A 6 años del “Argentinazo”: Las puertas del descontento siguen abiertas

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Pese al tiempo transcurrido desde el «Argentinazo», la burguesía argentina ha sido incapaz de solucionar los problemas fundamentales de la sociedad. La etapa de inestabilidad abierta por el Argentinazo no ha sido cerrada sino que continúa desarrollándose a otro nivel. El Argentinazo fue el movimiento político de masas más profundo y radical desde los años 70.
Todo el andamiaje "democrático" construido durante décadas sobre la base del engaño, el fraude y la corrupción saltó por los aires con las masas en la calle. Los políticos burgueses profesionales más conocidos tuvieron que esconderse durante semanas en sus quintas y "countries" para escapar de la furia popular.
La población en las ciudades improvisó organismos embrionarios de poder popular, como fueron las Asambleas Populares, que reunían a miles de vecinos para discutir sus problemas cotidianos y el futuro del país.
Amplios sectores de la población asumieron consignas democráticas muy avanzadas, e incluso socialistas, tales como la nacionalización de la banca, la reestatización de las empresas privatizadas bajo control obrero, o el no pago de la deuda externa.

Una herramienta política de masas

Lamentablemente, la falta de una herramienta política de la clase obrera con influencia de masas que mostrara una salida socialista a la parálisis de la sociedad, impidió el aprovechamiento del ambiente revolucionario de aquellos días y permitió a la burguesía argentina, a través del gobierno de Duhalde, recomponer precariamente su dominio sobre la sociedad.
Los dirigentes, de la CGT y la CTA pusieron todo de su parte para asegurar la "gobernabilidad" del país, y no movieron un dedo para levantar un solo reclamo popular; particularmente cuando la economía se desplomó en enero del 2002 provocando la depresión económica más profunda de la historia argentina.
La izquierda creció gracias a su participación activa en el movimiento piquetero y la juventud, pero sus dirigentes no pudieron superar sus vicios sectarios y divisionistas, y ésta quedó aislada de las amplias masas populares que estaban comenzando a cuestionarse la viabilidad del sistema capitalista.
Es verdad que 5 años de crecimiento económico ininterrumpido permitieron a la burguesía y al gobierno amortiguar temporalmente las contradicciones sociales del país. Pero la otra cara de la situación ha sido el fortalecimiento numérico y psicológico de la clase obrera, que está emergiendo con fuerza, recuperándose de las heridas y derrotas del pasado, con una nueva camada de
luchadores que está haciéndose oír en las luchas y las empresas.

El fracaso del capitalismo argentino

Pese al tiempo transcurrido desde el "Argentinazo", la burguesía argentina ha sido incapaz de solucionar los problemas fundamentales de la sociedad.
El capitalismo argentino no puede garantizar un empleo estable y digno a los trabajadores, no puede asegurar una alimentación decente y abundante por la suba de precios y el faltante de productos de consumo básico, no puede ofrecer un sistema de salud adecuadamente dotado, carece de recursos para modernizar las infraestructuras de transporte, vivienda, rutas y suministro energético debido al saqueo del esfuerzo colectivo por una minoría de empresarios y banqueros parásitos.
Los casos de violencia y represión, a diferentes niveles, actuaron como una descarga eléctrica en toda la sociedad y mostraron el rechazo instintivo de los trabajadores a la violencia del sistema y los abusos del poder, como en el caso del asesinato del docente Carlos Fuentealba en Neuquén, que propició el primer paro general desde el Argentinazo y un repudio generalizado en la población. Un impacto similar lo tuvieron las luchas docentes de Santa Cruz, donde la arrogancia y prepotencia de Kirchner y sus funcionarios generaron la protesta de masas más grande en la historia de la provincia patagónica.
La conspiración contrarrevolucionaria del aparato del Estado alcanzó su cota más elevada en 20 años con los secuestros de López y Gerez por las bandas fascistas que anidan en su seno. La incapacidad e impotencia del gobierno para responder a esta arremetida criminal fueron notorias, y continúan hasta la fecha.

La etapa que abrió el "Argentinazo" no se cerró

La etapa de inestabilidad abierta por el Argentinazo no ha sido cerrada sino que continúa desarrollándose a otro nivel.
Es verdad que sectores importantes de la vanguardia revolucionaria siguen mostrando una gran confusión política y un horizonte limitado, obstaculizando el avance hacia esta perspectiva. Pero no son un reflejo de la clase obrera. Ésta no ha dicho la última palabra. Realmente, sólo ha empezado a estirar sus músculos. Cuando pase a la acción de manera masiva, provocará un cambio cualitativo en el ambiente social y en su disposición para resolver las tareas que el Argentinazo dejó inconclusas.

Corriente Socialista El Militante
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