Entrevista a Frank Josué Solar

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Frank es militante de base de la organización juvenil comunista UJC de Cuba. Durante prácticamente un mes participará en más de 30 actos, a lo largo y ancho del Estado español, organizados por la Fundación Federico Engels, el Sindicato de Estudiantes y El Militante, y apoyada por agrupaciones del PCE e IU en diferentes localidades. Esta entrevista fue realizada en medio de la gira.

Miembro de la UJC de Cuba

Frank es militante de base de la organización juvenil comunista UJC de Cuba. Durante prácticamente un mes participará en más de 30 actos, a lo largo y ancho del Estado español, organizados por la Fundación Federico Engels, el Sindicato de Estudiantes y El Militante, y apoyada por agrupaciones del PCE e IU en diferentes localidades. Esta entrevista fue realizada en medio de la gira.

EM.- ¿Qué te llevó a la militancia activa en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de Cuba y qué factores han influido en esa decisión, tanto a nivel personal como político?

F. J. S.- A nivel personal, mi formación y mi crianza en el seno de un hogar revolucionario, de tradiciones revolucionarias y comunistas, de siempre muy comprometido con todo el proceso de la revolución cubana…; en el sentido personal también, una toma de conciencia y un despertar a la política en el seno, ya no familiar, sino de todo un pueblo que está en revolución, que te ves rodeado de sentimientos revolucionarios y que socialmente te va llevando a una participación política consciente en defensa de la revolución cubana.
Pertenecer a la UJC es una tradición desde los años 60, desde el principio mismo de la revolución cubana. Cuando un joven normal llega a su casa, a su barrio, con el carné de UJC es un símbolo de mucho orgullo y de reconocimiento social. Para todo joven cubano es un orgullo llegar a pertenecer a una organización donde además hay una preparación política, se participa en la vanguardia, en la primera fila de todas las cuestiones medulares de la revolución cubana, que es el papel que juega la UJC y cada vez lo está haciendo más en los últimos años.

EM.- Ahora una pregunta relacionada con una consideración que nosotros hacemos respecto a la revolución cubana, y es el hecho de que en un momento determinado, el proceso revolucionario chocó con el capitalismo y se nacionalizó toda la economía, dando lugar a un sistema de economía planificada. Para nosotros esa es la base de las conquistas de la revolución y del afianzamiento de la revolución en cuanto a su base social, incluso su proyección hacia fuera. ¿Cuál es tu consideración sobre ese aspecto? Y también: ¿en qué medida ese punto está presente en la conciencia del pueblo cubano?

F. J. S.- La revolución cubana viene de una historia de más de un siglo de luchas del pueblo cubano, de sus obreros, de sus trabajadores, de sus estudiantes… por la liberación nacional y por la emancipación social. A través de la historia y el mismo proceso de lucha fue demostrando que era imposible realizar una revolución de liberación nacional que no se planteara como tarea inmediata la ruptura con el sistema capitalista, que creaba las dependencias al imperialismo mundial. El paso a una economía planificada y socialista vino como una necesidad del mismo proceso histórico y revolucionario cubano: tanto para lograr la independencia de Cuba, su soberanía como nación, como para alcanzar la emancipación social, acabar con la explotación y la miseria. Para alcanzar niveles superiores de bienestar social y de igualdad era necesaria una revolución socialista.
Y las experiencias latinoamericanas también demostraban eso. Se había visto que todos los intentos y todos los proyectos de revoluciones nacionalistas democráticas que no rompieran con los límites que imponía el capitalismo no conseguían ninguna de las demandas que se proponían: ni se rompía con la dependencia, ni se resolvían los problemas sociales del pueblo. Y eso precisamente fue lo que llevó a la revolución cubana a darse cuenta, a través de la experiencia de generaciones, que la única forma de poder lograr los objetivos radicales que se estaban planteando era rompiendo con el capitalismo y estableciendo una economía planificada, un sistema superior al capitalismo.
El pueblo participó muy activamente en eso. Yo creo que una de las principales lecciones que da la revolución cubana, y una de sus maravillas, es que rompió con lo que históricamente el capitalismo y la burguesía han sembrado en la conciencia de las personas: ese respeto ancestral a la propiedad privada. Rompió con la idea de que la propiedad privada es un derecho humano, intocable, y que es tan inalienable como el derecho a la vida; con la idea de que el derecho a la vida está indisolublemente asociado al derecho a la propiedad privada. En Cuba se perdió, en menos de uno, dos o tres años, el respeto a la propiedad privada, que está arraigado en los pueblos porque ha sido sembrado por la burguesía y por el capitalismo.
En Cuba se produjo un enfrentamiento radical con el imperialismo norteamericano, nacionalizamos todas su empresas y a partir de ahí hubo una ofensiva revolucionaria que llevó a la expropiación de la gran burguesía nacional que puso las principales palancas y resortes económicos en manos del pueblo. Eran medidas necesarias para que el pueblo tomara en sus manos el destino, la construcción de su propio futuro y gracias a eso es que se han podido lograr todas las conquistas sociales y todos los logros que ha tenido la revolución cubana. Esa es la lección que brinda Cuba al pueblo latinoamericano y de todo el mundo. Para lograr lo que se ha alcanzado en Cuba no es posible otra vía que la ruptura con el capitalismo, que planteando una transformación radical de la sociedad y de la economía y pasando a esa etapa superior que es el socialismo.

EM.- En relación al proceso de radicalización de la revolución cubana, ¿qué podrías decirnos del papel que jugó Che? Está claro que los procesos revolucionarios hunden sus raíces en las contradicciones sociales, pero tienen su expresión en las personas, en seres humanos de carne y hueso. El papel del individuo es importante. La figura del Che, para millones de jóvenes y trabajadores de todo el mundo, particularmente en América Latina, es el símbolo de la revolución por excelencia. Sin embargo, pocas veces se profundiza en su papel específico en el proceso de la revolución cubana.

F. J. S.- El Che siempre fue una de las figuras más representativas dentro del proceso revolucionario cubano, de los sectores más radicales, más de izquierda, que más decididamente planteaban la ruptura con el capitalismo. Pero yo destacaría del Che, además de eso, el hecho de que también es la figura representativa -no sólo en Cuba sino en toda América Latina- de la búsqueda de un rumbo diferente, de un rumbo nuevo en la construcción del socialismo, que rompiera con el dogma estalinista de la época y que buscara unas nuevas vías.
La revolución cubana nació siendo una herejía en el concierto de esa izquierda oficial pro soviética cuyo planteamiento era la coexistencia pacífica y que en buena medida había abandonado el camino de la revolución. El Che rompía con eso reivindicando con su vida y su prédica internacionalistas el carácter mundial de la lucha revolucionaria y del socialismo. Criticó también, muy duramente, las deformaciones burocráticas en la URSS y planteaba que había que ir hacia un socialismo nuevo, un socialismo diferente, y en eso coincidía también con Rosa Luxemburgo, de que no era un asunto sólo de cuchillo y tenedor, que el socialismo era un asunto de conciencia. Cuba, y el Che dentro de la revolución cubana, representaron esa herejía de los años 60, representaron la búsqueda de un nuevo camino, de cómo vamos a construir el socialismo.
El Che es una figura muy importante en esa búsqueda… y también están las famosas polémicas sobre la economía, en los años 60, en las que él debate con otros dirigentes de la revolución cubana sobre cuál es el modelo económico a seguir, en que él defendía el sistema presupuestario de financiamiento. Si el Che hoy es un símbolo para todos los movimientos de izquierda en el mundo es porque tiene un potencial de rebeldía tremendo. No sólo de rebeldía, sino de señalar el método, el camino, las vías a seguir para construir el socialismo del siglo XXI que retome las tradiciones históricas del pensamiento socialista, del pensamiento marxista y del movimiento obrero en toda su historia. Si el Che hoy todavía juega un papel para todas las causas justas del mundo es porque su figura no es identificable con un pasado burocrático del socialismo sino con su futuro.

EM.- Tú comentabas que en un momento determinado la revolución cubana sintió esa necesidad de dar un paso, de romper con el capitalismo, ¿crees que esa es la fase en la que está ahora la revolución venezolana? Y también: ¿qué efectos está teniendo sobre la sociedad cubana ese proceso en cuanto a lo que es el ambiente, la percepción de lo que se está jugando en esa revolución?

F. J. S.- Estábamos hablando del Che en la pregunta anterior y, bueno, sobre el camino a seguir por la revolución el Che planteaba una fórmula aparentemente simple, aparentemente sencilla, pero con una verdad muy contundente; decía que "revolución es socialista o es una caricatura de revolución". Eso, precisamente, es lo que enseñaba la revolución cubana: la única revolución posible, verdadera y real para resolver los problemas que nos estamos planteando es la socialista. Y Chávez ha aprendido bien esa lección, se ha dado cuenta, y lo ha dicho públicamente varias veces: el capitalismo no resuelve los problemas sociales que aquejan a la mayoría de la población y que sólo se resolverán con el socialismo, que en los marcos del capitalismo es imposible hacerlo.
Esa es la lección de la revolución cubana y en ese debate se encuentra actualmente todo el movimiento revolucionario en Venezuela: sobre el socialismo, qué es el socialismo, como se construye el socialismo, cuáles son sus principios fundamentales, a qué ritmo, y qué métodos se debe aplicar… y pienso que es una etapa muy importante para la revolución venezolana, donde se deciden muchas cosas.
Hay un apoyo descomunal de la mayoría del pueblo venezolano a su presidente Chávez, a su proyecto de revolución, aunque es cierto que también existen sectores reformistas que quieren poner límites al proceso. Existe todavía dentro de Venezuela la gran burguesía que tiene en sus manos el poder económico, que tiene todavía mucho poderío para contrarrestar la revolución venezolana… Actualmente Chávez cuenta con el pueblo, con el petróleo, con PDVSA, pero los recursos provenientes del petróleo tendrán un límite. El imperialismo, en alianza con esa gran burguesía venezolana, está tratando de contrarrestar la revolución. Es un momento muy importante, un momento de definición para la revolución venezolana.
Hay que avanzar en el debate, en la búsqueda, en la preparación teórica, en la preparación ideológica y política; hay que avanzar en la organización, en los niveles de organización y, a partir de ahí, preparar un avance, una ofensiva de la revolución venezolana. Y para Cuba yo pienso que el proceso venezolano y la influencia que está teniendo en Cuba es la prueba más evidente de lo acertado de la tesis marxista y bolchevique de la necesidad de la extensión de la revolución a otras latitudes.
Un proceso revolucionario que se ve obligado a enclaustrarse en un solo país por la realidad lamentable y objetiva de que no triunfa la revolución fuera de su frontera, las agresiones del imperialismo lo someten a un desgaste tremendo de fuerzas, y Cuba viene de cuatro décadas de dura resistencia. Por eso es de vital importancia para Cuba el triunfo de otras revoluciones, de otros proyectos que se planteen también ir hacia el socialismo. Tiene el mismo efecto que el oxígeno que entra en el cuerpo. Hay un gran contacto entre el pueblo cubano y el venezolano, que está siendo capaz de contagiar el entusiasmo, la energía revolucionaria, la efervescencia se respira siempre en los años iniciales de todo proceso revolucionario. Aunque hoy el apoyo a la revolución cubana sigue siendo tremendo, es descomunal, es mayoritario, ese respaldo presenta lógicamente características distintas a los primeros años de la revolución. Y Cuba a su vez complementa a la revolución venezolana también en cuestiones de organización, de disciplina, de la experiencia en la construcción de una sociedad nueva, de un modo de vida distinto.

EM.- Chávez está impulsando ahora el ALBA, un proyecto contrapuesto al ALCA diseñado por el imperialismo norteamericano. Debemos dar mucha importancia a ese punto. Un nuevo tipo de relaciones políticas y económicas entre los países latinoamericanos podría ejercer un poderoso atractivo para las masas trabajadoras de esos países. En ese sentido nosotros defendemos la necesidad de luchar por una Federación Socialista de América Latina, cuyo primer embrión podría ser una Federación Socialista entre Cuba y Venezuela. ¿Qué opinas de esa idea?

F. J. S.- Efectivamente, estos acuerdos que se han suscrito entre Cuba y Venezuela, en el marco del ALBA, plantean un proceso de integración creciente y distinto al que se propone por los grandes intereses monopólicos internacionales. Se privilegia más al ser humano, se priorizan más las materias sociales y de beneficio popular y no las reglas del comercio, del mercado, de la ganancia. Es una integración donde se tienen en cuenta los niveles de desarrollo desigual de las dos economías, complementándose mutuamente. El ALBA sólo está empezando. Ese proyecto asombra no por lo que es en estos momentos, sino por lo que potencialmente puede llegar a ser que es, precisamente, una integración en una federación de dos repúblicas socialistas, la de Cuba y Venezuela, que se convertiría en un polo de atracción para el resto de los pueblos latinoamericanos, que se convertiría también en un estímulo para el avance y la radicalización de otros procesos revolucionarios en el continente que podría materializarse en una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina.
Efectivamente, la unión de toda América era el sueño de muchos próceres latinoamericanos: de Bolívar, de Martí, de Morasán, del Che Guevara, de Fidel Castro… Ha sido siempre el sueño de los pueblos latinoamericanos, pero que no tiene nada que ver con la integración que se plantea por parte de las burguesías nacionales, una integración para comerciar entre ellas mientras nuestros pueblos siguen explotados. A la integración de América Latina hay que darle un carácter de clase, debe ser la integración para los pobres, para los trabajadores, para los pueblos: no es la integración del MERCOSUR, de ALADI, o de otro tipo de acuerdos regionales que son netamente comerciales, que son para las burguesías y que no llegan realmente al pueblo. El MERCOSUR quizá pueda convertirse en un contrapeso al imperialismo norteamericano pero ni siquiera resuelve los problemas de subdesarrollo y de dependencia con respecto al imperialismo, y mucho menos resuelve los problemas sociales de la población latinoamericana. Por supuesto, estos tratados comerciales constituyen pasos de avance para contrarrestar la presencia imperialista pero no son suficientes.

EM.- Una pregunta en relación con las perspectivas para Cuba. Nosotros pensamos que el proceso revolucionario en Cuba, a pesar de todos los avances que ha significado, en cierta medida, todavía está jugándose su futuro. Es decir, no hay una perspectiva en una sola dirección. Aunque las conquistas son muy sólidas y la base social de la revolución es clara, es evidente que una isla como Cuba, en un mar capitalista, puede sufrir por el peligro -al menos ese es nuestro punto de vista- de un retroceso, como ha pasado incluso en la ex URSS y en los países del este… En ese sentido, está claro que uno de los aspectos que pueden cortar el peligro de la restauración capitalista es una revolución en otro país, el caso de Venezuela es el más claro… ¿Cuáles son, en tu opinión, las medidas que contribuirían a preservar y fortalecer las conquistas de la revolución?

Yo creo que sería completamente ingenuo pensar que la revolución cubana está garantizada de antemano, por los siglos de los siglos, que es irreversible, que ya no hay posibilidad de vuelta atrás. Pensando así desecharíamos peligros que son reales, que son latentes. Es cierto que la revolución cubana tiene una base muy sólida, tiene potencialidades, tiene reservas revolucionarias y una experiencia que le ha servido de mucho. Todo eso explica por qué no sucumbió cuando se produjo la oleada de derrumbes de los años 90, eso explica la capacidad de resistencia de la revolución y por qué puede continuar resistiendo durante mucho tiempo. Pero Cuba sigue estando en una batalla. En una batalla que es mundial, que es una batalla cultural, económica y política entre dos sistemas, el socialismo y el capitalismo. Es una batalla a ver quién vence a quién, y quién demuestra que es superior al otro.
Cuba, si no se produjesen otros procesos que la acompañen, obligada a insertarse en este mercado capitalista tan desigual, tan brutal y tan agresivo, se debilitaría frente a tendencias hacia la restauración capitalista. En ese proceso hay fuerzas que apuntan en sentidos opuestos, pero nada está decidido de antemano. Es una batalla que hay que dar, porque si decimos: "no, ya todo está garantizado, no hay que hacer nada" corremos muchos riesgos…
Hay que luchar para mantener la revolución cubana porque hay peligros que la amenazan, y peligros dentro de ella misma, que son producto de las mismas reformas de tipo capitalista que se ha visto obligada a aplicar para sobrevivir y para poder mantener sus conquistas sociales. Pero es cierto que eso ha generado elementos nocivos propios del capitalismo que en Cuba se habían erradicado durante más de 30 años. Hay sectores que entran en contacto con este modo de producción capitalista. Hoy no podemos decir que representen un peligro inmediato, pero en un futuro podrían plantear abiertamente una restauración capitalista, y ése es un peligro que tiene la revolución cubana.
Además, las potencialidades y las tradiciones que tiene el pueblo cubano para resistir y para avanzar no significa que la revolución no tenga que limar su imperfecciones y luchar por conseguir cosas que no se han logrado todavía. Para eso es necesario que se extienda la revolución socialista a otros países de América Latina y que profundicemos cada vez más en nuestro modelo de democracia obrera, de democracia real, efectiva, revolucionaria, popular y nuestro modelo de justicia social, de distribución de la riqueza, que es un proceso en el que nos encontramos actualmente… La batalla de ideas, los programas de la revolución, forman parte de esa contraofensiva del socialismo contra las reformas capitalistas que nos hemos visto obligados a aplicar.

EM.- Entrando en un tema muy reciente, en el que insistes mucho en los actos que estamos organizando: hace unos días se supo de la detención del terrorista Carriles, que participó en acciones brutales de sabotaje a la revolución. ¿Qué valoración hacéis de esa detención y de las movilizaciones que se han producido en Cuba para que fuera detenido y juzgado en Venezuela?

F. J. S.- EEUU se vio obligado a arrestar a Posada Carriles después de la tremenda presión desatada por el pueblo cubano pero ahora maniobra para impedir su extradición a Venezuela y limitar la acusación a "entrada ilegal en el territorio norteamericano", un delito menor, para que después se vaya libremente y no haya problemas. Hay que ver qué salida le encuentran ellos a esto. Sin duda, Posada Carriles es uno de sus hombres: lo han entrenado, lo han financiado y lo han protegido durante los años 60 y 70, cuando hizo todos sus crímenes, todos sus actos terroristas contra Cuba. Nosotros planteamos, el pueblo cubano plantea, que la única salida justa, legítima y legal es la extradición de Posada Carriles a Venezuela para que pague por los crímenes que haya cometido, porque además tiene deudas con la justicia allí. Se fugó de la cárcel venezolana, es un prófugo de la justicia de Venezuela, y ésa es la única salida.
De ese tema quisiera destacar dos cosas: una es que ha sido precisamente la presión popular y la campaña de movilización del pueblo cubano, dirigida por el comandante Fidel Castro, la que ha llevado a que EEUU se vea obligado a tomar esta medida. La otra es que Fidel, en su denuncia y en las denuncias del pueblo cubano, no se circunscriben sólo a acusar a Carriles y a Orlando Bosch de terroristas y a exigir que paguen por sus crímenes. No, Fidel ha dicho claramente que detrás de estos actos terroristas ha estado siempre, y todavía está, el gobierno norteamericano, está la CIA, está el FBI… que todo esto está detrás del terrorismo contra Cuba, que son los que lo han financiado, que lo han estimulado y los que lo siguen haciendo. Posada Carriles, Bosch y estos terroristas no son más que la punta del iceberg, son el instrumento. Pero el verdadero terrorismo contra Cuba se hace desde el gobierno norteamericano, y de ahí la hipocresía y la doble moral en EEUU en plantear la lucha contra el terrorismo, la cruzada contra el terrorismo, cuando siguen financiando el terrorismo contra Cuba y cuando mantienen en prisión a cinco jóvenes cubanos, a cinco luchadores verdaderos contra el terrorismo, que son inocentes, que los han acusado de espionaje, de asesinato, cuando ellos lo que han hecho es estar infiltrados en estas organizaciones terroristas que EEUU no impide que operen libremente en territorio norteamericano para atacar a Cuba. Cuba se ha visto obligada a defenderse. Y con todas las instituciones y medidas de seguridad que tiene EEUU no se impide que se cometan estos actos contra Cuba.
En esas situación, Cuba se ha visto obligada a defenderse. Es por eso que estaban infiltrados estos compañeros que contribuyeron a prevenir muchas acciones terroristas contra Cuba. Resulta que esos compañeros son apresados y son condenados en un juicio sumamente injusto, lleno de irregularidades. En un juicio hecho en Miami, en un lugar donde domina la mafia cubanoamericana, que controla el sistema penal, el sistema de justicia. Fueron condenados a penas arbitrarias e irracionales, a penas insólitas que atentan contra todo sentido elemental de justicia y de racionalidad. En definitiva: cinco jóvenes inocentes, dignos y luchadores contra el terrorismo, que además son héroes de la república de Cuba que están condenados a penas que oscilan entre quince años y dos cadenas perpetuas. Son condenas sumamente duras. Además, han estado presos incluso también en condiciones muy duras, infrahumanas; han sido aislados. Sin haber cometido delito alguno se han ensañado con ellos, por ser cinco jóvenes cubanos luchadores. A algunos se les impide que sus hijos y esposa vayan a visitarlos en las cárceles. Se está negando un derecho humano elemental que es que todo encarcelado, que todo prisionero reciba la visita de su familiar. Son violaciones flagrantes de los derechos de estos cinco jóvenes. Esa es una de las luchas en las que está el pueblo cubano ahora, denunciando esa colosal injusticia que se ha cometido con estos cinco jóvenes, exigiendo que sean liberados y que sean devueltos a Cuba, denunciando la doble moral que tiene el imperialismo en relación al terrorismo.

EM.- ¿Sobre qué ideas estás insistiendo en la gira que estamos realizando por todo el Estado español?

F.J.S.- Aparte de los temas que ya hemos tratado en la entrevista me he centrado también en explicar muchas cosas de la realidad cubana que son tergiversadas, calumniadas, ocultadas por los grandes medios y que la gente se asombra mucho al escucharlas… Y en demostrar cómo Cuba, en las condiciones tan difíciles en que se ha visto, en condiciones de crisis, ha logrado mantener beneficios y conquistas sociales y populares que en países del primer mundo, en países desarrollados, son hoy un sueño.
Eso demuestra en la práctica el potencial que tiene la economía planificada y su superioridad sobre la economía capitalista, que a pesar de los recursos que tiene y de su capacidad productiva, que realiza muy anárquicamente, muy caóticamente y siempre en beneficio de los poderosos y los burgueses, tiene a millones de pobres, tiene a gente muriéndose de hambre, tiene a cantidad de gente en la miseria más absoluta.
Cuba demuestra cómo, con pocos recursos y pese al acoso del imperialismo, pero gracias a la economía planificada y socialista, se pueden garantizar una serie de servicios sociales, de conquistas sociales mínimas y básicas para todo el mundo. Si eso lo ha logrado Cuba en las condiciones difíciles en que lo ha hecho, ¿qué no se podría lograr de un país, digamos, como España, con los recursos que tiene, si se utilizaran todos esos recursos y todas esas producciones en beneficio de todos? Se eliminarían todos esos problemas sociales.
He estado insistiendo en eso y he estado insistiendo también en las perspectivas para la revolución cubana, para la revolución venezolana, de las cosas que hemos hablado en la entrevista, de los peligros que existen, de las potencialidades que existen también para su profundización, del proceso en el que se encuentra la revolución cubana, de profundización mediante la batalla de ideas, los programas de la revolución y de profundización de su modelo, de su democracia revolucionaria, obrera, popular y de cómo, dentro de esas perspectivas y dentro de los peligros que hay, la salida está precisamente en la extensión de la revolución socialista mundial y en la profundización de nuestra democracia obrera. Estas son, en sentido general, las cosas en las que se ha insistido.

EM.- ¿Qué impresión te llevas de los compañeros del Sindicato de Estudiantes, de El Militante y de la Fundación Federico Engels, y en general de todos los que han participado en los actos?

Una excelente impresión. Quiero agradecer la invitación y la posibilidad que se me ha brindado de poder participar en una campaña de solidaridad con las revoluciones cubana y venezolana. Una campaña que contribuye a explicar los procesos que se están dando en Cuba y Venezuela y a romper el cerco mediático que existe sobre ellos. Esta campaña de solidaridad es de gran ayuda para desmontar toda esa otra campaña, de mentiras y de calumnias que hay sobre la revolución cubana y la venezolana.
He encontrado una acogida estupenda de los compañeros de El Militante, de la Fundación Federico Engels, del Sindicato de Estudiantes, de las agrupaciones del PCE, de IU, de CC.OO. que se han sumado a la campaña también. Estoy muy contento, además, del interés con que se ha tomado la campaña, con la seriedad con que lo están haciendo y con el perfil revolucionario y político con que la están llevando. De defensa de la revolución cubana ante los enemigos imperialistas, ante los enemigos capitalistas, pero también ante esos sectores de la izquierda progre, aparentemente democrática, asimilados al sistema capitalista, que se suman a los ataques y calumnias contra Cuba. El Sindicato de Estudiantes, la Fundación Federico Engels y El Militante han mantenido una postura muy correcta, siempre de defensa de la revolución cubana y de sus conquistas.

EM.- ¿Cual es tu valoración sobre la participación de la Fundación Federico Engels en la Feria de la Habana, con libros de Marx, Engels, Lenin. Trotsky, Rosa Luxemburgo y también obras marxistas de actualidad, de Alan Woods, Ted Grant…? Nuestra impresión es que hay en Cuba un gran interés por las ideas, por los acontecimientos que ahora mismo están sacudiendo toda América Latina.

F. J. S. -Me ha parecido muy buena la participación porque contribuye al debate sobre las ideas del marxismo, del socialismo. Se aportan obras de los clásicos del marxismo y de otros pensadores marxistas contemporáneos… Y lo importante es que la Fundación no tiene el objetivo de hacer negocio con la venta de libros marxistas. Es una organización comunista que va a compartir su obras, sus libros, con los revolucionarios cubanos y con los comunistas cubanos, en la búsqueda común de la profundización del socialismo y de un mejor mañana para todos los pueblos de todo el mundo. Y en ese sentido creo que es muy importante la participación de la Fundación Federico Engels en La Habana, la aportación de sus libros, de sus obras, y que pueda ser conocida. Se ha visto el interés que hay en los cubanos por las ideas del marxismo y del socialismo, que además son las únicas que nos pueden salvar de la debacle que significaría para Cuba la restauración capitalista.
Las ideas marxistas han sido fundamentales para que la revolución cubana sobreviviera y siguiera avanzando en la búsqueda de un modelo de justicia social mucho mejor y mucho más perfecto. En las ideas y en la lectura creadora, en el debate creador, en el estudio de los clásicos de marxismo está el futuro. No sólo las obras de los clásicos marxistas, sino también en las obras de los pensadores marxistas cubanos, latinoamericanos: Mella, Mariátegui, el Che… que también se unen a esta larga lista de pensadores marxistas que tienen mucho que aportar cada uno de ellos. Tenemos que estudiarlos pero no por una cuestión de capricho, sino porque es una necesidad básica para la defensa de la revolución cubana instruirnos cada vez más, estudiar cada vez más y debatir cada vez más las ideas del marxismo desde un punto de vista revolucionario.