imperialistas) sobre un mapa, no de Chile sino de toda América latina, y todo ello enmarcado en el color rojo de la revolución socialista.

Miguel Campos: Ante las próximas elecciones internas del Partido, esa lucha por recuperar los principios fundacionales del PS cobra aún más importancia. Tu eres candidato a Responsable de Juventud del Comunal de Venezuela del PS por la corriente “Socialistas como Allende”. ¿Cómo se presenta esa lucha?

Jorge Rossel: Como te decía, el PS siempre ha tenido una tradición internacionalista. El éxodo que provocó la dictadura, más de un millón de chilenos tuvieron que salir del país, hizo que este principio fundacional del partido se concretase en la existencia de sedes del PS chileno en prácticamente todos los países latinoamericanos. Hay sedes en La Habana, Ciudad de México, Lima, Brasilia, Caracas,… El PS se organiza a través de las Comunales (agrupaciones o colectivos de cada Comuna, que es como se llaman las divisiones territoriales de cada localidad en Chile). La Comunal Venezuela en la que yo milito cuenta con 120 militantes y el 26 de abril elegiremos al Presidente de la Comunal, Secretario Político, Secretario de Organización, Secretaria de la Mujer y Secretario Juvenil.
El 26 de abril se eligen los órganos de dirección del Partido a todos los niveles, desde las comunales a los órganos de dirección regionales y nacionales, incluido el CC que debe elegir al Secretario General y la dirección nacional. Estas elecciones fueron decididas en el último Congreso del Partido celebrado en 2005. En aquel entonces, inicialmente las bases se pronunciaron contra la intención de la mayoría de la dirección de cambiar la composición de los órganos salidos de las anteriores elecciones directas. Sin embargo la dirección, por diferentes procedimientos, logró alargar la discusión y presionar a las bases para que finalmente (cuando ya había delegados que incluso tuvieron que retirase) se aceptase su propuesta.
Estas elecciones se disputan entre dos bloques que representan al ala derecha y el ala izquierda del partido. En el ala más a la derecha podemos distinguir dos sectores: En primer lugar, los llamados ultraneoliberales. Este es el grupo de los que gobernaron con Lagos, quien actuó como un peón de la burguesía dentro del partido. Este grupo está compuesto por distintos sectores como el senador y empresario Ominami, (“la megatendencia”), el grupo “Nuevo Socialismo” de Gonzalo Marthner o los llamados “terceristas” de Juan Pablo Letelier. Estos sectores apoyan incondicionalmente las políticas neoliberales que aplicó Lagos y además defienden de un modo cada vez más abierto la desaparición del PS y la conformación de un partido inequívocamente socialdemócrata junto al PPD y PRSD
Menos a la derecha, pero formando bloque en estos momentos con este sector, se encuentran los llamados socialdemócratas neoliberales. El principal grupo es el llamado “Nueva Izquierda”, que está compuesto por la mayoría de los dirigentes que acompañan a Bachelet. Esta corriente está dirigida por Camilo Escalona, el actual máximo dirigente del Partido Ricardo Núñez, y en él participa la Presidenta. Este sector plantea seguir con el mismo modelo económico de Lagos pero con algunas reformas en aspectos secundarios. Respecto al futuro del partido plantean que hay que discutirlo más a fondo y sin rechazar abiertamente la posible fusión con los partidos socialdemócratas tampoco defienden, al menos de un modo abierto, la disolución del PS. A este bloque reformista se ha unido , para sorpresa de muchos militantes, la corriente Socialistas de izquierda, encabezada por Carlos Moya, que perteneció históricamente al ala izquierda del Partido.
Aunque entre estos sectores hay diferencias internas, están conformando una plancha única y no sólo eso sino que está habiendo presiones y se están buscando distintas excusas para intentar impedir al ala de izquierdas presentar una plancha alternativa. Esta ala de izquierdas está conformada por la corriente en la que participo Socialistas como Allende, que es una corriente que lucha por rescatar al partido y otra corriente llamada Movimiento al socialismo. Queremos que el partido vuelva a ser el partido de los trabajadores chilenos y abandone la colaboración de clases que le ha hecho desempeñar la actual dirección. Queremos que sea el instrumento para la transformación de la sociedad que fue desde su origen, que se hagan realidad los principios fundacionales que son los que hoy todavía rigen y que se recupere la memoria histórica de nuestro partido.

Miguel Campos: En tu condición de doble nacionalidad chileno-venezolana, además de militar en el PS chileno participas en el proceso revolucionario venezolano militando en la CMR. ¿Cómo ves este proceso revolucionario y su relación con el resto del continente y particularmente con Chile?

Jorge Rossel: Milito en la CMR y en la Corriente internacional a la que ésta pertenece, la Corriente Marxista Internacional. Por cierto, he leído infinidad de materiales sobre el proceso revolucionario de chileno y considero que el mejor, el más exacto que he leído y que mejor expresa lo que sucedió en Chile entre 1970 y 1973 es el documento “Lecciones de Chile” elaborado por esta corriente. Creo que la CMR es el embrión de un partido marxista revolucionario de los trabajadores que está llamado a jugar un papel fundamental en el proceso revolucionario bolivariano, ofreciendo a éste un programa y una dirección socialista y luchando por la extensión del mismo a toda Latinoamérica. La revolución bolivariana puede contribuir decisivamente a acelerar los procesos en Chile y en todo el continente. La lucha de los trabajadores es internacional, las causas de nuestra opresión son las mismas, la existencia del capitalismo que es un sistema internacional. El socialismo sólo puede ser internacional, esta es la razón decisiva que une la revolución venezolana a la chilena y ambas a la revolución latinoamericana.