La Organización Comunista Militante estuvo presente en el segundo congreso de los Comunistas Revolucionarios de Chile (CRC), celebrado en Santiago los días 5 y 6 de septiembre. El fin de semana no solo contó con dos días de debates políticos de alto nivel, sino también con la participación en la lucha de clases a través de una marcha callejera masiva por el aniversario del golpe de Estado del 11 de septiembre del 1973. Fue para nosotros un privilegio participar en este momento crucial para los CRC, mientras dan pasos importantes hacia adelante.
Chile y América Latina están atravesando cambios políticos y económicos profundos. Desentrañar y explicar estos procesos fue la tarea del primer día del congreso.
El imperialismo estadounidense se encuentra en relativo declive y perdió su posición como única fuerza imperialista hegemónica mundial. Sin embargo, las derrotas que sufrió en sus guerras aventureras en Ucrania e Irán no lo han llevado a adoptar una política más pacífica. El tigre no se volverá vegetariano por voluntad propia.
Por el contrario, el imperialismo estadounidense está aplicando una política más violenta en América Latina, a la que considera su propio patio trasero y dominio exclusivo. Esta postura agresiva se manifiesta con mayor claridad en sus agresiones contra Venezuela y Cuba.
Tras secuestrar al presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero, Estados Unidos pasó a tomar el control total de las exportaciones petroleras del país mediante la cooperación de la presidenta interina Delcy Rodríguez, imponiendo acuerdos de estilo colonial.
Las sanciones criminales que Estados Unidos impone desde hace décadas contra la revolución cubana se reforzaron enormemente y se combinaron con toda una serie de sanciones secundarias y presiones contra los sectores minero y turístico de Cuba, para expulsar a los médicos cubanos de los países de la región y para asfixiar a la isla privándola de combustible.

También hubo intentos de imponer el control sobre los recursos de toda la región, incluyendo el litio y otros minerales críticos y estratégicos del Cono Sur. Este impulso de dominación regional por parte de EE. UU. se ve complicado por la creciente presencia del imperialismo chino en la región, que trae inversiones y es el mercado más importante para las exportaciones de recursos de la región.
Casi el 40 % de las exportaciones chilenas se dirigen a China, mientras que solo el 16 % va a Estados Unidos. Esta competencia por el control de la región significa que América Latina solo verá intensificarse la presión imperialista en los próximos años.
En su intento por controlar la región y en un esfuerzo por bloquear políticamente a China,
Trump está apoyando e interviniendo a favor de presidentes reaccionarios de derecha en toda la región, incluidos Kast en Chile y Milei en nuestro país.
Perspectivas para Chile
La naturaleza de la presidencia de Kast y las razones de su elección se explicaron en nuestro análisis sobre las perspectivas chilenas. La llegada al poder de esta figura de extrema derecha, amigo de Milei y Trump y admirador de Pinochet, provocó, comprensiblemente, preguntas urgentes en la mente de los trabajadores y la juventud avanzados. ¿Es Kast un fascista? Y, ¿cómo luchamos contra él?
Kast es un representante particularmente odioso y reaccionario de la burguesía chilena. Está preparando una ofensiva con una severa contrarreforma laboral y una serie de medidas draconianas para contener futuras movilizaciones de masas, dirigidas en particular contra la juventud y el pueblo mapuche.
Sin embargo, Kast fundamentalmente se apoya en el aparato estatal represivo que fue reconstruido por el expresidente Boric, del Frente Amplio. Fue Boric quien encabezó el proceso de desmovilización y contención de las masas tras la explosión social de 2019. Desde el “Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución”, su elección en 2021 y en adelante, volvió a fortalecer el desacreditado y debilitado aparato estatal.
Fue también Boric quien aprobó la legislación más represiva de las últimas décadas, atacando al movimiento estudiantil, facilitando el desalojo de las tomas, criminalizando al pueblo mapuche y reforzando la impunidad de los odiados Carabineros.
Al mismo tiempo, la presidencia de Boric y sus dos asambleas constitucionales fracasaron rotundamente a la hora de resolver las necesidades apremiantes de la clase trabajadora en materia de vivienda, salarios, salud y educación.
Fue el fracaso de este reformismo sin reformas lo que allanó el camino para la derecha reaccionaria. La elección de Kast no representa el triunfo del fascismo, independientemente de los deseos e ideas que puedan habitar en la mente de Kast, porque el equilibrio de fuerzas de clase en la sociedad no lo permite.
No existe una base social de masas para la reacción, sino más bien un proceso de polarización política y abstención bajo los golpes de la crisis capitalista. La burguesía no necesita a Kast para instaurar una dictadura, sino para que la ayude a recuperar sus ganancias atacando las condiciones de vida de la clase trabajadora mediante la austeridad y la reducción de impuestos a las empresas, las contrarreformas laborales y el recorte de las protecciones ambientales.
Sin embargo, Kast no tiene un camino fácil para implementar su plan. La economía chilena creció lentamente durante la presidencia de Boric, y ahora, tras la toma de posesión de Kast, ha entrado en una recesión técnica que el nuevo presidente no fue capaz de superar. En sus primeras semanas, su índice de aprobación cayó abruptamente. Ahora alcanzó nuevos bajos con solo un 34 % de aprobación y un 82 % de desaprobación por su manejo de la economía.
Construir la organización
La conciencia de la juventud y la clase trabajadora chilenas avanza de manera constante.
La experiencia con el reformismo y los límites de las luchas del período anterior contribuyeron a generar, entre sectores de la juventud y la clase trabajadora chilena, no solo una profunda desconfianza hacia los partidos y organizaciones tradicionales, sino también cierto rechazo a la organización política en general. Fuimos testigos de las rebeliones estudiantiles de 2006 y 2011 y, por supuesto, del Estallido Social de 2019, en el que los estudiantes desempeñaron un papel decisivo al encender la chispa de un levantamiento de masas que rápidamente involucró a millones de trabajadores y jóvenes. Las organizaciones estudiantiles también han estado a la vanguardia de las protestas contra el gobierno de Kast.

La principal lección de estas experiencias es que, pese al enorme potencial revolucionario demostrado por las masas, faltó una dirección marxista revolucionaria capaz de llevar el movimiento hasta sus últimas consecuencias. Y son precisamente las lecciones de estas luchas las que están empujando a una nueva capa de jóvenes a sacar conclusiones más profundas. La desconfianza hacia las viejas organizaciones comienza a dar paso, en algunos sectores, a una búsqueda consciente de las ideas del marxismo y de una organización revolucionaria capaz de llevar esas luchas hasta el final.
Uno de los aspectos más emocionante del congreso fue la presencia de muchos compañeros jóvenes, algunos de los cuales recién habían conocido a nuestra organización en el último mes, quienes decidieron pasar todo su fin de semana participando activamente en nuestras discusiones, haciendo preguntas y portando con orgullo nuestra bandera en la marcha.
Estos jóvenes camaradas necesitan formación en las ideas y métodos del marxismo para convertirse en una nueva capa de cuadros marxistas capaces de desempeñar un papel crucial en las próximas etapas de la organización. Con este fin, los camaradas están organizando una escuela de verano marxista antes de lanzar una campaña de reclutamiento previa al comienzo de clases en marzo.
El congreso aprobó importantes resoluciones sobre la profesionalización del trabajo, además de elegir por primera vez un Comité Central. Esta dirección será muy beneficiosa para la joven organización, a medida que avanza en las próximas fases de la construcción.
El congreso concluyó con un sentimiento de optimismo revolucionario y determinación para enfrentar los desafíos futuros.
Es evidente que la organización está en buena salud y está dando pasos adelante para consolidar las fuerzas capaces de llevar las ideas genuinas del marxismo a la juventud y a los trabajadores chilenos. Son estas ideas las que se necesitan para llevar la orgullosa historia revolucionaria de Chile a un final triunfal.
A ambos lados de la cordillera de los Andes, las fuerzas del comunismo revolucionario se están fortaleciendo. Juntos, avanzaremos para derrotar al capitalismo en Chile, Argentina y el mundo.
Ver también: II Congreso de los Comunistas Revolucionarios de Chile: Un gran paso adelante









