Capitalismo: negocios sucios, corrupción y muerte

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Si ya era grave que en este rico país asistiéramos a la desidia de bebés y chicos muriendo o agonizando de hambre, mientras el desempleo subía a cifras astronómicas, pronto íbamos a tener que lidiar con más tragedias: la inseguridad y la corrupción,casi omnipresentes en toda la sociedad y acechando vidas constantemente. Pero, a no confundirse, no hablamos de esa inseguridad que exagera la derecha, y que sólo sirve para endurecer las leyes y el control social.

Para prevenir otro Cromañón: formemos comités de control en los barrios

Si ya era grave que en este rico país asistiéramos a la desidia de bebés y chicos muriendo o agonizando de hambre, mientras el desempleo subía a cifras astronómicas, pronto íbamos a tener que lidiar con más tragedias: la inseguridad y la corrupción, casi omnipresentes en toda la sociedad y acechando vidas constantemente.
Pero, a no confundirse, no hablamos de esa inseguridad que exagera la derecha, y que sólo sirve para endurecer las leyes y el control social.

¿El milagro de vivir, o negocios inescrupulosos?

Estos 193 pibes murieron por la combinación de corrupción estatal y desidia patronal. Como ocurre todos los días, cuando muere algún obrero de la construcción, donde el patrón impone el trabajo sin las más mínimas condiciones de seguridad y a bajo precio, y el Estado que debía controlar e impedir esto no lo hizo, sin dudas a cambio de un dinero, y por supuesto a cambio de la vida de los trabajadores.
En las empresas que prestan servicios públicos (trenes, subte, micros, etc) esto es todavía peor: cualquier falla por falta de mantenimiento o por falta de controles provocaría una verdadera masacre.

Esto ya pasó con los aviones donde la falta de controles (como se vio en SW, debido a la corrupción y a negocios sucios) produjo varias tragedias entre ellas, la de Aeroparque de hace algunos años.

Los trenes tuvieron su Cromañón el año pasado cuando se sucedieron varias muertes de pasajeros que viajaban colgados por el hacinamiento.

La falta de inversión de la empresa Aguas Argentinas deja sin agua, en un país con enormes recursos hídricos, a enormes porciones de la población, exponiéndola a enfermedades.

La voracidad patronal del empresario Tasselli (ahora va tras Parmalat) liquidó a los mineros de Río Turbio.

La lista se podría hacer interminable, sin embargo el resultado siempre será el mismo: la desprotección que sufrimos los trabajadores (ya sea como tales o como usuarios), porque las patronales ni piensan en invertir en seguridad laboral, ambiental e infraestructura, y la corrupción del sistema permite o apuntala esta situación.

No existen las casualidades. Rastreando los hechos siempre encontraremos las causas, los responsables, y qué acciones hechas a tiempo podrían haberlas evitado.

Nuestra juventud

Bajo estas lacerantes condiciones, nuestra juventud está siendo sometida a fuego cruzado. Por un lado se la necesita como mano de obra barata, ya sea medianamente calificada o no, y además el capitalismo necesita meter en la cabeza de los jóvenes toda su podrida ideología, para valerse de ellos en su doble rol de trabajador manso y barato, y por otro lado enormemente consumista.

Para ellos incentiva el consumo de drogas, el individualismo, el desinterés social, la apatía política, y el acceso consumista a ciertos segmentos de alta tecnología para el ocio o las comunicaciones.

Sin embargo, somos optimistas porque creemos que pese a estas condiciones tan adversas esta juventud resiste a pie firme todas las embestidas. Esta juventud encuentra sus raíces en aquélla del Cordobazo, la del peronismo de base, la de la resistencia a la dictadura, la que dejó su vida entre los 30.000 desaparecidos, la de las luchas estudiantiles, la del Cutralcazo, la que reaccionó tras el asesinato de María Soledad en Catamarca, la del 19 y 20 de diciembre o la de Puente Pueyrredón.

Organizarnos desde abajo: el futuro en nuestras manos

Es importante entonces que el día a día nos encuentre cada vez más y mejor organizados, codo a codo con los trabajadores apoyando sus luchas y reclamos, pidiendo a su vez la ayuda de los trabajadores para nuestros propios reclamos.

Es necesario organizarnos tratando de superar los prejuicios que la sociedad, mediante sus políticos y medios de comunicación propatronales, opinólogos y charlatanes, pretende inculcarnos cuando nos dice que lo mejor es desentenderse de la política, marchar sin banderas, sin activistas, pero después vienen pidiendo nuestros votos. Allí sí quieren nuestro compromiso, y si no lo hacemos somos "la juventud perdida".

Así se comportan los Ibarra y los Macri. A Ibarra le importa un bledo nuestra opinión, para lo único que llama a un Referéndum (tramposo) es para salvar su cuello. Y a Macri, lo único que le importan son los billetes y las especulaciones políticas para llegar al poder.

Nos dicen que nada fuera de la ley, que para eso están las elecciones y el Congreso, o la Legislatura, pero cuando confiamos con nuestros votos en sus leyes nos devuelven corrupción, burocracia, leyes represivas, falta de trabajo, de educación y cultura, gatillo fácil, y muertos. Muertos que siempre ponemos los trabajadores y la juventud.

Con respecto a Cromañón, debemos intentar hacer realidad una única Comisión Investigadora independiente y el reclamo de la mayoría de los familiares de las víctimas de Cromañón, por la renuncia y juicio político contra Ibarra, juicio y cadena perpetua para Chabán, a todo su grupo empresario, y castigo para todos los funcionarios responsables, de Ibarra para abajo. Debemos denunciar además la situación en la que quedan los cerca de 2.000 heridos en la masacre, muchos de ellos con graves secuelas, con la falta de médicos, remedios y de seguimiento para asistirlos. Es indignante que muchos de ellos tengan que esperar 10-15 días esperando para un turno de terapia o que se vean obligados a seguir trámites humillantes para percibir los subsidios indemnizatorios otorgados por el gobierno de la Ciudad.

Por todo esto hay que impulsar con todo nuestra organización en los barrios a través de asambleas y comités, como organismos los que los jóvenes junto a los vecinos del barrio y profesionales que tengan el cometido además de imponer su propio control y seguimiento a la seguridad en los lugares de ocio y diversión, y exijir más y mejores infraestructuras en los barrios.

Por último, y porque sabemos de las limitaciones que esto tendrá a largo plazo, ya que chocará contra los intereses de las patronales, opuestos a los intereses de la mayoría de la sociedad que somos los trabajadores, debemos agregarle a todas estas iniciativas, la lucha por una herramienta política propia de los trabajadores y la juventud, una herramienta con independencia de clase, que luche por el socialismo en Argentina y América Latina, como única forma de resolver todos nuestros problemas, frente a la voracidad y la barbarie criminal del capitalismo.