Elecciones en Misiones

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La contundente derrota del candidato kirchnerista, Carlos Rovira, en las elecciones a la Asamblea Constituyente en Misiones, revela un profundo significado político. Demostró el nivel elevado de hartazgo contra el caciquismo local, y la tendencia delas masas populares a agruparse en torno a un candidato que fue visto a favor «de los pobres» y de la «justicia social», más allá de la significación política que nos pueda merecer el ex-obispo de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, ganador de las elecciones coniones con el 56,6% de los votos.

Un golpe a Kirchner y a la derecha

La contundente derrota del candidato kirchnerista, Carlos Rovira, en las elecciones a la Asamblea Constituyente en Misiones, revela un profundo significado político. Demostró el nivel elevado de hartazgo contra el caciquismo local, y la tendencia de las masas populares a agruparse en torno a un candidato que fue visto a favor "de los pobres" y de la "justicia social", más allá de la significación política que nos pueda merecer el ex-obispo de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, ganador de las elecciones con el 56,6% de los votos.
La mayoría de la población misionera entendió que una victoria de Rovira y la aprobación del derecho de reelección indefinida, a aprobarse en la asamblea constituyente, significaría perpetuar en el poder a los políticos corruptos responsables de la pobreza y miseria que azotan a la mayoría de la población.
Es importante señalar que, a diferencia de la jerarquía eclesiástica argentina, Joaquín Piña nunca ocultó sus tendencias progresistas. Antes de recalar en Misiones, fue perseguido por la dictadura de Stroessner en Paraguay. Se ha manifestado públicamente a favor de las políticas más "izquierdistas" de Kirchner, como en derechos humanos y otras. Piña tuvo el apoyo de la CTA, y su dirigente De Gennaro hizo campaña activa a su favor en Misiones.
Aunque los políticos burgueses opuestos a Kirchner: la derecha, los radicales, el ARI y Lavagna, celebraron con entusiasmo la victoria de Piña, no nos van a engañar. En modo alguno, los trabajadores, los campesinos y el pueblo pobre de Misiones dieron con esta victoria a Piña un aval a las políticas de derecha y reaccionarias que defienden esos sectores, sino que manifestaron un rechazo a las políticas de miseria y hambre de los caciques y caudillos provinciales, como Rovira, que utilizan la pobreza para mantener una red clientelar, mientras se enriquecen con los recursos públicos en connivencia con las oligarquías locales.
Estas elecciones también demostraron la manera en que Kirchner está armando su aparato político y electoral. Exactamente de la misma manera que la "vieja política", recurriendo a los políticos burgueses corruptos del pasado que no tienen escrúpulos en cambiar de remera en el momento oportuno vendiéndose al mejor postor. Así consiguió el apoyo de la mayor parte del punterismo ex-duhaldista y ex-menemista del conurbano bonaerense, y de los gobernadores radicales. Los mismos oportunistas que mañana cambiarán de caballo en plena carrera, abandonando a Kirchner cuando su política haga aguas.
La victoria de Piña demuestra que si hubiera una alternativa de izquierda fuerte en a Argentina con implantación en la sociedad, se podría cortar el pasto debajo de los pies de los políticos burgueses, ya se presenten como "progresistas" o de derecha. La falta de un referente de izquierda y de clase en el panorama político del país permite a estos políticos profesionales, desvinculados de las verdaderas necesidades de los trabajadores, explotar políticamente para sus propios fines la incertidumbre y las necesidades sociales insatisfechas que genera el capitalismo. Es hora entonces, desde las agrupaciones de izquierda como también de los sectores de izquierda de los sindicatos, dar pasos adelante para construir esta alternativa.