DETRÁS DEL ENFRENTAMIENTO ENTRE TITO Y STALIN

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La expulsión del Partido Comunista Yugoslavo de la Cominform y la brecha abierta entre Moscú y Belgrado, han provocado una viva discusión en las filas de la clase obrera. ¿Qué hay detrás de estos acontecimientos? Esa es la pregunta que todo el mundo se está haciendo. Cualquiera que sea la cuestión, debe tener una tremenda importancia política para que los estalinistas provoquen esta brecha que supone un revés político y diplomático considerable. Indudablemente, el conflicto tendrá enormes repercusiones en los partidos comunistas de todo el mundo. Marca una nueva etapa en el desarrollo del estalinismo internacional y todos los trabajadores militantes y revolucionarios deben seguir de cerca estos acontecimientos.

Julio de 1948

La expulsión del Partido Comunista Yugoslavo de la Cominform (1) y la brecha abierta entre Moscú y Belgrado, han provocado una viva discusión en las filas de la clase obrera. ¿Qué hay detrás de estos acontecimientos? Esa es la pregunta que todo el mundo se está haciendo. Sólo los políticamente infantiles pueden aceptar como base de la disputa la declaración publicada por la Cominform.

Cualquiera que sea la cuestión, debe tener una tremenda importancia política para que los estalinistas provoquen esta brecha que supone un revés político y diplomático considerable. Indudablemente, el conflicto tendrá enormes repercusiones en los partidos comunistas de todo el mundo. Marca una nueva etapa en el desarrollo del estalinismo internacional y todos los trabajadores militantes y revolucionarios deben seguir de cerca estos acontecimientos.

Yugoslavos demasiado independientes

La lucha debe haberse estado desarrollando desde hace tiempo detrás de bastidores. Moscú sólo ha hecho pública la cuestión cuando ha fracasado en conseguir el control del Partido Comunista Yugoslavo, cuando la policía secreta rusa, la MVD, ha sufrido un derrota decisiva en Yugoslavia; cuando ya no era posible ganar a Tito y a sus seguidores; y probablemente, cuando Tito ha ganado apoyo para su política contra Moscú entre los demás partidos comunistas balcánicos. Este último posiblemente sea el factor más importante que ha despertado el odio y el temor de Moscú.

Las verdaderas razones de la disputa aparecen de forma encubierta. Lo que parece estar en juego es el deseo de la burocracia rusa de Moscú de controlar absoluta y completamente a los demás estados satélites, incluso hasta el más pequeño detalle de su política interna, de ahí la hostilidad y la oposición de Tito a subyugarse completamente a Rusia. La evolución de la política rusa hacia los estados satélites se enfrenta, en el próximo período, a dos posibilidades.

La primera es incorporar abiertamente a estos estados a la URSS como una forma de asegurar su control completo e incuestionable; la segunda es aceptar la independencia nominal de estos estados pero intentar organizar sus regímenes internos y sus relaciones entre sí para asegurar que Moscú tiene el control real.

La primera opción tiene desventajas considerables en el sentido de que violaría las aspiraciones nacionales de la población de los estados fronterizos y se encontraría con una amplia oposición, no sólo de las masas, incluso desde las filas de los propios partidos comunistas. Sólo se podría poner en práctica después de una larga preparación y de que los estalinistas rusos asegurasen al cien por cien el dominio estatal y local. Intentar llevar a cabo esta política recurriendo a cualquier medida de fuerza supondría la hostilidad de toda la clase obrera europea.

El chovinismo gran ruso de Stalin

La segunda opción no garantizaría la subyugación total y el control de los estados fronterizos, pero tiene ciertas ventajas porque el control real estaría en Moscú mientras que la independencia nominal de estos países podría suponer una ventaja diplomática y económica. Aún sería posible evitar la creación de una federación de estados fronterizos que fortalezca su relativa independencia con relación a Moscú.

La historia del estalinismo -del chovinismo gran ruso- y especialmente los recientes conflictos políticos, indican que Stalin luchará con todas las armas a su disposición para evitar la creación de grupos de estados independientes dentro de los países de Europa del Este.

Una clave del conflicto se encuentra en la reiterada demanda de Tito de una Federación de Bulgaria, Albania y Yugoslavia, y sus ambiciones conocidas de una federación de países balcánicos. La importancia que tiene esta política en el conflicto se puede ver en el hecho de que el Partido Comunista Yugoslavo ha reafirmado su política sobre una federación balcánica inmediatamente después de su expulsión. Debemos recordar que Dimitrov (2) recientemente recibió la reprimenda de Moscú por defender la federación. Obviamente, en una federación de estos tres países Yugoslavia jugaría el papel dominante.

En el momento actual, esta federación sin duda fortalecería a los partidos comunistas de estos países y a sus estados frente al dominio de Moscú. De ahí que Moscú luche con uñas y dientes hasta conseguir el control absoluto a través de sus títeres.

La declaración de la Cominform, publicada en el Daily Worker el 30 de junio, dice lo siguiente: «La dirección del Partido Comunista Yugoslavo está aplicando una política poco amistosa hacia la Unión Soviética y los Partidos Comunistas de toda la Unión. En Yugoslavia se ha permitido una política indigna, de desprecio hacia los expertos militares soviéticos y descrédito hacia el Ejército Soviético. Los especialistas civiles soviéticos en Yugoslavia han estado sometidos a un régimen especial y a la vigilancia de los órganos de seguridad del estado. El representante del Partido Comunista de toda la Unión (bolchevique) en el Buró de Información, el camarada Yudin, y varios representantes oficiales de la Unión Soviética en Yugoslavia, fueron sometidos a la misma vigilancia y supervisión por parte de los órganos de seguridad del estado yugoslavo.

Todos estos hechos similares demuestran que los líderes del Partido Comunista Yugoslavo han adoptado una actitud indigna de un comunista, además los líderes yugoslavos han comenzado a identificar la política exterior de la URSS con la política exterior de las potencias imperialistas y a comportarse con la Unión Soviética de la misma forma que con los estados burgueses. Precisamente, como consecuencia de esa actitud antisoviética, la campaña de calumnias -tomada prestada del arsenal contrarrevolucionario del trotskismo- sobre la degeneración del Partido Comunista de toda la Unión, sobre la degeneración de la Unión Soviética y otras cosas por el estilo, se ha convertido en algo habitual en el Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia».

El mismo número del Daily Worker cita la respuesta de Tito y compañía a la acusación de que vigilaban a los «especialistas» rusos: «Es una mentira absoluta… es mentira que se esté siguiendo a alguien. Desde el día de la liberación hasta el día de hoy, todos los militantes del partido han cooperado plenamente con los ciudadanos soviéticos»

El Daily Worker no termina la cita y esto supone un intento deliberado de manipular la información para sus lectores, demuestra que sus editores no están dispuestos a tratar con justicia y objetividad el caso yugoslavo. En el conflicto ya se han posicionado como simples escritores a sueldo de los rusos. La declaración del Partido Comunista Yugoslavo continúa: «Todo lo contrario, es absolutamente cierto, como señalamos en nuestra carta del 13 de abril, que desde el momento de la liberación hasta el día hoy, los miembros del servicio de inteligencia ruso han intentado reclutar sin miramientos a yugoslavos».

Veamos cómo los editores del Daily Workers explican a sus lectores la omisión de esta parte fundamental de la respuesta de su partido hermano. Los hechos demuestran que los especialistas «civiles» y militares estalinistas en Yugoslavia, como en los demás países satélites, lo que buscan es conseguir derechos extraterritoriales. La tarea del aparato de la MVD es garantizar que se ponga en práctica la política rusa y que se elimine a los elementos antiestalinistas. Pero parece que Tito no está dispuesto a dar libertad a Stalin para que construya un aparato policial y militar que pueda ser utilizado contra él mismo y contra los otros miembros del Partido Comunista Yugoslavo que apoyaron la orientación destinada a conseguir una mayor independencia de Moscú.

El Daily Worker ha distorsionado completamente todo. Después de publicar la protesta de Tito, ha acusado al Partido Comunista yugoslavo de no celebrar elecciones. El periódico se negó a publicar la respuesta de Tito en la que acusaba al partido de Stalin de no ser mucho mejor. «En cuanto al hecho de que en algunas secciones no ha habido elecciones, esto sólo ha estado motivado por las condiciones en tiempos de guerra. Como ha ocurrido en muchos partidos, incluido el Partido Bolchevique Ruso».

La derrota de la policía secreta estalinista se pudo ver en las quejas incluidas en la declaración de la Cominform sobre la vigilancia hacia los «especialistas» rusos y la demanda de democracia en el PC yugoslavo. Los pupilos yugoslavos han aprendido muy bien de su maestro ruso. Primero consiguieron expulsar del partido a los títeres de Stalin. No se puede descartar que la reciente ejecución de miembros de la dirección del Partido Comunista Yugoslavo, acusados de ser «agentes británicos», fuera otro ejemplo del método estalinista de eliminar a los oponentes políticos. Una pequeña versión balcánica de los Juicios de Moscú.

La declaración de la Cominform de que los «dirigentes yugoslavos comienzan a identificar la política exterior de la URSS con la política exterior de las potencias imperialistas…» es una evidencia clara de que los yugoslavos se oponían a las demandas de los rusos, porque las consideraban una violación de los intereses y aspiraciones nacionales yugoslavas.

Lenin se opuso a Stalin en la cuestión nacional

La tendencia de Stalin hacia el chovinismo gran ruso no es nada nueva. Él se ha autoproclamado la mayor «autoridad leninista» en la cuestión nacional. En realidad, una de las últimas luchas de Lenin contra Stalin antes de morir, fue precisamente cuando se opuso a la política burocrática de Stalin hacia las minorías nacionales. Por esta razón, la última carta de Lenin al Partido Bolchevique donde exigía la destitución de Stalin del puesto de secretario general del partido, se ha ocultado hasta el día de hoy a la base comunista. Esta tendencia contra la que luchó Lenin, se intensificó después de la muerte de Lenin, cuando Stalin consiguió usurpar todo el control. Durante las purgas, los gobiernos de las repúblicas nacionales fueron ejecutados, masacrados, como parte de la política de opresión nacional de Stalin. Tito parece haber aprendido algunas lecciones de las purgas.

Si los dirigentes del partido yugoslavo realmente han criticado a Moscú como dice la declaración de la Cominform, con argumentos «prestados del arsenal contrarrevolucionario del trotskismo» sobre la degeneración de la Unión Soviética y otras cosas por el estilo…», sólo podemos esperar que penetre algo de luz en las filas del Partido Comunista Yugoslavo. Una cosa sí sabemos, Tito no es un trotskista. Organizativa e ideológicamente, es un enemigo del trotskismo. En el período de liberación de Yugoslavia Tito fue responsable de la aniquilación física de los «trotskistas».

Si la presión fracasa y Tito se niega a capitular, Stalin puede verse obligado a llegar a algún acuerdo. Incluso ahora, lejos de atacar los crímenes reales de la burocracia estalinista, parece que Tito intentará llegar a algún compromiso. La experiencia demuestra que Stalin no se detendrá ante nada para acabar con la oposición a la que ahora se enfrenta en Yugoslavia. El monstruoso aparato de propaganda ruso se volverá contra los dirigentes del régimen yugoslavo. Los miserables escritores estalinistas a sueldo de este país, que ayer ensalzaban a Yugoslavia, Tito y sus conquistas, ahora volverán sus plumas contra el régimen para minarlo y denigrar a sus dirigentes.

Por primera vez, y sólo para poder desacreditar al disidente Tito y a su régimen, los estalinistas dejan escapar algunas verdades. Las críticas que los trotskistas hicieron al régimen de Yugoslavia ahora las hacen suyas los propios estalinistas. La declaración de la Cominform dice lo siguiente:

«Dentro de Yugoslavia el partido no tiene ninguna democracia interna, no se celebran elecciones, no hay crítica ni autocrítica. El Comité Central del partido… consiste en su mayoría en miembros no electos sino cooptados… Es bastante intolerable que el Partido Comunista Yugoslavo incumpla los derechos más elementales de los militantes del partido, que se reprima gravemente la más mínima crítica por la forma incorrecta en que funcionan las cosas en el partido. El Buró de Información considera una desgracia hechos como la expulsión del partido y el arresto de miembros del Comité Central, como Zujovic y Hebrang, porque se atrevieron a criticar la actitud antisoviética de los dirigentes del Partido Comunista Yugoslavo y defendieron una relación de amistad entre Yugoslavia y la Unión Soviética. Este régimen ignominioso, puramente turco [!] no se puede tolerar en el Partido Comunista Yugoslavo… los líderes del Partido Comunista Yugoslavo están infectados de una excesiva ambición, altanería y presunción».

¡Aquí tenemos un caso de ver la paja en el ojo ajeno! La burocracia de Moscú ataca a Tito por la ausencia de democracia. Esta burocracia que asesinó prácticamente a todos los dirigentes de la Revolución de Octubre, que asesinó y exilió a millones en Siberia por oponerse a su régimen, que es tan desdeñoso con los derechos de la militancia, que incumple la Constitución, que no ha celebrado una conferencia del partido en Rusia durante casi diez años y que celebró el último congreso del Partido Comunista Ruso en octubre de 1938. En épocas de Lenin el congreso se celebraba una vez al año, incluso durante la guerra civil.

Aquel que se atreve a criticar a Stalin pronto emprende el camino hacia Siberia o es condenado a morir a manos de un asesino a sueldo. El régimen de Tito probablemente sea un modelo de democracia si se compara con al régimen ruso que es el más totalitario y burocrático de la historia.

Algunas de las críticas económicas sin duda son correctas. Repiten de una forma distorsionada las críticas que hizo Trotsky a la política de Stalin desde 1923 a 1927. Tito subestimó a los elementos kulaks en los pueblos, y el peligro que surge de aquí, entonces, después de la crítica cambió su política, nacionalizó las pequeñas tiendas e industrias y empezó a llevar a cabo su política en los pueblos antes de que éstos estuvieran preparados. ¡Precisamente la misma forma en que procedió Stalin! De oponerse a la colectivización, a la «liquidación de los kulaks como clase» e introducir la colectivización del cien por ciento de la economía. Los burócratas de Moscú y de la Cominform critican que en Yugoslavia todavía no se ha nacionalizado la tierra. Es una crítica correcta. Pero ocurre que tampoco han nacionalizado la tierra en los demás estados satélites.

Inmediatamente nos viene a la mente una pregunta: ¿por qué la Cominform denuncia ahora hechos que eran conocidos desde hace años? ¿Por qué salen a la luz sólo cuando Tito se niega a ponerse de rodillas ante Stalin y utiliza los mismo trucos de Stalin contra él? En lugar de la MVD de Stalin, Tito dispone de un instrumento eficaz para arrestar a los títeres de Stalin, aparentemente acusados de colaborar para el imperialismo británico y estadounidense. Podría incluso ser verdad lo que se dice en círculos del PC yugoslavo, que el mariscal Tito al no atreverse a comprometerse abiertamente haya estado en secreto denunciando la degeneración del Partido Comunista Ruso y su régimen.

En el pasado Moscú consiguió imponer su voluntad y eliminar o destruir a la dirección de las secciones nacionales sin provocar una crisis seria. La historia de la Comintern está saturada con la eliminación burocrática de los oponentes de Stalin y con los agentes que han sido sacrificados en interés de la burocracia.

En Rusia, todos los militantes del Comité Central del Partido Comunista Ruso, que estuvieron en la dirección de la revolución desde 1917 a 1921, todo aquel que no hubiera muerto a manos de la contrarrevolución capitalista o por otros medios, han sido ejecutados o llevados a la muerte de cualquier otra manera. De los 24 miembros del Comité Central, Kollontai y Stalin son los únicos supervivientes.

El Comité Central del Partido Comunista Polaco y de sus Juventudes Comunistas, fue ejecutado, cuando vivía en Rusia debido a las condiciones de clandestinidad, pero no sólo una vez, sino dos veces durante los años treinta.

Estas purgas se realizaron sin mucho revuelo. Pero cuando los partidos nacionales tienen el control de su propio aparato del estado, cuando controlan todas las finanzas, la economía, el ejército y la policía, entonces el efecto inevitable es una transformación que fortalece la posición de la dirección nacional y crea las condiciones para conseguir la independencia de Moscú.

Una grieta en el stalinismo internacional

La importancia del conflicto actual reside en el hecho de que es la primera fisura importante en el frente internacional del estalinismo desde el final de la guerra. Va a tener efectos profundos en la militancia de los partidos comunistas de todo el mundo, especialmente en Europa occidental y Gran Bretaña. Es el principio de un proceso de diferenciación dentro de los partidos comunistas, que a largo plazo provocará escisiones. La extensión del poder de la burocracia rusa más allá de las fronteras rusas crea nuevos problemas. Aunque temporalmente la fortalece, a largo plazo, minará su posición.

Está claro que cualquier leninista debe apoyar el derecho de cualquier pequeño país a la liberación nacional y la libertad si así lo desea. Todos los socialistas deben dar un apoyo crítico al movimiento en Yugoslavia para federarse con Bulgaria y conseguir la libertad del dominio directo de Moscú. Al mismo tiempo, los trabajadores yugoslavos y de estos países, lucharán por la instauración de una verdadera democracia obrera, por el control de la administración del estado y la industria, como en los días de Lenin y Trotsky. Esto es imposible bajo el régimen actual de Tito. ¡Por una Yugoslavia soviética, independiente y socialista dentro de unos Balcanes Soviéticos, Independientes y Socialistas! Esto sólo puede formar parte de la lucha por el derrocamiento de los gobiernos capitalitas en Europa y la instalación de una democracia obrera en Rusia.

El comunismo significa la mayor libertad y democracia para la población. Sin la participación y el control de los trabajadores no puede haber transición hacia el socialismo. Estos acontecimientos de los Balcanes son un síntoma de la verdadera situación que existe en Rusia y los países del Este. La única solución está en un régimen soviético verdaderamente democrático con plena autonomía y libertad para los estados nacionales dentro de las fronteras de una federación socialista de estados.

Aparecido en Socialist Appeal en Julio de 1948

NOTAS

(1) Cominform: El Buró Comunista de Información se creó siguiendo la «Doctrina Truman» en marzo de 1947, cuando el presidente norteamericano lanzó una «cruzada ideológica y económica contra el comunismo». Esto incluía el Plan Marshall de ayuda económica a Europa que tenía como objetivo la recuperación del capitalismo en Europa del Este. La Cominform se formó en Varsovia en septiembre de 1947, sobre todo, para consolidar a la burocracia rusa ante sus aliados «fraternales» de Europa del este.

(2) Georgi Dimitrov (1882-1949): Primer ministro búlgaro desde 1946 a 1949. Secretario de la Internacional Comunista desde 1934 hasta su disolución por Stalin en 1943.