26 de Junio: En el aniversario de la masacre de Avellaneda

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Se cumple un año de la masacre de Avellaneda donde fueron fusilados los compañeros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, y decenas de compañeros más fueron heridos y detenidos. Igual que en la masacre del 19 y 20 de diciembre del 2001 algunos de los asesinos y sus cómplices siguen libres e impunes bajo la protección policial, de los jueces y de los gobiernos de turno.

¡Juicio popular y castigo ejemplar a los asesinos y cómplices!

Este es el volante que los compañeros de El Militante vamos a repartir en los actos programados mañana día 26 de junio en el Puente Pueyrredón (Avellaneda) en el que recordaremos a los compañeros caídos y exigiremos la detención, enjuiciamiento y castigo ejemplar para los asesinos y sus cómplices

Se cumple un año de la masacre de Avellaneda donde fueron fusilados los compañeros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, y decenas de compañeros más fueron heridos y detenidos. Igual que en la masacre del 19 y 20 de diciembre del 2001 algunos de los asesinos y sus cómplices siguen libres e impunes bajo la protección policial, de los jueces y de los gobiernos de turno.

La reacción popular que siguió a los asesinatos de Avellaneda fue impresionante, con decenas de miles marchando en la Capital y en el resto del país y obligó a la reacción policial, a la clase dominante y al gobierno a dar marcha atrás en su intento de reprimir sangrientamente al movimiento social para derrotarlo.

No obstante, la represión de “baja intensidad” continuó, con centenares de activistas de izquierda, piqueteros, trabajadores y asambleístas detenidos, golpeados o heridos por las fuerzas policiales, y con el brutal desalojo de Brukman. El gobierno puede derramar lágrimas de cocodrilo contra los “excesos” policiales. Pero, a pesar de los cambios en las cúpulas militar y policial, la función del aparato represivo de policías y jueces sigue siendo, en última instancia, defender la propiedad privada de los capitalistas argentinos y extranjeros. Esa es la única verdad del asunto.

Sólo la movilización popular puede obligar al gobierno y a los jueces a encontrar y enjuiciar a todos los asesinos y a sus cómplices. Para ello, tenemos que exigir que se abran los archivos policiales y del Ministerio del Interior referidos a la represión de Avellaneda y a los hechos del 19 y 20 de diciembre del 2001. Exijamos la destitución y juzgamiento de los funcionarios policiales y gubernamentales que se nieguen a dar cuenta de su responsabilidad en aquellos acontecimientos.

El capitalismo es un sistema que se basa directamente en la represión y en la opresión del trabajador. No sólo reprime la policía. También la represión se ejerce con la desocupación, con los salarios bajos, con la degradación de nuestros barrios. Es represión subir las tarifas y pagar la deuda externa para que un puñado de monopolios, bancos y multinacionales ganen miles de millones de dólares a costa del futuro de las familias trabajadoras.

Hay que decir la verdad. La única solución está en expropiar a los capitalistas argentinos y extranjeros. Que los trabajadores controlen democráticamente la riqueza que crean con sus manos y su cerebro, demoliendo el aparato represor del estado burgués. El movimiento piquetero, los sindicatos clasistas y la izquierda deben unificar sus luchas y reclamos para ganar a la mayoría de la clase obrera para este programa, unificar la oposición contra la dirigencia burocrática en los sindicatos e impulsar la lucha en las empresas por trabajo genuino, salarios decentes y contra los despidos.

¡UNÍTE A EL MILITANTE PARA LUCHAR POR UNA ALTERNATIVA SOCIALISTA!