El socialismo la única salida para los tamiles de Sri Lanka

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El gobierno de Sri Lanka ha anunciado su triunfo sobre la organizacón guerrillera de los Tigres Tamiles, pero eso no termina con la cuestión de los derechos del pueblo tamil. La solución está en la lucha por una Sri Lanka socialista donde se respeten los derechos de todos los pueblos, incluido el derecho a tener su propio territorio si así lo deciden los tamiles.

El gobierno de Sri Lanka ha anunciado su triunfo sobre la organización guerrillera de los Tigres Tamiles, pero eso no termina con la cuestión de los derechos del pueblo tamil. La solución está en la lucha por una Sri Lanka socialista donde se respeten los derechos de todos los pueblos, incluido el derecho a tener su propio territorio si así lo deciden los tamiles.

El gobierno de Sri Lanka, junto con la prensa burguesa, celebra estruendosamente la aparente derrota de los Tigres Tamiles y de su líder, Velupillai Prabhakaran. El gobierno dice que la larga guerra civil en Sri Lanka en la que han muerto más de 80.000 personas por fin ha terminado, que la paz y la prosperidad de nuevo regresarán para el pueblo de Sri Lanka, incluida su población tamil. Muchos tamiles, correctamente, creen que eso no es verdad, especialmente en el contexto de la actual crisis económica mundial, y que la situación en Sri Lanka no mejorará.

Aunque desde 1983 oficialmente han muerto asesinadas unas 80.000 personas (más de 1.000 en un solo fin de semana en mayo de 2009), sólo durante los últimos meses esa guerra civil en Sri Lanka ha aparecido en los medios de comunicación. Desgraciadamente, este reciente interés en Sri Lanka en gran parte se ha centrado en los inconvenientes que las protestas tamiles, particularmente en Toronto y Londres, han provocado para las personas y negocios y no en las atrocidades cometidas contra el pueblo tamil.

Las causas de la guerra civil en general no son conocidas. La guerra civil ha afectado a los nacionalistas tamiles, que piden un territorio tamil independiente en el norte de la isla, frente al Estado de Sri Lanka. Según los nacionalistas tamiles la minoría tamil en Sri Lanka está oprimida y privada de participación total en el Estado, que el Estado favorece a la mayoría de la población que es cingalesa.

Los medios de comunicación, particularmente en Canadá, comenzaron a publicar noticias sobre Sri Lanka a finales de enero cuando al menos 25.000 tamiles formaron una cadena humana en Toronto para pedir al gobierno canadiense que presionar al gobierno esrilanqués para que éste detuviera el bombardeo del territorio tamil. La protesta bloqueó Union Station a plena hora punta. Desde entonces y hasta el mes de abril se han celebrado protestas regulares, varios miles de tamiles ocuparon la Universidad Ave, entraron en el consulado norteamericano y se negaron a irse, además de bloquear la calle durante varios días. El 10 de mayo se celebró otra marcha de solidaridad espontánea que terminó con la ocupación del Gardiner Expressway, la principal autopista que une Toronto con Hamilton y Buffalo. La autopista estuvo paralizada durante seis horas.

Muchos se han sorprendido por lo rápido y eficaz que la comunidad tamil ha sido capaz de organizar estas protestas, pero eso simplemente refleja su falta de conocimiento del trato atroz que recibe la población tamil en Sri Lanka. Los medios de comunicación han insistido en que las protestas de todo el mundo habían apoyado a los Tigres de Liberación del Ealam Tamil (LTTE), considerados por el gobierno canadiense como un grupo terrorista. Varios políticos, incluido el primer ministro de Ontario, Dalton McGuinty, el alcalde de Toronto David Miller, y el líder liberal federal Michael Ignatieff, han expresado su "simpatía" y "comprensión" con el sufrimiento de los tamiles, aunque inmediatamente criticaron el movimiento por apoyar al LTTE. En todo momento los medios de comunicación han señalado que la mayoría de los gobiernos occidentales incluido el canadiense, el norteamericano y la Unión Europea, todos han declarado a los LTTE como una organización terrorista. Se han encargado de publicar una larga lista de las atrocidades y crímenes cometidos por los Tigres. Lo que no dicen habitualmente son los asesinatos de masas cometidos por el Estado esrilanqués, sobre todo durante los últimos meses, o la opresión del Estado esrilanqués sobre el pueblo tamil.

La razón principal por la que muchos tamiles llevaban banderas de los Tigres o coreaban consignas exigiendo la liberación de los prisioneros Tigres es que según su opinión, el LTTE es el único grupo que actualmente lucha por una vida mejor para el pueblo tamil. La población tamil tiene el derecho a luchar contra la opresión del Estado esrilanqués. Si los trabajadores tamiles creen que sólo conseguirán una vida mejor exigiendo su propio Estado, entonces los marxistas tienen que apoyar esa reivindicación, incluso la independencia.

Una vez dicho eso, sin embargo, debemos reconocer que las tácticas utilizadas por los LTTE, además de la lucha por un territorio tamil independiente, no son las tácticas ni el programa que conseguirán una vida mejor para los trabajadores tamiles. Los marxistas son muy críticos con el guerrillerismo y las tácticas del terrorismo individual. Estos métodos son ajenos a la clase obrera y realmente consiguen alejar a los trabajadores de la lucha revolucionaria. Además, estas tácticas, en lugar de debilitar al Estado en realidad termina fortaleciéndolo.

Esto es lo que ha sucedido en Sri Lanka con las tácticas de los LTTE, que han alejado a los trabajadores singaleses y, de esta manera, ha fortalecido al Estado, que ahora ha conseguido una "victoria militar" y aplastado a los Tigres. Incluso aunque los Tigres Tamiles estén muy bien organizados y cuenten con un aparato bien financiado, posee una armada, los inicios de una fuerza aérea y un presupuesto anual de 200-300 millones de dólares (todo según la BBC), eso no basta para derrotar al poderoso Estado esrilanqués que cuenta con la ayuda de sus socios imperialistas.

Los derechos para el pueblo tamil no se pueden conseguir con los métodos adoptados por los Tigres tamiles. En realidad, la única alternativa posible es la basada en la unidad de la clase obrera, tamil y singalesa, luchando por una Sri Lanka socialista.

La lucha por el socialismo en Sri Lanka

Las divisiones entre el pueblo tamil y el singalés comenzaron con el imperialismo británico. Aunque antes ya existían divisiones dentro de la sociedad esrilanquesa, fueron los británicos los que exacerbaron estas diferencias cuando ocuparon Ceylán (como se conocía entonces a Sri Lanka). Los británicos llevaron a muchos tamiles del sur de la India a trabajar como mano de obra en las plantaciones. A principios del siglo XX, cuando los británicos comenzaron a introducen más "auto-gobierno" en la colonia, favorecieron a un pequeño sector de la minoritaria población tamil. Aunque la mayoría de los tamiles continuaron trabajando en las plantaciones, esta medida ayudó a alejar a la mayoría singalesa, que comenzaba a formar la mayoría de la clase obrera esrilanquesa en las ciudades. Esta fue una práctica habitual de las potencias imperialistas tanto británica como europea, sembrar divisiones dentro de la población nativa (normalmente en líneas étnicas), otorgando beneficios y privilegios extras a unos y no a otros.

Las primeras elecciones en Ceylán se celebraron en 1931 bajo supervisión británica. Se eligió un nuevo gobierno formado por las capas superiores singalesas, aunque exigieron una mayor autonomía a los británicos, no reivindicaron explícitamente la independencia. Una pequeña minoría de singaleses, particularmente en Colombo, se enriquecieron y comenzaron a formar una clase capitalista nativa, pero la gran mayoría de la población, tanto singalesa como tamil, siguieron trabajando bien en las plantaciones o como trabajadores industriales en la floreciente economía esrilanquesa.

El fracaso de este nuevo gobierno "nativo" en conseguir la independencia de Gran Bretaña, o de mejorar las vidas de los trabajadores en las plantaciones y de la creciente clase obrera, comenzó a radicalizar a la juventud esrilanquesa. En su gran parte nacido entre la juventud, el Lanka Sama Samaja Party (LSSP) se creó en 1935 con un programa que exigía la independencia de Gran Bretaña, basado en un programa socialista. Aunque las raíces de este partido estaban principalmente entre la juventud singalesa y la clase obrera de Colombo, a finales de los años treinta el partido había ganado un apoyo importante entre los trabajadores tamiles de las plantaciones, el motivo era que el LSSP era el único partido que luchaba para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores en las plantaciones.

Durante este período el LSSP se formó como un partido trotskista adherido a las ideas de León Trotsky y finalmente entró en la Cuarta Internacional. Aunque el partido durante la Segunda Guerra Mundial tuvo que pasar a la clandestinidad, después de la guerra surgió jugando un papel dirigente en la oleada de huelgas que sacudieron Sri Lanka, convirtiéndose en un partido de masas y en el partido de oposición más grande en 1947. El LSSP era el único partido en Sri Lanka con una base significativa de apoyo entre los singaleses y los tamiles. Este hecho era consecuencia de su posición correcta en la defensa de los derechos de los tamiles mientras que al mismo tiempo luchaba por la unidad de la clase obrera por encima de la división étnica. Como resultado de esta política, el gobierno burgués del Partido de Unidad Nacional (UNP) aprobó la Ley de Ciudadanía en 1948, esta ley privaba a los tamiles de origen indio de cualquier derecho de ciudadanía, se trataba de un intento deliberado de debilitar al LSSP y sembrar divisiones entre los trabajadores singaleses y los tamiles.

Los trabajadores singaleses y tamiles se unieron de nuevo en 1953 cuando lanzaron el Hartal, una huelga general que paralizó el país y derribó al gobierno de la UNP. El supuestamente "liberal" Partido por la Libertad de Sri Lanka (SLFP) llegó al poder en 1956 e inmediatamente aprobó la ley "Sólo Singala", esta ley establecía como única lengua oficial el singala. Aunque el SLFP nacionalizó la industria del petróleo, el SLFP era un partido explícitamente singalés e intensificó la marginación de los trabajadores tamiles en Sri Lanka.

Las raíces de la tragedia actual en Sri Lanka se encuentran en la política reformista que finalmente adoptó el LSSP durante los años cincuenta y sesenta. Mientras de palabra se oponía al nacionalismo del SLFP, el LSSP colaboraría con el SLFP, incluso ayudó al SLFP en las campañas electorales. Este proceso desgraciadamente formaba parte de un proceso a través del cual la dirección del LSSP adoptó una política cada vez más reformista, finalmente entró en un breve gobierno de Frente Popular con el SLFP en 1964.  Al mismo tiempo, aumentaba la radicalización entre los trabajadores esrilanqueses, un proceso que culminó con una serie de huelgas importantes en ese mismo período.

En 1968 el LSSP de nuevo entró en una coalición de  "Frente Único" con el SLFP y el Partido Comunista de Sri Lanka. Esta coalición llegó al poder en 1970 y el LSSP tuvo puestos importantes en el nuevo gobierno. El gobierno de coalición llevó a cabo algunas reformas como la nacionalización de todas las plantaciones que aún estaban bajo control extranjero, eso supuso la reducción del precio de los medicamentos para los pobres. Sin embargo, el LSSP explícitamente afirmó que ellos estaban siguiendo el ejemplo del gobierno Allende en Chile, a saber, "el socialismo a través de métodos parlamentarios", eso significaba que el capitalismo sobrevivía y que no había ningún tipo de solución duradera a los problemas de las masas.

Como en Chile, el ritmo lento del cambio con el gobierno de Frente Único comenzó a frustrar a muchos, sobre todo a la juventud universitaria. Rohana Wijeweera encabezó una escisión de la juventud radical del Partido Comunista y creó el JVP maoísta, un nuevo partido que pretendía ser el verdadero partido revolucionario de Sri Lanka, que se oponía a la coalición y a la "vieja política" del LSSP y del PC. Consiguió crecer principalmente en las universidades, en 1971 el JVP lanzó una "revuelta armada" para derrocar al gobierno de coalición. Mal equipados y con una posición ultraizquierdista, la rebelión fue aplastada y se calcula que 15.000 jóvenes fueron asesinados por el Estado esrilanqués durante la insurrección.

Mientras, el gobierno del LSSP, aunque llevó a cabo algunas reformas, fracasaba en resolver cualquiera de los problemas fundamentales que afectaban a la clase obrera esrilanquesa. La dirección del LSSP creía que se podrían conseguir cambios significativos en la sociedad esrilanquesa con esa política de coalición y dentro de los límites del capitalismo. Sus socios burgueses liberales del SLFP tenían ideas diferentes. Sólo utilizaban la coalición para contener el movimiento de masas. En 1975 el LSSP, después de ser utilizado por la burguesía, finalmente fue expulsado de la coalición de Frente Único. En las elecciones de 1977 tanto el LSSP como el PC pagaron muy caro su política de colaboración de clase y no consiguieron ni un solo escaño en el parlamento.

El ascenso del nacionalismo tamil

El JVP fue la primera reacción significativa ante la incapacidad del LSSP de conseguir un cambio real para los trabajadores de Sri Lanka. Tanto antes como después de la independencia, la burguesía esrilanquesa había aplicado una política deliberada de dividir a la clase obrera en líneas étnicas. En los años setenta, la incapacidad de la coalición de Frente Único para mejorar las condiciones de vida de muchos tamiles hizo que cada vez más girarán más hacia los partidos y grupos nacionalistas tamiles que comenzaban a surgir. Esto, a su vez, amenazaba a la minoría de singaleses del norte del país, utilizados por el gobierno esrilanqués para justificar su política contra los tamiles.

Al mismo tiempo, el movimiento de la clase obrera esrilanquesa se debilitaba. Sus representantes políticos, el LSSP, habían desencantado a muchos con su papel en el gobierno de Frente Único y en las elecciones de 1977 quedó diezmado. En esas elecciones fue elegido el gobierno de derecha del UNP que comenzó a "liberalizar" la economía esrilanquesa y atacar a los sindicatos. En 1980 una huelga de ferroviarios rápidamente se convirtió en una huelga general. El gobierno encarceló prácticamente a todos los dirigentes sindicales y utilizó a elementos lúmpenes de los centros urbanos para acabar con los sindicatos.

En este período vemos la creación y el surgimiento de los Tigres Tamiles (LTTE). Los Tigres también pudieron ganar a muchos jóvenes tamiles que habían presenciado la opresión del pueblo tamil por partes de los distintos gobiernos, y también la incapacidad de la izquierda para rectificar. Los Tigres también tomaron prestado de grupos como el JVP que había comenzado a utilizar las tácticas guerrilleras para infligir más daño al Estado esrilanqués. Los primeros ataques del LTTE fueron de pequeño alcance hasta el 23 de julio de 1983, cuando hicieron una emboscada al ejército esrilanqués y asesinaron a 13 soldados. Los nacionalistas singaleses, con la ayuda del gobierno, iniciaron un pogromo anti-tamil en el que murieron 3.000 tamiles. Desde entonces, se ha desarrollado una guerra civil sangrienta en la que han muerto más de 80.000 personas en todo el país.

¿Cuál es la alternativa para Sri Lanka?

Incluso aunque creyéramos que los LTTE están luchando por la mejoría de todos los tamiles, una pretensión difícil de creer debido a su disposición a colaborar con el gobierno del UNP entre 2001 y 2004, un gobierno que hizo retroceder todas las conquistas conseguidas por los trabajadores esrilanqueses en los años sesenta y setenta, la emancipación y la verdadera prosperidad para los tamiles no se puede conseguir sin la unidad con todos los trabajadores de Sri Lanka (y el subcontinente) y luchando contra el sistema capitalista.

Los tamiles sólo representan aproximadamente el 16 por ciento de la población esrilanquesa y en su gran parte están localizados en un pequeño sector del norte, y el este, en un país ya de por sí pequeño. Incluso si los LTTE (o cualquier otro grupo nacionalista tamil) consiga establecer un estado independiente tamil, estaría a merced del imperialismo, sobre todo del imperialismo indio y esrilanqués. También ignoran el hecho de que las tácticas de los Tigres, particularmente los ataques terroristas contra los barrios obreros de Colombo, enfrentan a los trabajadores tamiles y singaleses, en lugar de luchar contra su enemigo común, la burguesía y el Estado esrilanqués.

Las divisiones entre los trabajadores singaleses y tamiles significan un gran atraso, pero como demuestra la historia esrilanquesa, es posible superar estas diferencias sobre una base de clase. Los mejores tiempos del LSSP demuestran este hecho. En realidad, la clase dominante esrilanquesa ha tenido que implantar todo tipo de medidas para fomentar el odio entre estos dos grupos étnicos.

Nosotros apoyamos completamente al pueblo tamil en su lucha para liberarse de la opresión, incluso si eso incluye la autodeterminación. Los crímenes del Estado esrilanqués, sobre todo durante los últimos meses de guerra civil, son atroces. Los tamiles tienen el derecho a defenderse. Sin embargo, la verdadera emancipación no llegará sin luchar primer contra el imperialismo y el capitalismo, dos fuerzas formidables. Esto sólo se puede conseguir mediante la unión con los trabajadores singaleses,  y de la India, Pakistán, Bangladesh y de todo el subcontinente. Esta unión no es un sueño utópico, los trabajadores tamiles y singaleses ya han unido antes sus fuerzas, poniendo de rodillas a la clase dominante esrilanquesa.

Hay que aprender las lecciones del pasado. Cuando el LSSP mantuvo una verdadera posición marxista consiguió una posición poderosa entre los trabajadores y campesinos esrilanqueses, tanto tamiles como singaleses. Cuando el LSSP comenzó a alejarse de su posición finalmente llegó la derrota y la desmoralización. La izquierda esrilanquesa debe regresar a las mejores tradiciones del viejo LSSP, adoptar un verdadero programa socialista revolucionaria y sobre esta base los trabajadores esrilanqueses conseguirán una Sri Lanka unidad que avance hacia el socialismo. Una Sri Lanka socialista garantizaría la autonomía de los tamiles, incluso la separación si así lo desean, pero sobre la base de una federación socialista unida a al continente surasiático socialista.