México: Sobre el asesinato de El Mencho y los narcobloqueos

Al momento en que se escribe este artículo hay imágenes en redes sociales que muestran un ambiente de guerra civil en estados como Jalisco, Michoacán, Guanajuato y varios más.

Parece que todo está orquestado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tras el aseinato por parte del ejército mexicano del líder histórico de esta organización criminal extremadamente violenta, Nemesio Oseguera Cervantes, alías el Mencho. Este era uno de los líderes criminales más buscados del país y a su alrededor se generaban miles de historias, entre esas, que ya había muerto.

Todo comenzó este domingo 22 de febrero con un operativo de parte de las fuerzas federales en la comunidad de Tapalpa, Jalisco. Estos enfrentamientos fueron seguidos por bloqueos de carreteras con vehículos incendiados, quema de tiendas y gasolineras, así como enfrentamientos en varias regiones de Jalisco. Rápidamente se ha extendido a múltiples estados del Bajío y el país. 

Varios medios de comunicación están informando que el detonante de la violencia es el abatimiento del líder del cartel de las cuatro letras, como es conocido en el resto del país. Basta decir que el Cártel Jalisco es uno de los más fuertes y con mayor poder de fuego a nivel nacional.

El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, solo ha atinado a paralizar el transporte público y hacer llamados a que la gente no salga de sus casas. Dijo que el llamado Código Rojo, que ha sido decretado en todo el estado, con ello se activa la mesa de seguridad permanente con la participación de los tres órganos de gobierno para dar atención y seguimiento a la situación.

Hasta el momento también se reportan bloqueos y enfrentamientos en 13 municipios de Michoacán. En Colima hay reportes de narcobloqueos, lo mismo sucede en el estado de Guanajuato, donde en 6 municipios se han quemado tiendas Oxxo y farmacias. En  Aguascalientes se reporta un bloqueo en las carreteras federales. En Nayarit hay reporte de incendios provocados por los criminales. Hay otros bloqueos en más estados como Puebla, Quintana Roo, Oaxaca, etc., en todos lados la respuesta es la misma, se instalan las mesas de seguridad y llamados a no salir de sus casas y mantener la calma. 

La política del gobierno federal para combatir al crimen organizado

Esta semi -parálisis de las fuerzas federales está empujada por una medida política y por un proceso de largo alcance de degeneración del Estado mexicano en algunas regiones del país. 

El gobierno no quiere un enfrentamiento directo con los grupos armados, no por falta de poder militar, sino porque su política está orientada a estabilizar el país para que haya posibilidad de inversión extranjera. Una política de confrontación directa aleja la inversión, entonces no tiene interés en eso, sino que buscan realizar operaciones de inteligencia que permita llegar a los líderes con las menores bajas posible.

La acción de las fuerzas federales donde asesinaron a el Mencho rompe esta línea y, aunque la información está fluyendo, el comunicado que a sacado el ejército dice: “Cabe hacer mención que, para la ejecución de esta operación, además de los trabajos de inteligencia militar central, dentro del marco de coordinación y cooperación bilateral con los EUA, se contó con información complementaria por parte de autoridades de ese país.”

Al mismo tiempo, el ex embajador de los EEUU en México, Christopher Landau publicó en sus redes sociales : “Este es un gran avance para México, Estados Unidos, América Latina y el mundo. Los buenos somos más que los malos. Felicidades a las fuerzas de orden público de la gran nación mexicana”

Todo parece indicar que esta operación es fruto de la presión del imperialismo norteamericano y una claudicación más del gobierno mexicano frente a estas presiones. Esto lo pensamos porque los acontecimientos muestran que hay una inestabilidad creciente, que va en contra de la política general del gobierno. 

Como la política de estabilidad del gobierno se  desprende de la atención que tiene el gobierno al capital (cuidar las inversiones), no se toma en cuenta lo brutal que es la degradación que se da en la sociedad para los sectores más empobrecidos de la sociedad, las familias obreras y campesinas. 

Mientras que en gráficas insisten que la violencia va descendiendo, en los barrios la situación es asfixiante, la violencia por debajo no para, las desapariciones, la extorsión a pequeños negocios, los feminicidios, etc. Todo esto es pan de cada día. 

La política del gobierno federal no puede resolver de fondo el problema de la seguridad que vive la clase obrera, las mujeres y la juventud de nuestra clase, porque su visión y política es de clase y ellos responden a los intereses del gran capital. 

Ahora mismo el ejército, la guardia nacional y la marina deberían de ser movilizados para, no solo frenar la violencia, sino detener a estos grupos criminales y cuidar la seguridad de los jóvenes y trabajadores que viven en el epicentro de la violencia. Lejos de ello, lo que están haciendo es instalar un cinturón de contención, retirándose de varias zonas para evitar las confrontaciones directas, pero dejando a la población que ahí vive a merced del crimen organizado. 

Debemos presionar de manera amplia para que los tres niveles de gobierno se vean obligados a ver como absoluta prioridad la defensa de la clase trabajadora, evitando ataques por parte del crimen organizado en zonas públicas, negocios, hospitales, escuelas, etc. 

Una de nuestras consignas debería de ser: nadie al trabajo, nadie a las escuelas hasta que haya seguridad para la clase obrera y sus familias. Al mismo tiempo debemos de conformar comités en los barrios -podrían comenzar con grupos en redes sociales o whatsapp- que planteen el auxilio si es que algún vecino es atacado y, de ser necesario, pueda movilizarse para defender su seguridad.  

Vinculación de parte del Estado con el crimen organizado

Otra de las razones por las cuales no hay una respuesta más firme para defender a la clase obrera y sus familias es la vinculación que hay del crimen organizado por los gobiernos estatales y sus diferentes estructuras de gobierno, por ejemplo las policías, mandos federales del ejército, diputados locales, regidores, etc.

Particularmente en Jalisco los escándalos de corrupción, los vínculos con el crimen organizado, sus rupturas, etc. han sido un escándalo permanente. Esto no ha pasado desapercibido para los EEUU, los cuales acusan, por ejemplo, al ex gobernador Enrique Alfaro de vínculos con el crimen organizado. 

La vinculación se da a todos los niveles, desde el gobernador hasta los policías municipales, estatales y federales. También de esto hay mucha tela de donde cortar, se puede hacer una consulta rápida y la lista sería inmensa. 

De lo que estamos hablando es que parte del Estado ha sido cooptado por el crimen organizado, sin importar el color de los partidos. La forma en que el Cartel ha logrado esto es variado: Beneficios económicos (corrupción), amenazas, etc.

Esta gente del gobierno, que dice “trabajar” para el beneficio de la gente, tiene una doble nómina y en realidad sirve a los intereses de los grupos criminales. Sin esta colaboración no se podría manejar la cantidad de drogas, armas, desapariciones, estructuras criminales que hay. Estamos hablando que el narco es el 5to empleador a nivel nacional y maneja cantidades ingentes de dinero, el cual es lavado gracias al sistema bancario nacional e internacional.

¿Qué va a pasar ahora?

La respuesta de la gente, hasta el momento, ha sido de incertidumbre, shock y temor con respecto a los ataques. No tenemos una bola de cristal para decir lo que va a suceder ahora, pero sí podemos retomar algunas experiencias en ocasiones pasadas cuando uno de los dirigentes de los grupos criminales es asesinado o apresado.

Lo primero que vamos a tener es un reacomodo interno del grupo criminal que no necesariamente será pacifico. Seguramente veremos algunas fracturas internas y la creación de nuevos grupos que pelearán férreamente rutas y plazas. No podemos esperar que el abatimiento de El Mencho vaya a traer paz para los estados donde el Cártel Jalisco tiene presencia.

Lo más drástico de lo que puede pasar es lo que está sucediendo en Sinaloa después de la traición y entrega del Mayo Zambada. Hay otros ejemplos que pueden servir como referencia, sin llegar al nivel de Sinaloa. Michoacán, Guerrero o Tamaulipas donde diferentes cárteles se disputan la plaza, este será el escenario más probable. Solo se impedirá esto si es que la fracción mayoritaria puede imponer su autoridad a partir de fuego y sangre.

El CJNG no solo es un frente militar, también lo es económico. Las finanzas están vinculadas a empresas estatales y nacionales. Como ya lo  dijimos, el vínculo que hay con el gobierno también implica el debilitamiento de corrientes o partidos que estaban recibiendo dinero del grupo criminal si este se debilita por una batalla interna o con otros grupos.

La clase obrera y la juventud también debería tener algo que decir sobre esta situación, sin embargo esto dependerá de la organización que tengan. Algunas movilizaciones espontáneas en ciertos sectores más politizados no están descartadas, pero es complicado que estas tengan un impacto general en la correlación de la lucha de clases. 

Solo una movilización de masas con objetivos claros, por ejemplo, echar al narcogobierno, desaparecer la policía y sustituirla por comités armados del pueblo, será clave para tener un impacto real en la situación. Debemos señalar lo complejo de la situación, no es muy común ver movilizaciones en estos casos porque hay un temor real al narco y al gobierno, solo si las masas son capaces de vencer el miedo está situación puede cambiar drásticamente.

Sobra decir que estamos de lado del pueblo trabajador y sus familias, de la juventud, de la mujer, de los campesinos pobres, etc. Los ataques que vemos hoy son producto de un sistema podrido y de un gobierno que no vela por los intereses de la clase trabajadora.

Reivindicamos que la única forma de combatir al narcotráfico y los grupos criminales es luchando por una sociedad totalmente diferente, una sociedad socialista. Inmediatamente reivindicamos las siguientes consignas:

¡Esclarecer si el operativo fue por la presión imperialista!

¡El gobierno debe asegurar que las familias pobres que viven en la zona de conflicto tengan seguridad!

¡Si se quiere terminar con el CJNG que se incauten su la fortuna invertido en empresas y el sistema bancario!

¡Ningún trabajador, ni un estudiante, irá a las fábricas y las escuelas si no hay seguridad!

¡Por la conformación de comités de solidaridad y seguridad en cada barrio para defenderse de los ataques del narco!

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