El salario mínimo pasó de $1840 a $2.300

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Una suba insuficiente para luchar contra la precariedad laboral y por salarios dignos para todos

El debate sobre la suba del salario mínimo, vital y móvil abrió una polémica importante entre los sindicatos, los empresarios y el gobierno. Finalmente, en el Consejo del Salario el gobierno impuso una solución salomónica subiendo el salario mínimo de $1840 a $2.300, un 25%, equilibrándose entre la propuesta de la CGT, que pedía una suba de $2.600 y la de la patronal que proponía $2.190.

Una suba insuficiente para luchar contra la precariedad laboral y por salarios dignos para todos

El debate sobre la suba del salario mínimo, vital y móvil abrió una polémica importante entre los sindicatos, los empresarios y el gobierno. Finalmente, en el Consejo del Salario el gobierno impuso una solución salomónica subiendo el salario mínimo de $1840 a $2.300, un 25%, equilibrándose entre la propuesta de la CGT, que pedía una suba de $2.600 y la de la patronal que proponía $2.190.

La suba acordada es insuficiente. Como dijo Moyano, la propuesta de la CGT suponía “83 pesos por día”. La suba acordada da para vivir con $75.

La patronal Unión Industrial Argentina defendió con uñas y dientes su propuesta para no reabrir la discusión paritaria en los sectores y categorías que se verían afectados por un aumento mayor; y para impedir la organización de los trabajadores en los sectores más precarizados y con menos derechos, estimulados por la posibilidad de mejorar sus condiciones laborales.

 

“Vivir con 83 pesos al día”

 

A este rechazo empresarial, Moyano respondió de manera inapelable: “Habría que ver si ellos podrían vivir con 83 pesos por día” (Clarín, 26 de agosto).

La Corriente Socialista El Militante apoyamos la propuesta que presentaron los sindicatos, que debía haber sido presentado solamente como un primer paso para iniciar una campaña pública seria para exigir un salario mínimo equivalente a la canasta familiar que, según los propios sindicatos estaría rondando los $4.000.   

Aunque se afirma que el salario mínimo acordado no afecta a la gran mayoría de los trabajadores con convenio porque tienen mínimos superiores al acordado; lo cierto es que, oficialmente, todavía el 36,5% de los asalariados trabajan “en negro”, lugar donde se concentra a precariedad y los bajos salarios, y existe una cantidad apreciable de trabajadores registrados que cobran por debajo de ese monto como “contratados”, “interinos”, “monotributistas”, y otras formas encubiertas de precariedad laboral. Estos sectores debían haber tomados en cuenta también en las negociaciones.

 

Negociar … y movilizar

 

Las centrales sindicales cometieron un error al haberse presentado sin más a la mesa de negociaciones. Debían haber aprovechado las negociaciones en el Consejo Consultivo del Salario para organizar de manera paralela actos públicos y movilizaciones que presionaran a favor de sus demandas y ganaran el apoyo y simpatía de la mayoría de la sociedad.

El Consejo Consultivo del Salario también tratará el seguro de desempleo, que se mantiene congelado desde hace años con un tope de apenas $400. Apoyamos la demanda de las centrales de que se aplique la ley de empleo que señala que debe calcularse tomando la mitad de la mejor remuneración neta mensual, de los últimos 6 meses antes de la cesantía. Eso daría, en promedio, unos $2.000 por trabajador al mes, muy lejos del techo de $400.

 

Se quejan, y ganan $800.000 cada día

 

Los quejidos de la gran patronal ante las demandas “exageradas” de los sindicatos conviene situarlos junto a los datos publicados sobre sus ganancias en el primer semestre del año. Según un informe del Instituto de Mercado de Capitales que tomó 72 compañías que cotizan en Bolsa, estas ganancias sumaron $10.120 millones, un 18% más que en 2010 (Clarín, 25 de agosto). Basta hacer la cuenta para ver que, en promedio, cada compañía tuvo ganancias diarias de casi 800.000 pesos, lo que significa que a la mayoría de estas empresas les basta uno o dos días al mes para cubrir los salarios mensuales de sus trabajadores.

Lo que sí resulta insultante y gravoso es que mientras los grandes empresarios invierten poco o fugan capitales al exterior, hipotecando el futuro y el desarrollo del país, los precios de los productos básicos suban para los trabajadores un 25% ó 30% cada año y que cerca del 50% de los mismos trabajen bajo diversas modalidades de precariedad o subempleados.

La lucha por un salario mínimo, vital y móvil digno debe ser sólo el primer paso para una batalla más profunda por el salario digno y contra la precariedad laboral del conjunto de la clase trabajadora.