Ante la crisis y la corrupción en el PT

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Los militantes honestos del PT, compuestos por trabajadores y jóvenes, deben denunciar las políticas procapitalistas de Lula, exigir la ruptura de la coalición de gobierno con los partidos burgueses, y la expulsión de todos los corruptos. Deben agruparse al interior del PT formando una tendencia marxista de oposición a la actual dirección del PT, y oponer una verdadera alternativa socialista para conseguir el apoyo mayoritario de las bases y recuperar al PT para una política de clase y de transformaformación de la sociedad.

Oponer una alternativa socialista a la dirección de Lula

El escándalo de corrupción que salpicó a toda la cúpula del PT llevó a la dimisión de casi todos sus cuadros dirigentes. Estos dirigentes reformistas acabaron tomando como propios todos los códigos de conducta de la “clase política” burguesa, con su corrupción e hipocresía. Pero ésta les pasó la factura.
Es evidente que el estallido de esta crisis forma parte de un plan político de un sector importante de la burguesía brasileña. La burguesía buscaba, y consiguió, debilitar al PT, sumiendo al partido en una crisis total para impedir el surgimiento de tendencias críticas contra la política procapitalista de Lula, tendencias que ya se empezaban a manifestar en algunos círculos dirigentes del PT .
Esas críticas estaban mucho más acentuadas entre los dirigentes del movimiento sindical, campesino y de las comunidades, en su mayoría vinculados al PT.
Por supuesto, la burguesía ha tenido mucho cuidado en no implicar directamente a Lula y a Pallocci (Ministro de Economía) en la trama de corrupción. Quieren seguir utilizándolos hasta el final para que continúen con sus políticas procapitalistas. Pallocci, un descarado agente de la burguesía, es el “intocable” del mundo financiero.
Como consecuencia de la crisis la composición ministerial giró aún más a la derecha, con la entrada de más ministros burgueses.
Confundiendo sus deseos con la realidad, algunos analistas se apresuran a hablar del "fin del PT" con el objetivo de desmoralizar el movimiento obrero, tanto en Brasil como en América Latina. Esto no ocurrirá. A pesar de todo, el PT tiene raíces profundísimas en la clase obrera brasileña.
Una disolución del PT sería un paso atrás y una enorme derrota política para los trabajadores brasileños de la que tardarían muchos años en volver a recuperarse. El PT no es solo un aparato burocrático ni el patrimonio de dirigentes reformistas corruptos. El PT es fruto de décadas de trabajo militante paciente, donde se concentraron décadas de esperanzas y sueños de millones de trabajadores brasileños en su intento por cambiar la sociedad. La desmoralización que provocaría la desaparición del PT entre los trabajadores abonaría el terreno para nuevas ofensivas de la burguesía contra las masas trabajadoras.
Ahora se demuestra claramente el error de aquellos militantes honestos pero impacientes, por no hablar de los sectarios y ultraizquierdistas, que se precipitaron a abandonar el PT pretendiendo crear nuevos partidos revolucionarios aislados de las masas y de la base del PT. En las condiciones actuales, donde el desprestigio de la dirección reformista del PT salta a la vista, podrían haberse convertido en un polo de referencia al interior del partido contra los reformistas.
Los militantes honestos del PT, compuestos por trabajadores y jóvenes, deben denunciar las políticas procapitalistas de Lula, exigir la ruptura de la coalición de gobierno con los partidos burgueses, y la expulsión de todos los corruptos. Deben agruparse al interior del PT formando una tendencia marxista de oposición a la actual dirección del PT, y oponer una verdadera alternativa socialista para conseguir el apoyo mayoritario de las bases y recuperar al PT para una política de clase y de transformación de la sociedad.