Primer congreso del Núcleo Comunista Revolucionario de Bolivia

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Más de sesenta bloqueos paralizaron el país el primer día del congreso fundacional de la Internacional Comunista Revolucionaria en Bolivia. Para el segundo día, el Estado ya había declarado la ley marcial, y para el tercero, el movimiento de masas había sido completamente aplastado y desmovilizado. Este es el ritmo de los acontecimientos en medio de los cuales el Núcleo Comunista Revolucionario de Bolivia celebró su primer congreso.

La revolución en este contexto no es para nada algo abstracto. Es algo real y vivo. El movimiento de masas que estalló en Bolivia el mes pasado tenía el potencial de derrocar al capitalismo, si se hubiera extendido y hubiera contado con una dirección centralizada por parte de la principal federación sindical, la COB.

El hecho de que este movimiento terminara en derrota solo puso de relieve la necesidad de construir una dirección revolucionaria. Porque Bolivia, un país con inmensa pobreza y atraso, dominado por el imperialismo, necesita más que nunca una revolucion.

El grupo boliviano de la ICR lo fue creado por un compañero que fue reclutado por nuestra sección suiza mientras estudiaba allá. Regresó al país en octubre de 2023 con un único objetivo: construir el partido que derrocará el capitalismo en Bolivia.

El grupo cuenta ahora con 14 compañeros jóvenes y llenos de energía. Acaban de publicar el primer número de su periódico, Bolivia Comunista, justo a tiempo para el congreso.

La reunión se llevó a cabo en el centro de Cochabamba. Los compañeros de La Paz y Oruro no pudieron asistir debido a los bloqueos, pero siguieron el congreso en línea.

El primer día empezó con una discusión sobre las perspectivas mundiales, justo el mismo día en que se cancelaron las conversaciones de paz entre EE. UU. e Irán en Suiza, mientras Israel seguía bombardeando el Líbano. Hablamos de las raíces y las repercusiones de este suceso, así como del bloqueo a la Revolución Cubana, el avance de EE. UU. en América Latina y la guerra en Ucrania.

«Si hay algo que debas anotar de toda esta charla», les dije a los compañeros, «es que el conflicto principal en nuestro mundo es el declive relativo del imperialismo estadounidense y el ascenso de China como potencia imperialista».

Los compañeros buscaban mucho más allá de las fronteras del país lecciones que pudieran aplicar en casa. Brenda, que trabaja como periodista, dijo: «Tener las herramientas para analizar este tipo de situaciones es lo que guía nuestra acción concreta en cada paso», y agregó, «Poder usar el marxismo como herramienta y analizar los acontecimientos nos permite entender en qué situación estamos y cómo podemos organizarnos a nivel nacional».

Estado de excepción

El día siguiente empezó con una discusión sobre las perspectivas nacionales, apenas unas horas después de que el gobierno declaro un «estado de excepción», suspendiendo las libertades civiles y dando permiso a la policía y al ejército para aislar y desmantelar los bloqueos que paralizaban gran parte del país.

El grupo está formado ahora por 14 compañeros jóvenes y llenos de energía, que han publicado el primer número de su periódico / Imagen: trabajo propio

Le pregunté a Alfonso qué pensaba de tener esta charla el mismo día en que el movimiento fue aplastado. «Tenemos que entender la naturaleza del movimiento y no frustrarnos tras su caída», dijo. «Es parte de un proceso y no una derrota total, pero tenemos que saber que las masas sacarán sus conclusiones y que esto no es el final; va a volver más fuerte. Eso nos da más motivación para organizarnos para la próxima vez».

Los compañeros debatieron por qué los bloqueos no lograron extenderse más allá de sus bastiones iniciales y hablaron de las raíces materiales de este movimiento. «Bolivia, como el resto del mundo, está atravesando la crisis orgánica del capitalismo», dijo el compañero Teto en su resumen, y agregó:

«Esta crisis se ve claramente en los movimientos que vemos todos los días, pero estos no surgen de la nada. Surgen de una ira y una necesidad genuinas. Estos 51 días de conflicto, estos 46 días de bloqueos y el simple hecho de que ustedes estén aquí ahora mismo son prueba de que la gente necesita un cambio y está dispuesta a luchar por él».

El segundo día empezó con una discusión sobre un documento titulado «El marxismo: nuestra arma más poderosa en la lucha de clases», que abarcó la historia de la filosofía y el desarrollo del materialismo dialéctico. Un punto central fue el rechazo al idealismo subjetivo y a la idea de que no podemos entender los fenómenos que nos rodean. «Esta es la principal justificación filosófica de la burguesía para su sistema», dijo Rafael Zabalaga, y agregó:

«Mires donde mires, hay decadencia, hay ruina, hay miseria, hay destrucción, hay guerra. El sistema capitalista se está colapsando, así que a la burguesía le cuesta mucho más decir: “¡Qué sistema tan maravilloso!”. En cambio, sucumben al idealismo subjetivo filosófico. Dicen que entender el sistema es imposible, y que luchar por uno mejor también lo es».

Después de esta charla, hubo una gran corrida hacia la mesa de literatura, donde el folleto de nuestra sección mexicana, Marxismo vs. Descolonialismo, tuvo mucho éxito.

«Creo que el descolonialismo, en esencia, juega un papel reaccionario en los movimientos sociales de Bolivia», dijo Sofía, con un ejemplar nuevo en las manos. «Esta fragmentación empieza al ponerse la identidad por encima de la lucha de clases, y es algo muy fuerte especialmente dentro del movimiento feminista», agregó.

Construyendo el partido

La discusión organizativa vinculó nuestras charlas anteriores con la tarea de construir el partido. Los compañeros hicieron análisis críticos de su participación en marchas y manifestaciones, destacaron la importancia de un trabajo de contacto constante y se fijaron la meta de llegar a 30 miembros para fin de año.

El último día empezó con una discusión sobre las finanzas. La Escuela Panamericana de la ICR se llevará a cabo en la Ciudad de México este diciembre, y los compañeros lanzaron una campaña para comprar el boleto de un compañero, que cuesta 8,000 bolivianos (1,200 dólares), o casi 2.5 veces el salario mínimo mensual. Los compañeros recaudaron 4,660 bolivianos en el Congreso, confiados en que recaudarán el resto antes de la fecha límite.

Después de esta charla, hubo una corrida hacia la mesa de publicaciones, donde el libro de nuestra sección mexicana Marxismo vs. Descolonialismo tuvo mucho éxito / Imagen: obra propia

«Si miramos a nuestro alrededor, hay tanta miseria, pobreza, indigencia», me dijo el camarada Rafael cuando le pregunté por qué había contribuido al fondo. «Muchas organizaciones piden dinero: la iglesia, las organizaciones benéficas, pero solo buscan aliviar los síntomas del capitalismo. Pero por cada persona a la que le das un techo, hay dos a las que el capitalismo echa a la calle. Necesitamos una revolución socialista. Para eso necesitamos al partido, y para eso el partido necesita fondos”, agregó.

El día terminó con un informe sobre la Internacional Comunista Revolucionaria, donde detallé los avances de la Internacional en todos los países donde estamos activos. Los compañeros preguntaron con entusiasmo por las novedades en Europa, Asia, la campaña de Ehsan Ali, el crecimiento de la sección británica y más.

«De verdad que no sé dónde estaríamos sin la Internacional», me dijo un compañero de pasada. «El hecho de que puedas volar hasta aquí, compartir las lecciones de la Internacional, darnos presentaciones, es una ayuda enorme. No sé cómo lo haríamos si fuéramos solo nosotros».

Hablé con el compañero Rafael mientras salíamos del sitio el último día, discutiendo el balance del congreso. «Quiero escuchar el punto de vista de los nuevos compañeros. ¿Cómo les pareció? ¿Qué impacto está teniendo? ¿Qué los motiva?», preguntó. «Durante las presentaciones, me encanta ver cuando dices algo y eso ilumina las caras de los compañeros. Algo ha hecho clic. Esos son los momentos que más me motivan a seguir con el trabajo».

La pancarta detrás de los oradores decía «Regresar a las Tesis de Pulacayo». Este breve documento fue aprobado por el Congreso de la Federación Boliviana de Sindicatos de Mineros en 1946 y plantea un programa revolucionario que allanaría el camino hacia el socialismo en Bolivia.

«El proletariado, aún en Bolivia, constituye la clase social revolucionaria por excelencia», comienza diciendo, y destaca la necesidad de nacionalizar las minas bajo el control de los trabajadores, armar a la clase trabajadora y luchar contra el imperialismo junto al proletariado internacional. Este es el programa que defendemos hoy, y para el que estamos construyendo el partido para llevarlo a cabo.

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