Elegía a los pibes de Cromañón

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Un sueño imposible,
De un alma joven…
Será madura la esperanza,
Cierto el camino,
Y por siempre joven la lucha.

CROMAÑÓN

La voz se escucha lejana,

Fuerte, pero lejana;

Arraigada en los barrios.

Sin duda joven.

Rebelde y joven.

Imprudente sin duda,

Tanto como valiente.

193 gritos fueron en verdad,

Ahogados de la manera más estúpida.

Tras un puñado de canciones.

Son el centro

De una masacre ruin.

Pero ruin es muchas veces también

La cotidianeidad del día a día.

Aquella que desemplea,

Que margina y reprime,

Que empuja a los rebeldes,

A los brazos del paco y sus amigos;

Que prostituye,

Que niega la expresión y cultura,

Que humilla por "negro",

Por villero, por joven,

Por pobre, por luchar y por pensar.

Alrededor,

Un círculo asesino e impune,

Ocasional e institucional,

Corrupto siempre por lo funcional,

Con la moral de la oferta y la demanda,

-que es casi lo mismo que carecer de moral-

Canta sus canciones de muerte

Comercialmente pegadizas,

Son un coro de muerte:

Funcionarios y gobernantes,

Policías y empresarios.

Nosotros cantaremos

Nuestras canciones de vida.

Nosotros les cantaremos,

Que seguiremos luchando.

Que ya sabemos lo que son,

Les cantaremos,

Que el futuro ya llegó,

Y que más temprano que tarde,

Haremos nuestras las calles,

Y dejaran ya de jodernos.

Ahogaron 193 sueños,

Y miles más cada día.

Pero mientras exista,

Un puñado de canciones,

Una afrenta a la autoridad,

Una rebeldía indomable,

Una guitarra,

Una idea,

Un sueño imposible,

De un alma joven…

Será madura la esperanza,

Cierto el camino,

Y por siempre joven la lucha.