Balance de la Constituyente Social de Jujuy

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La necesidad de construir el movimiento político, social y cultural de liberación, fue la expresión mayoritaria del debate de la Constituyente Social. La necesidad de unidad y la de dar respuestas políticas a la crisis político económica que recorre el mundo y afecta directamente a estas tierras. Las intervenciones, algunas testimoniales, otras más estratégicas, otras planteando tareas, pero todas reflejando que en cada rincón de la Argentina padecemos los mismos problemas y que necesitamos la herramienta colectiva para resolverlos.

"No queremos más alianzas, No queremos más traición, Queremos un movimiento para la liberación"

Ese era el cántico que recorrió no sólo la imponente marcha de más de 15 mil compañeros y de delegados de decenas de países, en el Barrio Alto Comedero en Jujuy sino también en el acto de cierre de la Constituyente Social el sábado 25 de octubre.

La Constituyente Social se reunió en Jujuy los pasados días 24 y 25 de octubre, convocada por la CTA y cientos de organizaciones populares. Una delegación de la Corriente Socialista El Militante también se hizo presente en la misma, aportando un documento para el debate, titulado: "Pongamos en pie la herramienta política para transformar la sociedad", del que distribuimos cientos de ejemplares.

Hay un antes y un después. Un antes marcado por avances y retrocesos en el intento de unificar al fragmentado campo popular. Un antes de vacilaciones, de dudas. Y hay un después del 25 de octubre. Un después de miles sesionando, un después de cientos de organizaciones participando y debatiendo. Un después que demanda y nos demanda estar a la altura de los procesos revolucionarios que vive Latinoamérica.

La necesidad de construir el movimiento político, social y cultural de liberación, fue la expresión mayoritaria del debate de la Constituyente Social. La necesidad de unidad y la de dar respuestas políticas a la crisis político económica que recorre el mundo y afecta directamente a estas tierras. Las intervenciones, algunas testimoniales, otras más estratégicas, otras planteando tareas, pero todas reflejando que en cada rincón de la Argentina padecemos los mismos problemas y que necesitamos la herramienta colectiva para resolverlos.

También tenemos desafíos, combates por delante. Uno es la garantía de la democracia al interior de la Constituyente Social, tal como la que bregamos por construir en toda la sociedad. Una democracia obrera, deliberativa y ejecutiva, con delegados revocables, donde la voz de las bases, la voz de la mayoría sea la expresión de la Constituyente.

Una Constituyente que articule las posiciones políticas con las demandas cotidianas de los trabajadores, de los jóvenes, del pueblo pobre. Una Constituyente y una Paritaria Social que no sólo ponga en discusión, como sucedió en esos días, la recuperación de los recursos naturales, sino que decidamos democráticamente cómo lo llevamos adelante. Una Constituyente y una Paritaria Social que no sólo ponga en discusión, como sucedió en esos días, el problema del hambre, sino que decidamos democráticamente cómo lo erradicamos de nuestro suelo peleando por pleno empleo, por el fin de la precarización laboral y por salarios equivalente al costo de la canasta familiar. Una Constituyente y una Paritaria Social que no sólo ponga en discusión, como sucedió en esos días, el respeto y reconocimiento a los pueblos originarios, sino que decidamos democráticamente cómo se garantiza la tenencia de la tierra de nuestros hermanos mapuches, tobas, guaraníes, etc. etc., de los pequeños campesinos y cómo discutimos en consonancia un uso racional de la tierra al servicio de la mayoría del pueblo pobre y erradicamos el monocultivo contaminante sojero de nuestras tierras. Una Constituyente y una Paritaria Social que no sólo ponga en discusión, como sucedió en esos días, la solidaridad y el apoyo a los procesos revolucionarios en Latinoamérica, sino que decidamos democráticamente cómo eso se hace concreto en la lucha y en el avance concreto de la condiciones de vida de cada argentino y argentina.

Pero la satisfacción de todas estas demandas debe estar vinculada a la expropiación de los capitalistas, terratenientes y multinacionales, para que no queden en el terreno de las buenas intenciones.

La Constituyente Social también demanda la urgencia de poner en pie la herramienta política imprescindible que impulse hacia adelante este programa y la organización de las masas populares. Confiamos en que se dará un avance decisivo en este sentido en la próxima Constituyente Social convocada para el mes de mayo en Neuquén.

Hubo un antes y un después del 24 y 25 de octubre en Jujuy. El después es el desafío que no interpela. La Constituyente Social ya esta lanzada en la Argentina y hay que construirla y reconstruirla en cada rincón, en cada fábrica, en cada barrio, en cada escuela. La Constituyente Social le pertenece a cada uno que quiera construirla. Manos a la obra.