¡Combatir la agresión imperialista con el pueblo en armas! ¡Manos fuera de Venezuela! Declaración de Revolución Comunista, sección venezolana de la Internacional Comunista Revolucionaria (ICR)

La madrugada del 3 de enero de 2026 marcó un hito importante en el historial criminal del imperialismo yanqui contra Venezuela y América Latina. La fuerza aérea estadounidense ha ejecutado un bombardeo salvaje sobre Caracas y otras ciudades venezolanas. Esta acción tuvo lugar tras cuatro meses de provocaciones abiertas, con el despliegue del 20% de las fuerzas navales estadounidenses en el Caribe, el asesinato extrajudicial de más de cien civiles en aguas internacionales por medio de bombardeos a presuntas “narco-lanchas”, el cierre unilateral del espacio aéreo venezolano, incursión constante de aeronaves dentro de nuestros cielos, el bloqueo naval y la incautación de buques petroleros frente a costas venezolanas, así como amenazas de todo tipo por parte de Donald Trump y Marco Rubio.

Explosiones ensordecedoras han sacudido la base militar de Fuerte Tiuna, la base aérea La Carlota y el Cuartel de la Montaña en la capital, así como posiciones militares en los Estados Miranda (Higuerote), Aragua y La Guaira, dejando columnas de humo, cortes eléctricos y una estela de terror sobre la población. Aún resta por precisar la totalidad de víctimas fatales y daños materiales generados por este brutal ataque imperialista.

Ante estas graves circunstancias, los comunistas revolucionarios de Venezuela solo tenemos una posición a la cual adherirnos: el rechazo contundente a la agresión militar estadounidense contra nuestro país y el llamado a la defensa de la soberanía de Venezuela armas en mano.

Minutos después de iniciados los bombardeos, fuentes de CBS News confirmaron la responsabilidad de la Casa Blanca sobre estos ataques selectivos. Poco después, el propio Donald Trump, a través de una publicación en Truth Social, proclamó triunfalmente: «Los Estados Unidos de América han llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien, junto con su esposa, ha sido capturado y sacado del país en avión. Esta operación se realizó en conjunto con las fuerzas del orden de EE.UU (…)”.

El bombardeo sobre Venezuela revela, de la manera más vil y miserable, la puesta en práctica de la nueva “Estrategia de Seguridad Nacional” estadounidense –también conocida como ”corolario Trump a la Doctrina Monroe”– con la que Washington busca reposicionar su dominación sobre América Latina, a la que considera su «patio trasero». Todo esto tributa al propósito yanqui de ahuyentar la influencia de China y Rusia sobre la región, para imponer sus dictámenes y apoderarse de nuestras riquezas y recursos.

El gobierno venezolano respondió con un comunicado de repudio absoluto, decretando de inmediato el «estado de Conmoción Exterior»: un mecanismo constitucional que concentra poderes ejecutivos plenos para movilizar a las Fuerzas Armadas, tomar control de industrias vitales, vigilar las fronteras y activar a millones de milicianos para la “lucha armada”. La vicepresidenta de la República Delcy Rodríguez, en una llamada telefónica a Venezolana de Televisión, exigió una «fe de vida» del presidente Maduro y convocó a la resistencia total. Minutos antes, el Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López hizo un llamado similar a la resistencia.

Claramente, hemos sido testigos de un nuevo crimen brutal del imperialismo yanqui, que se suma a su larga lista de atrocidades cometidas por el mundo bajo cualquier falso pretexto. En esta oportunidad, la Casa Blanca utiliza la retórica de una supuesta lucha antidrogas, como tapadera para pisotear la soberanía nacional de los países latinoamericanos e imponer sus intereses a toda costa. Revolución Comunista rechaza tajante e inequívocamente la guerra imperialista en curso contra Venezuela, así como las amenazas que se han dirigido contra Colombia, México y la región en general.

Debemos afirmar que, independientemente de la posición que se pueda tener con respecto al gobierno de Maduro (a lo largo de los años hemos denunciado sin reservas el carácter antiobrero y contrarrevolucionario de este gobierno, que pulverizó las conquistas de la Revolución Bolivariana y se ha sostenido a base de la represión más cruenta contra los derechos del pueblo trabajador), está claro que el imperialismo estadounidense no posee legitimidad legal, moral ni política para bombardear países, secuestrar presidentes o imponer marionetas a su gusto, como se pretende hacer con la golpista, sionista y aspirante a genocida, María Corina Machado, la recién nombrada “Premio Nobel de la Paz”. La misma que, vergonzosamente, ha pedido insistentemente invasión militar extranjera contra su propio país.

Solo el pueblo trabajador venezolano tiene el derecho exclusivo a juzgar y a derrocar a sus opresores. Nuestro rechazo rotundo a Maduro desde la izquierda no implica ni por un segundo tolerancia ante este asalto miserable contra la soberanía nacional, que siembra las semillas de una guerra civil en Venezuela y de intervenciones futuras contra cualquier país cuyo gobierno ose desafiar al Tío Sam.

Revolución Comunista llama a la defensa inquebrantable de la soberanía nacional mediante la movilización armada masiva. Tenemos el deber de exigir armamento general para la población trabajadora y campesina, no solo en actos simbólicos de propaganda, sino en el marco de una genuina política de defensa nacional que contemple la iniciativa obrera y popular, y también sus intereses de clases. Para ello se debe remoralizar a las masas restituyendo sus derechos y conquistas, lo que se puede lograr haciendo que la crisis del capitalismo rentista venezolano la paguen la burguesía tradicional y la capa de nuevos ricos del PSUV, rompiendo de manera definitiva con este podrido sistema de la mano de un verdadero programa socialista.

En este sentido, clamamos por la expropiación inmediata de todos los activos de multinacionales estadounidenses en Venezuela, como la petrolera Chevron, quienes siguen operando tranquilamente pese a que Trump ha impuesto un bloqueo naval al país e incauta buques petroleros que salen de nuestros puertos, pero además ha expresado la loca idea de que el petróleo venezolano le pertenece a EEUU. El que no se hayan tomado medidas en esta dirección hasta ahora, revela una profunda debilidad que lejos de desincentivar ataques los ha fomentado.

También exigimos la conformación de comités de vigilancia revolucionarios en las fábricas, barrios y cuarteles, conformados por soldados de base junto al pueblo para vigilar a los generales que, potencialmente, podrían vender al país por un puñado de dólares.

Estas medidas que proponemos, sin embargo, chocan diametralmente con la política contrarevolucionaria, procapitalista y antipopular que desarrolla el gobierno del PSUV, la cual ha llevado al país a un callejón sin salida. Es por ello que llamamos a la movilización de los trabajadores de la ciudad y el campo para presionar en favor de una política de defensa nacional verdaderamente revolucionaria, para repeler y derrotar la agresión bélica imperialista de manera más eficaz. Por instinto de clase, no podemos confiar el liderazgo de la defensa nacional a burócratas y generales, autores intelectuales y materiales del asesinato de la Revolución Bolivariana.

¡La soberanía nacional debe defenderse con el pueblo movilizado y en armas! Solo la acción directa de las masas, bajo un programa socialista, derrotará esta ofensiva yanqui.

Asimismo, invocamos la solidaridad internacional de la clase obrera latinoamericana: pedimos que desde hoy todo activista revolucionario, antiimperialista o consecuentemente demócrata convoque, promocione o apoye protestas en embajadas estadounidenses en su respectivo país, para repudiar esta guerra unilateral yanqui. Lo que acontece en Venezuela hoy es una clara advertencia para todos los pueblos latinoamericanos: Trump ya amenazó al presidente de Colombia, Gustavo Petro, con ser el siguiente tras Maduro, y con violentar la soberanía nacional de México en algún momento, con la excusa de ”luchar contra el narcoterrorismo”. América Latina entera está en peligro y la más amplia movilización de masas hoy puede preparar el terreno para una derrota de Trump y el imperialismo mañana.

A la clase trabajadora estadounidense decimos: ¡Sus manos pueden detener esta máquina de guerra! Pedimos que se movilicen contra la Casa Blanca, contra Trump, Rubio y los generales asesinos del Comando Sur. Repudien las aventuras militares globales, organicen consejos obreros, háganse dueños de las calles y tomen el poder: solo así derrocarán al imperialismo y liberarán al mundo de su yugo sanguinario. Y en el proceso, tendrán una oportunidad inmejorable para comenzar la construcción de una sociedad socialista mundial, donde la fraternidad de los pueblos sea la divisa más importante que vincule a toda la humanidad.

¡Manos fuera de Venezuela!

¡Fuera tropas yanquis de Venezuela, el Caribe y América Latina!

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