Comienza el Trabajo legislativo de Proyecto Sur: Hay que evitar el peligro de la adaptación al sistema

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La participación en las elecciones y el trabajo parlamentario son pasos importantes en el camino de Proyecto Sur, en tanto fuerza política que busca un cambio profundo en las estructuras económicas y sociales del país. Pero no debemos olvidar que son sólo eso, pasos que no deben convertirse en metas en sí mismos, ni en obstáculos que dificulten la comunicación con los trabajadores y los sectores populares, únicos agentes capaces de llevar a término esas transformaciones.

La participación en las elecciones y el trabajo parlamentario son pasos importantes en el camino de Proyecto Sur, en tanto fuerza política que busca un cambio profundo en las estructuras económicas y sociales del país. Pero no debemos olvidar que son sólo eso, pasos que no deben convertirse en metas en sí mismos, ni en obstáculos que dificulten la comunicación con los trabajadores y los sectores populares, únicos agentes capaces de llevar a término esas transformaciones.

Con la asunción de los nuevos legisladores se pudieron observar parte de los mejores aspectos de Proyecto Sur pero también algunas aristas que de reiterarse pueden dificultar el desarrollo de un movimiento, como el nuestro, que se propone combatir este sistema capitalista de entrega y corrupción, y ofrecer un cauce definitivo hacia la emancipación social junto a los pueblos hermanos de Latinoamérica.

 A la decidida voluntad de enfrentar los retos electorales venciendo la debilidad de nuestras fuerzas y la carencia de recursos se agregan una política correcta de multiplicar fuerzas en la conformación de un interbloque con otros seis diputados afines a nuestros planteos programáticos. Además ya se encuentran en elaboración una treintena de proyectos de ley (diez de ellos ya terminados) que apuntan a la recuperación de los recursos naturales, energéticos, el transporte, y a atender las urgencias sociales. También es importante, fuera del parlamento, la continuidad del trabajo en la Constituyente Social junto a decenas de organizaciones sociales, sindicales y políticas cuyos programas se reflejan fielmente en las cinco causas de Proyecto Sur.

Pero, por otro lado, es preocupante la negociación habida con los bloques de derecha en el reparto de cargos de las comisiones en diputados. Pino Solanas obtuvo la presidencia de la comisión de Energía con el apoyo de la oposición a cambio de que Proyecto Sur votara el nombramiento de integrantes de los bloques de la UCR, Coalición Cívica de Carrió, PRO y PJ disidente (duhaldistas) a presidentes de numerosas comisiones. Aunque, finalmente, el kirchnerismo terminó aceptando dicho acuerdo lo hizo ante la amenaza de no presidir comisión alguna, y es lo que explica la unanimidad del acuerdo alcanzado sobre este tema en la Cámara de Diputados.

Para diferenciarnos de la doble cara del kirchnerismo, que quiere pasar por progre y continúa avalando la dependencia y los negocios privados con los bienes públicos, deberíamos emplear una táctica de mostrarnos como los verdaderos abanderados en la lucha contra los poderes económicos, los viejos partidos y la derecha. Siempre sostuvimos que estamos contra el bipartidismo y sus múltiples versiones. El mismo que ahora intenta dejarnos afuera de la posibilidad de obtener la legalidad a nivel nacional y en varias provincias con la reforma política. No podemos integrarnos a esta pseudo democracia cada vez más indirecta, más permeable a las presiones de las multinacionales y los grandes empresarios y capitalistas, y que funciona en base a la corrupción.

Era preferible no tener ninguna presidencia de comisiones y no entrar en acuerdo alguno con la derecha y políticos aventureros como Carrió. Por otro lado, no tenemos número suficiente para hacer aprobar las leyes de fondo que hacen falta. Lo peor que podemos hacer es aparecer al lado de la comparsa de politiqueros vendidos frente a las masas que nos comenzaron a mirar con simpatía pero que nos tienen a prueba comprensiblemente después de tantas traiciones. Esta misma gente fue la que votó contra la estatización de las AFJP, contra la reestatización de Aerolíneas Argentinas, y contra la ley de medios. Fueron quienes acompañaron a los terratenientes de la Sociedad Rural en el "conflicto del campo", los que unen sus voces con el imperialismo contra los procesos revolucionarios de Venezuela, Bolivia o Ecuador.

Por el contrario, nuestro objetivo debe ser utilizar las bancas parlamentarias como una caja de resonancia poderosa para llegar con nuestras ideas y programa a las más amplias capas de las masas trabajadoras de nuestro país y desnudar la falsedad de esta "democracia" para ricos en que se ha convertido el parlamentarismo en Argentina. Al mismo tiempo, que tratamos de impulsar cualquier medida legislativa que suponga un paso adelante en las condiciones de vida y trabajo de las masas trabajadoras de nuestro país y en la democratización de la vida social.

De persistir en acuerdos como el mencionado podemos terminar siendo una pata de "centroizquierda" que ayude a sostener este sistema, a moralizarlo o emprolijarlo, cuando es necesario superarlo con otro más democrático y justo socialmente. No podemos sumarnos a la defensa de las ¨instituciones republicanas¨ (como sostienen López Murphy o Carrió) cuando sabemos que esas instituciones son esenciales al modelo de saqueo y corrupción que combatimos.

La compañera Alcira Argumedo justifica esta negociación con la derecha, llamandola mera ¨coincidencia metodológica¨ y ¨respeto a la proporcionalidad¨. Pero nada es aséptico, ni meramente formal, y menos en política. Estos mismos legisladores en innumerables ocasiones han recurrido a los métodos más perversos para defender los intereses más concentrados. Y por otra parte las elecciones parlamentarias no son tan democráticas, no hay igualdad de posibilidades entre un candidato sin apoyo económico o estatal comparado con un De Narváez que deben su cargo a la millonaria financiación de fabulosas campañas publicitarias. Sean estas abiertas o encubiertas: apareciendo en todos los programas de televisión, hasta en los de fútbol o concursos, sin las cuales no podrían llegar nunca  a tener mínima popularidad.

Debemos retomar nuestro rumbo de única fuerza con un proyecto de alcance nacional e integrado en América Latina hacia una perspectiva socialista. Un proyecto de recuperación de las palancas fundamentales de la economía en manos de quienes producimos la riqueza y somos la mayoría aplastante de la sociedad: los trabajadores, y democratizador de la política. Para eso debemos basarnos en la movilización popular que debe avanzar en organización con centro en los trabajadores. Sin esta firme base social no podemos implementar las profundas transformaciones que hacen falta para terminar con la miseria, la explotación, la dependencia, la corrupción y la fragmentación social. Toda táctica electoral o parlamentaria debe subordinarse a esta finalidad con la que estamos comprometidos los militantes de Proyecto Sur.